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María Luisa Bombal, una mujer de espíritu libre y pionera en retratar las profundidades del sentir femenino

por 1 octubre, 2020

María Luisa Bombal, una mujer de espíritu libre y pionera en retratar las profundidades del sentir femenino
El Mostrador Braga recuerda en “Mujeres Inolvidables” a María Luisa Bombal, escritora chilena pionera en expresar a través de su obra los sentimientos más profundos de la mujer de su época, destacó a nivel latinoamericano por su narrativa. Su obra fue breve pero destacada, aunque nunca premiada ni homenajeada en Chile.
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Considerada como una de las primeras y más importantes exponentes de la novela contemporánea latinoamericana, María Luisa Bombal fue una escritora chilena que perteneció a la denominada Generación del 42. Sin embargo, pese a su posición en el ambiente literario de este lado del continente nunca fue galardonada en Chile, lo que constituye hasta hoy una deuda con nuestra cultura.

María Luisa Bombal recuerda uno de los momentos más felices de su vida como escritora: “Fue en La Sorbbone en Francia, cuando cursaba mi licenciado en letras, un gran profesor de literatura elogió un cuento mío entre cien mil más de nosotros sus estudiantes; algo como un concurso escrito de cuentos sobre el mismo tema. Nunca tuve mayor impresión de oír resonar mi nombre Marie Louise Bombal por todo el anfiteatro, había seleccionado sólo cuatro cuentos y el primero el mío (…) ¡uf! ¡De los mejores de mi vida!”, dice en entrevista con la escritora argentina Victoria Pueyrredon en 1972. Momento de felicidad que su país natal le deberá siempre.

Una mujer de espíritu libre, Chile fue para ella un país en tránsito. Cosmopolita, vivió y creció en Francia, país donde se estableció junto a su madre y hermanas, luego de la muerte de su padre cuando tenía 9 años. En 1928 ingresó a la Facultad de letras de La Sorbonne, hasta 1931, año en que finaliza sus estudios y regresa a Chile, pero sólo por un par de años, vivió también en Argentina y Estados Unidos, lugares donde escribió y publicó parte importante de su breve, pero aventajada obra. Curiosamente, pese a haber vivido muchos años en el extranjero, nunca renunció a su pasaporte de chilena, motivo que se esgrime complicó las cosas para ser premiada en los países donde realizó su obra.

Resulta interesante que, a pesar de su arraigo cultural con su país de origen, la etapa más fundamental de su desarrollo como escritora lo llevó a cabo en Argentina.

Ahí escribió y publicó sus dos más importantes libros, “La última niebla” (1935) y “La amortajada” (1940). María Luisa Bombal, vivió durante años en ese lugar y formó parte un selecto círculo de intelectuales, constituido por escritores de la época, entre los que destacan Pablo Neruda –entonces cónsul y quien la invita a vivir a Buenos Aires-, las escritoras Victoria Ocampo, Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges, junto a ellos publicó artículos en la revista Sur.

Otro aspecto llamativo de la vida de la autora, tiene que ver con su desarrollo artístico, puesto que la música siempre estuvo presente en su vida, desde muy niña quiso convertirse en violinista; llegó a tocar este instrumento hasta los 17 años, momento en que tuvo que escoger entre el violín y la literatura. “No podía hacer las dos cosas, el violín es un instrumento endiablado, que toma toda la vida (…) Entonces era una cosa u otra”, dijo en entrevista con la escritora Victoria Pueyrredón. De ahí las relaciones que algunos críticos de literatura hagan con su prosa poética la que han catalogado como una prosa “extremadamente musical”, sensibilidad que también han relacionado con la capacidad de interpretar los sentimientos y misterios femeninos más profundos.

La escritura fue su elección y vivió “haciendo lo que uno siente, naturalmente” como expresa en la entrevista mencionada anteriormente. También tuvo algunas incursiones en el mundo del teatro, junto a la escritora Marta Brunet, conformó la compañía de teatro “Compañía Nacional de Dramas y Comedias”, donde participó como Actriz. Años más tarde, en 1940 estrena y publica la obra “La casa del recuerdo” la que es interpretada por Libertad Lamarque, hito con finalizaría de momento su paso por Argentina y regresa a Chile.

