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Créditos: El Mostrador.
Cáncer en mujeres: alertan impacto social, económico y de género de una crisis en expansión en Chile
“La salud de las mujeres es una de las inversiones más rentables que estamos ignorando”, sostuvo la economista de la salud Daniela Sugg, desplazando la discusión oncológica hacia el impacto económico y social que el cáncer produce en las mujeres y en el propio desarrollo del país.
En un país donde más de 27 mil mujeres son diagnosticadas cada año con cáncer y las proyecciones anticipan un aumento sostenido de casos en las próximas décadas, la discusión comienza a salir del ámbito estrictamente sanitario para instalar una pregunta más profunda: qué revela esta enfermedad sobre la manera en que Chile distribuye el cuidado, la protección social, el acceso a la salud, los ingresos y el poder de decisión.
Ese fue uno de los ejes que marcó “Diálogos 2026: Liderazgo, Mujer y Cáncer”, encuentro organizado por el Observatorio del Cáncer el pasado 8 de mayo en el Teatro Municipal de Santiago. Más de 100 mujeres líderes provenientes de la salud, la ciencia, la academia, el sector público, el mundo empresarial, la cultura, la cooperación internacional y organizaciones sociales debatieron el cáncer femenino no sólo como una crisis sanitaria, sino también como un fenómeno social, económico y político que expone las desigualdades estructurales del país.
Durante la apertura, la ministra de Salud, May Chomali, advirtió que Chile enfrenta “un aumento sostenido de la incidencia del cáncer en distintas poblaciones”, escenario que obliga a “garantizar que las personas puedan acceder a atención oportuna, diagnósticos tempranos y tratamientos adecuados”. En esa línea, afirmó que el país requiere avanzar hacia “un giro muy relevante en las políticas de cáncer, con un énfasis mucho más decidido en la prevención y la pesquisa precoz”.
La autoridad amplió además el foco de la discusión al enfatizar en que “el cáncer en las mujeres no tiene únicamente una dimensión sanitaria. Las mujeres somos hijas, hermanas, madres, trabajadoras, cuidadoras, líderes. Somos mucho más que una enfermedad. Y cuando una mujer enfrenta un cáncer, no se impacta sólo una paciente. Se impactan familias completas, redes afectivas, dinámicas laborales, vínculos cotidianos y trayectorias de vida”, subrayando también la importancia de “construir respuestas colectivas frente a un problema que requiere necesariamente una mirada multisectorial”.
El cáncer más allá de la enfermedad
La directora ejecutiva del Observatorio del Cáncer, Alicia Aravena, profundizó esa mirada al señalar que llevar este debate al Teatro Municipal “es una manera de decir que la salud de las mujeres no puede seguir confinada a un ámbito exclusivamente clínico”.
A juicio de Aravena, la trayectoria del cáncer “comienza mucho antes de la enfermedad: en las posibilidades reales de prevenir, en el acceso a información, en el tiempo disponible para cuidarse, en las condiciones laborales, en la red de apoyo y en el territorio donde se vive, factores que muchas veces terminan definiendo las oportunidades concretas de llegar —o no— a tiempo a un diagnóstico. El cáncer es probablemente uno de los desafíos humanos y sociales más complejos de nuestro tiempo”.
En ese contexto, el encuentro incorporó dimensiones que históricamente habían permanecido fragmentadas dentro de la discusión oncológica chilena: empleo, productividad, economía del cuidado, desigualdad territorial y liderazgo femenino.
El impacto invisible del cáncer: empleo, productividad y autonomía económica femenina bajo presión
La economista de la salud Daniela Sugg, asesora del Observatorio del Cáncer, advirtió que la enfermedad ya está impactando directamente la estructura económica y productiva del país. Su exposición mostró que cerca del 45% de los diagnósticos ocurre entre los 20 y 64 años, es decir, en plena edad laboral, afectando simultáneamente trayectorias profesionales, estabilidad familiar y autonomía económica femenina.
“El cáncer está ocurriendo en pleno corazón de la vida productiva del país”, afirmó Sugg, quien además explicó cómo los costos de la enfermedad comienzan a trasladarse silenciosamente hacia las familias cuando fallan la prevención, el diagnóstico oportuno y la protección social. Licencias prolongadas, abandono laboral, caída de ingresos y sobrecarga de cuidados aparecen así como parte del verdadero costo acumulativo del cáncer en mujeres.
