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BRAGA

La difícil situación de las trabajadoras de casa particular: “Lamentablemente con el gobierno no hemos podido contar mucho”

por 20 agosto, 2020

La difícil situación de las trabajadoras de casa particular: “Lamentablemente con el gobierno no hemos podido contar mucho”
Avanza la discusión sobre la extensión de las medidas de la Ley de protección al empleo, a la espera que esta legislación mejore la situación actual de las trabajadoras de casa particular. En este contexto, El Mostrador Braga conversó con Hillary Hiner coordinadora de la Red de Historiadoras Feministas y Luz Vidal presidenta del Sindicato de trabajadoras de casa particular, sobre consideraciones a la hora de incluir a este sector en las ayudas del estado.
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“Lamentablemente con el gobierno no hemos podido contar mucho”, dice Luz Vidal presidenta del Sindicato de trabajadoras de casa particular (SINTRACAP) para retratar la preocupación que se vive al interior del sector, quienes se han visto  profundamente afectadas por la desprotección patronal y del Estado respecto de su situación laboral y las potenciales ayudas a las que podrían acceder en este periodo de pandemia.

Pasados cinco meses y con una alarmante situación a sus espaldas, finalmente avanza la discusión del boletín 13.624-13 sobre la extensión de las medidas de la Ley de protección del empleo y las indicaciones que van en beneficio de las trabajadoras de casa particular logran ingresar a sala mixta.  Esto abre una gran ventana de esperanza y oportunidad para el sector “gracias al muy buen trabajo que hemos realizado con nuestro equipo y con los diputados de oposición”, comenta Luz Vidal, sobre la única buena noticia que han tenido después de meses de reiterados esfuerzos para ser escuchadas por el gobierno y en busca de mejoras a su alarmante situación.

En un contexto de ardua lucha por sus derechos como trabajadoras, se hace necesario preguntar ¿Cómo se puede incluir a las trabajadoras de casa particular en las ayudas estatales? Para responder esta pregunta El Mostrador Braga conversó con Hillary Hiner, académica UDP, coordinadora de la Red de Historiadoras Feministas y Luz Vidal, quienes vislumbraron cuáles son las consideraciones y principales líneas de acción a seguir para conseguir mejorar su situación desde una visión histórica de este tipo de trabajos, hacia el futuro.

Invisibilización histórica, discriminación y la cuestión racial

Para Hillary Hiner,  analizar esta situación requiere considerar en primer lugar una perspectiva histórica “desde el principio del movimiento obrero  (o de esta forma de pensar el trabajo) siempre el trabajo doméstico ha estado fuera, eso no se veía como un trabajo propiamente tal”, expone. A partir de esta premisa se deprende el por qué en Chile hay tal desprotección en términos legislativos para este sector “las leyes chilenas tampoco veían o buscaban proteger ese tipo de trabajo porque además es un trabajo altamente feminizado”, comenta.

Aquí el imaginario laboral desde ese entonces a la actualidad “entonces cuando pensamos en los movimientos obreros de principios del siglo XX, en general eran los trabajos más feminizados justamente los que quedaban fuera de lo que estaban proponiendo los sindicatos, lo que estaban tratando de armar los grandes políticos de tendencias más socialistas o laboristas, porque efectivamente no se consideraba eso como el tipo de trabajo que iba a quedar dentro de algún tipo de legislación y por tanto históricamente las trabajadoras de casa particular siempre han tenido esa gran desventaja, no caben dentro de estas leyes y por ende también han sido extremadamente precarizadas”.

Luz Vidal concuerda con estas declaraciones “hoy en los argumentos de algunos parlamentarios pertenecientes al gobierno, escuchábamos que al tomarse medidas extraordinarias o transitorias para las trabajadoras de casa particular, significaría una desventaja para el resto de los trabajadores, pero ellos jamás han reparado en que las trabajadoras de casa históricamente han estado por debajo de la normativa del resto de los trabajadores, eso sí no les importa, eso sí les parece normal, eso sí les parece legal”, expresa para dar cuenta de lo ocurrido en la reciente discusión sobre las indicaciones de la Ley de protección del empleo que buscan beneficiar en algún aspecto a este sector.

“Hasta el 2009 nos correspondía el 70% del sueldo mínimo y era legal. El estado establecía que las trabajadoras no merecían tener el sueldo igualitario al resto de trabajadores”, dice Luz sobre su realidad contractual histórica -dato que aportaría consistencia a lo propuesto anteriormente por Hillary- y continúa “eso habla de una cultura discriminadora y los hechos que hemos denunciado, que hemos relatado en tantas entrevistas de abusos, generalmente se producen desde plaza Italia para arriba”, dice para subrayar otra clase de discriminación que han sufrido históricamente.

Sobre la discriminación, Hillary suma que a la vez está relacionada a cuestiones raciales, “lo que sabemos también es que el empleo doméstico –y esto se ha demostrado en prácticamente todos los países- es que siempre ha sido súper importante para las mujeres populares y yo creo que aún más si pensamos en el caso de muchos países latinoamericanos también tenía que ver con estas migraciones desde lo rural a lo urbano por parte de mujeres populares, campesinas, muchas de ellas de pueblos originarios que venían a trabajar a las grandes ciudades”, indica e ilustra “entonces a mediados del siglo XX en particular en Santiago hemos venido teniendo una gran ola de trabajadoras de casa particular mapuche, ese elemento racializado es también bien importante. Históricamente, a través de los años, no se puede evitar el elemento de que muchas de las trabajadoras de casa particular han sido o de pueblos originarios o afrodescendientes o más recientemente a partir de los años ‘80 muchas mujeres migrantes peruanas, bolivianas –racializadas- y hoy en día con las nuevas olas migratorias de mujeres haitianas, colombianas, dominicanas, etc”.