El aporte a los estudios de género presentes en la obra de Bombal

Fue pionera en ir contra el imaginario masculino imperante de la época y fue esa una de las dificultades que imprimió su vida y sus libros. Según consigna el sitio Mujeres Bacanas “María Luisa Bombal dijo no haber escrito desde el feminismo, que nunca le importó. Algunos le creen y la acusan de antifeminista por los papeles pasivos de sus protagonistas. Otros le aplauden lo contrario, su denuncia del papel dependiente de la mujer en la sociedad y su novedosa exposición del deseo sexual femenino”.

Este sentir está impreso en algunos pasajes de sus libros, como el fragmento de su primera obra publicada en 1935, La última niebla:

“Ante el espejo de mi cuarto, desato mis cabellos, mis cabellos también sombríos. Hubo un tiempo en que los llevé sueltos, casi hasta tocar el hombro. Muy lacios y apegados a las sienes, brillaban como una seda fulgurante. Mi peinado se me antojaba, entonces, un casco guerrero que, estoy segura, hubiera gustado al amante de Reina. Mi marido me ha obligado después a recoger mis extravagantes cabellos; porque en todo debo esforzarme en imitar a su primera mujer, a su primera mujer que, según él, era una mujer perfecta”.

En tal sentido, los críticos de literatura que han revisado de su obra en las últimas décadas, destacan la relevancia de estos pasajes, los que han sido de gran utilidad para los estudios de género, de esta forma es consignado en el sitio Memoria Chilena, “La crítica literaria ha retomado la obra de Bombal a la luz de nuevas perspectivas teóricas que permiten realizar otras lecturas de sus textos. Tal ha sido el aporte de los estudios de género, que reconocen en esta escritora una primera expresión de problemáticas que luego cobrarían mayor relevancia, como las relaciones entre el hombre y la mujer y los papeles asignados a ésta dentro de la sociedad”.

Y es que la autora se define a sí misma como una mujer con signo de escritora, en que la creatividad y lucidez están presentes a un tiempo, “ahora controlo más mi imaginación y mis impulsos, me estoy poniendo más razonable, pero también más latosa ¡Eso si que no cuando escribo!”, expresó. La intensidad del amor fue además del motivo sobre el que construyó su obra, una emoción con la que tuvo que lidiar en su vida, un pasaje más oculto en este aspecto y por el que es -injustamente- recordada en sus biografías, tiene correspondencia con el desamor que vivió a causa de su relación con Eulogio Sánchez, a quien disparó, mas no asesinó y pasó una temporada en la cárcel mientras se resolvía el episodio. Una vez superado este momento, viaja a Argentina y da paso a su gran desarrollo literario.

El fin de la vida de Bombal

Luego de este triste episodio, viaja a Estados Unidos en 1944, país donde se radica por casi 40 años. En ese lugar rehace su vida, se convierte en Madre de Brigitte y finaliza su obra publicando dos libros, “La magia y el ruiseñor” y “Las trenzas”. Nunca abandonó el sentir profundo y los pasajes ocultos del sentir feminino y hasta en esta última publicación lo retrata así:

“Y aquel eucalipto del que se abrazara —jovencita— llorando estúpidamente al comprender y sentir la desilusión primera, esa pena que no confesó nunca, esa pena que la incitara a cortarse el pelo, convertirse en la Amazona y resolverse a no amar de amor nunca... nunca...”

Finalmente, al revisar la vida y obra de mujeres consideradas “aventajadas para su época”, tal como fue considerada Bombal, hay un manto de dolor que cubre su historia; las penas y el alcohol debilitaron su salud y muere en soledad interna en el Hospital del Salvador de Santiago, a causa de un cáncer hepático el 6 de Mayo de 1980. Su obra no fue rescatada, hasta diecisiete años después por Lucía Guerra, quien recopiló sus escritos en el libro “Obras completas”.

Y pese a que el país tiene un deuda hasta hoy con la destacada escritora a nivel latinoamericano, cabe destacar que recibió dos premios a nivel local, según consigna el sitio Memoria Chilena, el 22 de septiembre de 1976 se le otorga el Premio Academia, por el buen uso del idioma castellano y en 22 de diciembre de 1978 recibe el Premio "Joaquín Edwards Bello", otorgado a los valores literarios de la Quinta Región, ciudad en que nació esta escritora Chilena, que debería pasar a los anales de la historia como una mujer inolvidable.

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