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Cristina Oyanedel, líder de una empresa de transporte: “Colegas sugerían que ganaba los contratos implicándome sexualmente con el cliente” Mujeres Empoderadas

Cristina Oyanedel, líder de una empresa de transporte: “Colegas sugerían que ganaba los contratos implicándome sexualmente con el cliente”

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No sólo ha sabido crear una marca dentro de un mercado netamente masculino-siendo la pionera femenina en el rubro- también en su vida personal hay profundas brechas de dolor que la han obligado reconstruirse una y otra vez, demostrando una entereza y construyendo una vida de lucha que vale la pena ser contada


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Hace 19 años Cristina, profesora de alemán, se enfrentó a la primera gran decisión de su vida: su padre que se dedicaba al transporte de pasajeros pasaba por un pésimo momento económico, por lo que ella decide hacerse cargo del negocio, para que su familia no lo perdiera todo

El hombre se opuso rotundamente, ya que dudaba que su hija pudiera levantar un negocio “de hombres”. Finalmente, el tesón y la necesidad de salvar su trabajo hicieron que el padre permitiera que ella intentara sacar a flote la empresa.Se pagaron algunas deudas y compró cuatro buses usados. Comenzó desde cero.

“Yo buscaba empresas donde los buses fueran más viejos que los nuestros o pertenecieran a la locomoción colectiva y a ellas les ofrecía nuestros servicios. Al principio hacíamos de todo, hasta que un día una empresa de Lampa nos contrató para entregar un servicio de buses de acercamiento para sus trabajadores. Al tiempo se corrió la voz y otras del sector también comenzaron a requerir nuestros servicios”, relata

Hoy cuentan con una flota de 43 buses y minibuses. Una de las cosas que caracteriza la forma de trabajar de Cristina es que tiene como premisa: no competir con transportistas pequeños.

Pero la vida ha sido dura con ella, en paralelo al éxito laboral , ha sufrido el dolor de perder a dos de sus cuatro hijos, de 10 y 4 años, en accidentes

.“Todo esto fue un proceso muy duro y difícil, cuando murió mi primer hijo quise seguir adelante, desarmé su pieza rápido y no me di el tiempo para vivir este duelo…Cuando falleció mi hijo menor Máximo, recién aprendí a buscar ayuda y asistir a grupos de apoyo, después de este proceso me levanté y pensé ¿qué haría si éste fuera mi último día, si supiera que hoy me voy a morir?, entonces fue cuando decidí que cada día quería hacer feliz a alguien, hacerle más fácil el día a otras personas”.

Esto conectó a Cristina con un propósito: entregar alegría y compartir lo aprendido con quien lo necesite. Así fue como hace algunos años llegó a ofrecer su ayuda a Cerro Navia, donde cada semana se reúne con mujeres, adultos mayores y niños con quienes colabora a través de sus redes de apoyo, pero por sobre todo con quienes comparte gran parte de su tiempo, en distintas actividades. “Con las mujeres estoy haciendo un trabajo para apoyarlas en sus emprendimientos, pero por sobre todo para empoderarlas y que sepan tomar sus propias decisiones”, recalca

 

¿Cómo ha sido ser mujer en un mundo de hombres?

No ha sido fácil, porque el transporte es un gremio muy machista. Hace 20 años cuando empecé fue difícil hacerme un nombre, no había mujeres en este rubro, pero luché y puse mi sello: comencé a tratar a la gente por su nombre y apellido, y no por el sobrenombre o el apodo, me preocupé del orden y la limpieza de los buses, y lo más importante hice valer mi palabra, si asumía un compromiso, cumplía, no había excusas.

¿Has calificado al gremio de transporte como machista, en qué lo notabas, cómo se manifestaba ese machismo hacia ti?

“Yo partí muy joven en esto y nadie creía que yo podría subsistir en el negocio. Me desafiaban a que no duraría más de 6 meses en el mercado por ser mujer. Cuando me comenzó a ir bien había algunos colegas que decían ‘cómo lo logró, ¿tendrá algunos beneficios personales que se adjudica los contratos?’, sugiriendo que lo más probable es que los contratos los ganaba por tener una implicancia sexual con los clientes.

¿Conoces a otras mujeres que han empoderarse en este rubro y que no lo lograron?

Vi a muchas mujeres que partieron con buses y después siguieron los maridos, perdiendo ellas el protagonismo, quedaban desplazadas y ya no hacían ellas los contratos. Eso se debe, creo yo a que es un rubro así de machista. En mi caso mi marido trabaja conmigo, pero yo me encargo de la parte comercial, sigo haciendo los negocios yo.

¿Qué mensaje le darías a las emprendedoras?

Primero que sean perseverantes porque no es fácil, que cueste lo que cueste cumplan con su palabra, porque siempre nos catalogan a las mujeres como que estamos llenas de excusas por los hijos, el marido, etc. Que hay que tener “cuero de chancho”, yo invito a las mujeres a separar la parte laboral con la personal, construir “cuero de chancho” es un largo camino, el emprendimiento es sin llorar.

¿Qué consejo crees que te faltó ?

Mirar el emprendimiento como la punta del iceberg, que es la base para algo mayor, que no vean el emprendimiento sólo como un trabajo compatible que sirve para pagar las cuentas… que sean conscientes que deben tener una visión. A mí me pasó, nunca tuve una visión de lo que quería cuando empecé, y ahora estoy segura que hay que soñar y pensar en grande. Las mujeres podemos crear empresas, sólo deben tomárselo en serio.

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