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Igualdad de género

Participación laboral de mujeres en Chile se acerca a cifras de países islámicos y es la segunda peor de América

por 30 septiembre, 2017

Participación laboral de mujeres en Chile se acerca a cifras de países islámicos y es la segunda peor de América
Nuestro país ocupa la posición 119 de 144 países evaluados en el índice de participación y oportunidad económica para las mujeres, calculado por el Foro Económico Mundial. La Comisión Nacional de Productividad (CNP) entregó 14 recomendaciones para mejorar estos índices-
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Durante esta semana el presidente de la Comisión Nacional de Productividad, Joseph Ramos, dio a conocer los datos de la Participación Laboral Femenina en Chile (PLF) la cual es la peor de Sudamérica, y la segunda peor en América, sólo superada por México. De hecho, está más cercana a los países de la cultura Islam que a los que conforman la OCDE.

La falta de cooperación en la crianza de los niños, poco acceso a estudios y el ser las depositarias de la responsabilidad de cuidar a la familia, dejan a muchas mujeres fuera del mercado laboral.

Sin perjuicio de la evolución que ha tenido la PLF en Chile -de 31% en 1990 a su nivel actual de 48%- sigue siendo bajo si lo comparamos con Latinoamérica (55%) , incluyendo los en vías de desarrollo (52%), y por cierto mucho menor a la tasa de los países desarrollados de la OCDE (61%), liderada por los nórdicos (65%). El máximo mundial lo tiene Islandia con un 79%, el cual es incluso mayor a la tasa de participación laboral masculina en Chile (71%).

Esto tiene una influencia importante tanto en la macro, como en la microeconomía de nuestro país. Es así como de alcanzar la participación femenina un porcentaje de 61% y más (como en los países desarrollados de la OCDE) se incorporarían 900.000 mujeres adicionales a la fuerza de trabajo, esto aumentaría en un 6% el Producto Interno Bruto del País (PIB).

Además, ya que la carga tributaria en Chile es algo más de 20% del PIB, aumentaría la recaudación tributaria en US$3.000 millones al año aprox. Lo que permitiría financiar, por ejemplo, salas cunas para todas las madre que trabajan o el equivalente al incremento en costo de la educación universitaria gratuita para el 100% de los jóvenes.

En cuanto a la microeconomía familiar el impacto es importante, ya que fomentaría la movilidad social. En efecto, un segundo aportante al ingreso familiar es la forma más rápida para que una familia bajo la línea de pobreza salga de ella o para que una familia con un ingreso mensual de $500.000 pase a clase media, con un ingreso familiar superior a $750.000.

El presidente de la CNP hizo hincapié en que “esto no solo se trata de que más mujeres trabajen por el mero hecho de 'trabajar', sino que es algo mucho más profundo. La importancia de incorporar a la mujer al mercado laboral formal, no solo se sustenta por temas de Derechos Humanos e igualdad de género, sino que además es muy relevante en términos económicos y de bienestar”.

En el diagnostico del Chile actual las diferencias entre la participación femenina versus masculina en el mercado laboral se ven reflejadas además en las brechas en remuneraciones por trabajos similares, número de mujeres en directorios, cargos gerenciales, representación política, etc.

Es por ello que, tras una investigación, la Comisión Nacional de Productividad entregó el documento “14 recomendaciones para elevar la participación femenina y mejorar la calidad de vida del país”, haciendo un llamado urgente a que se implemente una política que eleve la participación femenina económicamente:

  1. Reemplazar el artículo 203 del Código del Trabajo, que limita la obligación de salas cunas sólo a empresas con más de 20 mujeres.
  2. Ofrecer una red de cuidados para personas mayores y discapacitados
  3. Divulgar las posibilidades contempladas en la reforma laboral que permiten negociar acuerdos colectivos para la conciliación del trabajo con responsabilidades familiares; y evolucionar para la posibilidad de negociación individual.
  4. Promover la modalidad de teletrabajo aclarando los aspectos de la ley que hoy día limitan su aplicación de manera coherente a las características de éste tipo de empleo.
  5. Extender el derecho de asignación profesional a los funcionarios profesionales del sector público, independiente de si la jornada de trabajo es completa o parcial.
  6. Incentivar la capacitación de mujeres en ocupaciones no tradicionales para ellas, a través de campañas y políticas afirmativas, y mejorar el vínculo entre los programas de capacitación para ellas y las demandas futuras del mercado laboral.
  7. Combatir los sesgos de género en el sistema escolar
  8. Estimular la inserción de más mujeres en las carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas
  9. Modificar las normas del régimen de Sociedad Conyugal
  10. Promover el emprendimiento femenino.
  11. Potenciar el acceso de mujeres a cargos de liderazgo
  12. Promover la corresponsabilidad en el cuidado de recién nacidos.
  13. Divulgar la Norma NCh 3262 y el Sello Iguala Conciliación y potenciar su impacto.
  14. Realizar un seguimiento posterior de las políticas y recomendaciones establecidas en este informe para efectos de evaluar su impacto.

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