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De Santa Apolonia a cirujanas en el día de la Odontología

por 27 septiembre, 2019

De Santa Apolonia a cirujanas en el día de la Odontología
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¿Qué celebramos hoy? En concreto, es la publicación en el diario oficial de la ley Nº3.301 del 27 de septiembre de 1917, que sustituye el concepto de flebotomiano por la palabra dentista y la establece como profesión. 

De ese valioso evento han transcurrido 102 años. Sin embargo la odontología recorre una línea de tiempo que es muy anterior a esta fecha. Al respecto, existe documentación que da cuenta del hombre de cromañón y sus caries, de los sumerios y el código HAMURABI, o de las historias de los egipcios y la odontología, también existe evidencia que la cultura china que ya en el año 2700 a. de c. usaba la acupuntura para aliviar el dolor dental, y de los mayas y los vestigios que dejaron de incrustaciones de jade en sus piezas dentales. Incluso Aristóteles dedicó parte de su virtuosidad a la odontología, escribiendo sobre ungüentos y procedimientos de esterilización con alambres calientes para tratar enfermedades de los dientes.

¿Dónde estuvieron las mujeres en esas épocas? Un ejemplo fue Apolonia. Cuenta la leyenda, que fue una mujer de muy buenas virtudes, que vivió en la época de los romanos y a la que se le pretendió obligar a renunciar a su fe y religión cristiana durante las persecuciones. Por negarse a blasfemar en contra de Cristo fue torturada y se le arrancaron los dientes de a uno. Finalmente se le amenazó con quemarla en la hoguera y ella misma se lanzó al fuego ofreciendo a Dios su sacrificio con estas palabras: “que aquellos que hagan memoria con devoción de la intensidad del dolor que sufro ahora, no sientan más los dolores de dientes”. Cincuenta años después, Apolonia fue canonizada y durante la Edad media la recomendación era que quien padeciera dolor de muelas debía rezarle sus plegarias a Santa Apolonia.

Por demasiado tiempo las mujeres estuvieron relegadas a labores “propias de su sexo” como criar hijos, llevar una casa, preparar la comida, asear la casa y por sobre todo cuidar a sus maridos, en una sociedad como lo fue: católica, patriarcal y conservadora. 

Siguiendo la línea de tiempo, en el siglo XVI y XVII, me apoyaré en un libro llamado “El neguijón” que trata de un sacamuelas sevillano que en tiempos del quijote, se afana en la búsqueda del  gusano que se alojaba (según la creencia de la época) en la pulpa de los dientes, los destruía y causaba tremendos dolores. Se relatan aquí con exquisitos detalles las curas, instrumental y técnicas para atacar a este agresor. Y en ese contexto, la mujer ¿cumplía algún rol profesional? Aunque el libro no lo menciona específicamente, si lo cumplía…era la ayudante o compañera del sacamuelas cuando éste era su esposo…

Aún en el siglo XIX, el papel de la mujer se reducía a ser madre y buena esposa, el trabajo o estudios superiores se consideraban impropios y no contaban con la aprobación familiar. Tampoco existían universidades “pensadas para las mujeres” y en los establecimientos de salud, tampoco se les permitía ejercer…

En este contexto, ¿por qué no recordar a mujeres destacadas? ¿Será que no existen? Por supuesto que existen, pero a través de la historia han sido menos recordadas…y en algunas áreas más bien invisibles…un ejemplo de ellas es, Lucy Beamen, la primera mujer graduada en odontología en el mundo, quien obtuvo su título en la Ohio College of Dental Surgery en el año 1866, deseaba ser médico, pero ninguna universidad permitió su inscripción. Con 33 años y después de haber sido maestra y haber ejercido durante varios años esa profesión, se tituló como dentista. 

No puedo ni imaginar lo difícil que debe haber sido la vida universitaria y laboral para Lucy. Sigamos el ejemplo de nuestra primera colega, quien con su determinación coraje y valentía, abrió camino a muchas otras mujeres luchadoras por hacer valer los derechos de la mujer.

En un año en que se han seguido visibilizado, fuertemente todos los abusos, injusticias, acoso y discriminación que las mujeres hemos vivido históricamente; y considerando que, actualmente, nuestra profesión es estudiada y posteriormente ejercida de manera masiva por dentistas mujeres, me permitiré la licencia de reconocer especialmente en este día a las cirujanas dentistas mujeres. Para las mujeres todo es más difícil, y siempre tenemos que demostrar más que los hombres, no somos rigurosas, sino brujas, no somos vehementes sino histéricas y muchas veces somos señoritas y no doctoras.

Un largo camino sin duda hemos recorrido, para conquistar los derechos vetados a la mujer simplemente por el hecho de serlo. Por demasiado tiempo las mujeres estuvieron relegadas a labores “propias de su sexo” como criar hijos, llevar una casa, preparar la comida, asear la casa y por sobre todo cuidar a sus maridos, en una sociedad como lo fue: católica, patriarcal y conservadora.

Por suerte que hemos avanzado y debemos seguir haciéndolo, con más expositoras mujeres en los Congresos científicos, con más cargos directivos ocupados por mujeres, con paridad de sueldo entre hombres y mujeres en igual función y otros tantos desafíos.

En tiempos algo complicados para la profesión, donde la sobre oferta de profesionales es notoria, mi invitación es que en este día reforcemos nuestro compromiso con nuestra vocación y sigamos aportando en mejorar la calidad de vida de nuestros usuarios que tanto nos necesitan.

Estemos orgullosas de ser dentistas, mujeres, trabajadoras, mamás o lo que cada una, en libertad, decida ser. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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