Para cerrar esta idea la historiadora expresa  “yo creo que ahí nada de eso es coincidencia, o sea ver a estas mujeres racializadas, no reconocidas como trabajadoras y por ende que no pueden entrar a tener estos beneficios de trabajo formales”.

Aceptación y visibilización del trabajo de casa particular

Es así que en el transcurrir del tiempo han existido mujeres que se han comprometido con la lucha por sus derechos como trabajadoras. En este sentido Hiner destaca “gracias al trabajo que ha realizado SINTRACAP y sus grandes liderezas como Ruth Olate, ahora con Luz Vidal, han promocionado que las trabajadoras de casa particular son trabajadoras que tienen derechos con los que hay que cumplir en un intento de formalizar o reglamentar el trabajo”.

Sin embargo, no ha sido suficiente “a pesar de todo lo que vemos hoy en día y lo que se ha visibilizado mucho más –agudizado por la pandemia de covid- es que el 60% de las trabajadoras son informales y por ende no tienen contrato y posteriormente no tienen derecho a nada, ni a seguro de cesantía ni nada, mucho de esto tiene que ver con no ver a las trabajadoras como ´trabajadoras con derechos’ y también creo que se cruza con el racismo y con esto de verlas como cuerpos extremadamente racializados y también precarizados”, propone Hillary haciendo énfasis también la violencia a la que se encuentran expuestas “que puede ser violencia física, piscológica y hasta sexual dentro de su trabajo y no tener prácticamente ningún recurso”.

En esta línea Luz Vidal impugna a algunos sectores socioeconómicos donde las manifestaciones de violencia y abuso parecen ser normalizados “en los barrios altos, te diré Lo Barnechea, Chicureo, lugares donde históricamente se han conocido hechos graves de discriminación y de abuso. Entonces claro que es una situación cultural, donde muchas veces esta clase patronal cree que estas trabajadoras son parte de su propiedad y pueden aplicar la norma según ellos consideren; que son cosas que también vemos hoy en el gobierno, aún cuando los trabajadores estamos diciendo que son insuficientes las ayudas, el gobierno responde ‘no, con eso basta’ y somos nosotros los trabajadores quienes conocemos nuestra realidad”, expresa.

Instancias para incluirlas en las ayudas del estado   

El reciente avance en la discusión de la ley de protección del empleo que beneficiaría a las trabajadoras marca un hito, “muchos de los parlamentarios que votaron para ir a otra instancia y permitir que las trabajadoras de casa particular tuvieran otra instancia para que las medidas económicas también les lleguen es porque tomaron conciencia de lo vulnerable y lo vulnerado que ha sido el sector”, dice Luz y agrega “esto también a nosotros nos abre un foco de esperanza para decir podemos ir cambiando de a poco esta sociedad, podemos ir haciendo que nuestro trabajo sea reconocido, que sea valorado y que cada vez hayan más personas que vayan tomando esa conciencia de lo funcional que es dentro de la sociedad este sector y que el día de mañana cuando tengamos que legislar respecto de la incorporación completa de las trabajadoras de casa particular al sistema normativo chileno de todos los trabajadores podamos contar con muchos más diputados y senadores que tengan conciencia de la relevancia de este sector”.

La historiadora Hillary Hiner a su vez destaca la importancia de escuchar a las trabajadoras, “Escucharlas y tomar en cuenta su historial de lucha. Ellas actualmente están intentando entrar en esta ley de protección del empleo 3.0 y lo que he visto que están muy activas en la campaña #cuidaaquientecuida, insertas en los medios” y lanza dardos sobre la toma de decisión por parte del gobierno “el problema es tener un gobierno que a todas luces no quiere asumir para nada este tema. Es una mentalidad muy paternalista que también evidentemente profundiza aún más la postura de no tomar en serio las necesidades del pueblo, de no promocionar una posibilidad de sueldo de emergencia, de no tomar más en serio el problema de la pandemia y en definitiva del trabajo”, dice.

Finalmente para Hiner la fiscalización es un asunto relevante a la hora de ayudar a que la situación de estas trabajadoras mejore “No hay fiscalización”, connota para explicar la situación en que se encuentra el 60% de estas mujeres quienes trabajan de manera informal. “Ahí hay que tener mucho más ojo, a veces se dice que no se puede fiscalizar porque es un espacio privado, pero no es así; yo creo que si realmente se quisiera fiscalizar se puede, o sea hay que pensar solamente el tema de violencia de género o violencia íntima de pareja, también durante un tiempo fue un tema ‘privado´ en el que 'no se podía hacer nada’, pero ahora no es para nada así. Ahora hay nuevas leyes, intervenciones, casas de acogida, casas de protección de la mujer –no estoy queriendo decir que todo funcione muy bien- pero definitivamente no es un tema privado, es un tema público, feminista, de lucha, de reivindicación y lo mismo para el tema de las trabajadoras de casa particular” apunta y apuesta “por lo mismo hay que dejar de pensarlo como un espacio privado, hay que pensarlo como un espacio de trabajo y por ende se debería empezar a reglamentar y fiscalizar como cualquier otro trabajo y ahí definitivamente lo que hay que hacer es escuchar a las mismas trabajadoras y seguirles en términos de cuáles deberían ser las líneas para garantizar mayores derechos para estas mujeres” cierra.

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