La especialista planteó además que la enfermedad dejó de estar asociada exclusivamente al envejecimiento. Según la evidencia presentada, en mujeres menores de 50 años la incidencia de cáncer ya es 82% más alta que en hombres, mientras que entre los 50 y 64 años las mujeres incluso los superan levemente en incidencia oncológica.
Para Sugg, las consecuencias de esa transición epidemiológica son profundas, porque el cáncer comienza a instalarse precisamente en la etapa en que millones de mujeres sostienen simultáneamente empleo, ingresos familiares, maternidad, cuidado de terceros y estabilidad doméstica.
“La salud de las mujeres es probablemente una de las inversiones más rentables que estamos ignorando”, sostuvo la economista. Además, enfatizó en que se debe comprender la salud femenina como infraestructura económica y no sólo como gasto sanitario transforma el cáncer en una discusión sobre desarrollo, productividad y sostenibilidad social.
Cuidado, desigualdad y poder: las brechas estructurales que profundizan la crisis del cáncer en mujeres
La evidencia presentada durante el encuentro mostró además que, si no existen intervenciones estructurales, Chile podría experimentar un aumento superior al 40% en los casos de cáncer hacia 2040.
“El costo de no actuar no desaparece. Se traslada silenciosamente hacia las mujeres, las familias y el sistema social”, sostuvo Sugg. Según datos expuestos en la conferencia, el 57% de las personas diagnosticadas con cáncer no se encuentra trabajando un año después del diagnóstico y el ingreso anual promedio cae un 27% durante el primer año posterior a la enfermedad.
Otro de los focos abordados fue la crisis de los cuidados. Daniela Sugg advirtió que detrás de cada diagnóstico suele reproducirse una cadena silenciosa de desigualdades: una mujer enferma y otra mujer reorganiza su vida para asumir el cuidado.
La evidencia expuesta mostró que el 76% del trabajo de cuidado no remunerado continúa siendo realizado por mujeres y que ellas dedican 3,2 veces más tiempo que los hombres a tareas domésticas y familiares. “Cuando una mujer enferma, otra mujer suele asumir el impacto. Y esa transferencia de carga comienza rápidamente a producir consecuencias económicas y emocionales acumulativas. Lo que inicialmente parece un problema sanitario termina transformándose también en una crisis de cuidado, salud mental y estabilidad social”, afirmó.
En paralelo, la directora ejecutiva de CECAN, Carolina Goic, junto a la directora de la Escuela de Salud Pública UC e investigadora adjunta de CECAN, Dra. Claudia Bambs, abordaron cómo la desigualdad territorial, la pobreza, el género y la concentración de poder están redefiniendo la trayectoria del cáncer en las mujeres.
“Chile no es un solo Chile”, planteó Bambs, advirtiendo que el territorio modifica los riesgos, el acceso al diagnóstico, la exposición ambiental y las posibilidades de tratamiento.
La investigadora alertó además sobre el aumento proyectado de cánceres asociados a factores prevenibles. “Hoy el cáncer de mama sigue siendo el principal cáncer que afecta a las mujeres chilenas. Le siguen el cáncer colorrectal y el cáncer de pulmón. Las proyecciones hacia 2035 hablan de más de 9 mil nuevos casos anuales de cáncer de mama, más de 7.300 casos de cáncer colorrectal y cerca de 5 mil casos de cáncer de pulmón… Estamos hablando de cánceres asociados a factores de riesgo conocidos y, en gran medida, prevenibles”, señaló.
Tabaquismo, obesidad, sedentarismo, alcohol, contaminación ambiental y pobreza fueron identificados como factores estructurales que hoy atraviesan la crisis oncológica en Chile.
Bambs también advirtió sobre la evidencia científica que vincula alcohol y cáncer de mama, alertando que niñas chilenas comienzan a consumir alcohol entre los 13 y 14 años, con niveles de consumo similares entre hombres y mujeres adolescentes.
Carolina Goic, en tanto, trasladó el debate hacia las desigualdades de poder dentro del sistema sanitario y oncológico. “Necesitamos pasar desde mirar únicamente ‘los cánceres de los órganos femeninos’ hacia comprender cómo género, poder y desigualdad modifican profundamente la experiencia del cáncer”, afirmó.
La exsenadora citó además datos sobre liderazgo femenino en salud: sólo el 34% de los oncólogos registrados en Chile son mujeres y, aunque las mujeres son mayoría dentro del sistema sanitario, su presencia disminuye a medida que aumentan los espacios de poder institucional. “El 80% de las sociedades médicas latinoamericanas están dirigidas por hombres”, advirtió Goic, agregando que apenas el 17% de hospitales o centros de referencia son liderados por mujeres.