Publicidad
Mujeres rurales: guardianas de la tierra y motor del cambio BRAGA

Mujeres rurales: guardianas de la tierra y motor del cambio

Publicidad

En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales es necesario destacar su labor, muchas veces invisible, es clave para la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la preservación de los saberes del campo chileno.


Cada 15 de octubre, Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de mejorar las condiciones en que ellas se desenvuelven y combatir las brechas de género que aún persisten en el campo.

Se trata de un reconocimiento a quienes, desde los territorios, sostienen la producción de alimentos, resguardan los ecosistemas y transmiten conocimientos ancestrales que hoy son claves para la sostenibilidad del planeta.

En nuestro país, un estudio realizado por el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp) analizó el programa “Mujeres Rurales”, desarrollado por Prodemu y Indap, y reveló datos alentadores: un 40% de las participantes considera que sus ingresos aumentaron tras su participación, y la tasa de producción pasó de un 33,4% a un 89,6%.

El programa —con casi 35 años de existencia— busca apoyar a las mujeres campesinas y pequeñas productoras para que incrementen sus ingresos mediante un modelo integral con enfoque de género. A través de un ciclo de acompañamiento de tres años, se fortalecen sus capacidades personales, organizacionales y productivas.

En términos de resultados, el 93% de las participantes señaló que el programa atendió adecuadamente sus necesidades como mujeres y se declaró “empoderada” e informada sobre sus derechos.

El 94% de las beneficiarias considera que los subsidios han fortalecido su capacidad de decisión, y muchas afirman que aprendieron a ponerle precio a su trabajo y comprender su valor económico.

Desafíos globales y ejemplos de resiliencia

A nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, la producción agrícola en los países en desarrollo podría aumentar entre un 2,5% y un 4%, y el número de personas desnutridas en el mundo disminuiría entre un 12% y un 17%.

Ejemplos inspiradores abundan. En Burkina Faso, Pobaadou, una mujer sin títulos universitarios, ha liderado a más de 40 agricultoras en la recuperación de tierras degradadas mediante prácticas agroecológicas sostenibles. Más al suroeste, Catherine Soulama encabeza la organización Nous Sommes la Solution, que impulsa la agricultura familiar ecológica y la participación femenina en la toma de decisiones comunitarias.

Ambas historias reflejan un mismo fenómeno: las mujeres rurales están transformando los territorios desde el conocimiento práctico, la cooperación y la justicia social.

En Chile y el mundo, la megasequía y el cambio climático agravan las brechas estructurales. Estudios sobre sequías y empleo agrícola muestran que, en contextos de crisis hídrica, las mujeres tienden a concentrarse en trabajos más precarios y con menores ingresos, mientras los hombres acceden a posiciones de mayor control.

Por ello, se vuelve urgente que las políticas de adaptación al cambio climático incorporen un enfoque de género en todas sus etapas, asegurando el acceso de las mujeres a recursos, crédito, capacitación y espacios de liderazgo.

El legado y la identidad rural femenina

La historia de las mujeres del campo chileno es larga y profunda. Violeta Parra, hija de campesinos del sur, rescató cantos, oficios y tradiciones rurales, convirtiéndose en símbolo de la sabiduría femenina del campo. Durante la Reforma Agraria, miles de campesinas levantaron con sus manos nuevas formas de trabajo y comunidad, abriendo paso a la participación femenina en la producción agrícola.

Hoy, esas herederas de la tierra son protagonistas de una nueva ruralidad. Lideran emprendimientos agroecológicos, cooperativas, ferias campesinas y proyectos de turismo rural; cuidan el agua, las semillas y la memoria del territorio. Son madres, agricultoras, recolectoras y guardianas de los ecosistemas.

En Chile, según el Censo 2017, el 12,2% de la población vive en zonas rurales, y de esa cifra, más del 50% son mujeres. Su aporte es vital, aunque muchas veces invisible.

Por eso desde las comunidades rurales hasta las empresas y el Estado, el llamado es a valorar, proteger y potenciar el trabajo de las mujeres rurales.

Publicidad