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Redes sociales y presión constante: cómo impactan en la identidad de adolescentes en la era digital BRAGA Créditos: El Mostrador.

Redes sociales y presión constante: cómo impactan en la identidad de adolescentes en la era digital

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La productora Meredith Walker aborda los desafíos de la adolescencia en tiempos de hiperconexión y comparación permanente, y reflexiona sobre el rol clave de los adultos, la autocompasión y los espacios de pausa para fortalecer la identidad y resiliencia de las jóvenes.


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Los entornos digitales han abierto nuevas formas de relación, aprendizaje y exposición para las adolescentes, pero también han instalado dinámicas de comparación permanente que impactan en la construcción de su identidad. En ese escenario, comprender cómo opera esta presión resulta clave para entender los desafíos actuales de la juventud.

El podcast The In Between Years, conducido por Sheryl Ziegler, contó con la participación de Meredith Walker, productora y cofundadora de Smart Girls, quien analizó las tensiones propias de la adolescencia en la era digital. Allí enfatizó el rol de los adultos en el acompañamiento, promoviendo la escucha activa y la creación de espacios seguros. También destacó la importancia de la autoexploración, la autocompasión y el diálogo abierto como herramientas de desarrollo emocional.

Walker recordó además su propia adolescencia, marcada por la dificultad para encajar y la sensación de aislamiento en una escuela secundaria solo para mujeres. En ese período, encontró refugio en la lectura y las biografías, alternando entre actividades escolares y salidas sociales. Aunque creció en un entorno familiar protector, el aislamiento social fue una experiencia significativa, y la lectura se convirtió en una vía de escape y autoconocimiento.

Durante su paso por la universidad, atravesó una etapa de incertidumbre respecto a su futuro académico, hasta que un documental sobre derechos civiles le permitió redefinir su rumbo. Tras graduarse, enfrentó la inestabilidad laboral antes de iniciar su carrera en el periodismo televisivo, donde comenzó a trabajar con una premisa central: dar espacio a la voz de los jóvenes.

Walker también relató que su experiencia viajando para recoger testimonios juveniles fue determinante en su mirada profesional. Más tarde, su paso por Saturday Night Live reforzó su vínculo con las nuevas generaciones creativas. De ese cruce con Amy Poehler nació Smart Girls, una iniciativa enfocada en acompañar a adolescentes desde el interés genuino por su identidad. Desde 2008, el proyecto ha crecido con talleres, campamentos y una expansión en plataformas digitales.

Crecer bajo presión: identidad, éxito y autoconocimiento

En su libro Be Yourself and Other Bad Advice, Meredith Walker recoge años de conversaciones con niñas y adolescentes, identificando patrones comunes de ansiedad y exigencia. “El gran motivo para escribirlo fue descubrir la presión inmensa que sienten para hacerlo todo bien, para seguir un camino y alcanzar cierta idea de éxito. Sentí que la juventud les estaba siendo arrebatada, pues estaban demasiado ocupadas preparándose para el futuro”.

Walker observó que compartir experiencias de error y vulnerabilidad puede generar alivio. “Notaban alivio al saber que mujeres adultas tampoco fueron perfectas y que salió bien igual. Si extendemos ese alivio, es un logro”.

También cuestionó el consejo recurrente de “sé tú misma”, al considerarlo insuficiente en etapas de construcción identitaria: “Decir ‘sé tú misma’ no ayuda, sobre todo si ni siquiera has tenido tiempo de conocerte. Cuando intentas encajar y cumplir expectativas, no siempre sabes quién eres”. En su lugar, propuso fomentar procesos de exploración personal. “Dedica tiempo a descubrir quién eres. Date la oportunidad de experimentar el proceso de construirte”.

Redes sociales y comparación permanente

Al analizar los cambios generacionales, Walker sostuvo que la presión social siempre ha existido, pero hoy se intensifica por la exposición constante. “Antes, tras un día difícil, podías dejar la revista o apagar el televisor, encontrar una pausa. Ahora, debido a las redes sociales, la exposición es ininterrumpida”.

Si bien no adoptó una postura completamente crítica hacia las plataformas digitales, sí advirtió sobre su efecto continuo. “Es un bombardeo constante de opiniones, compras, imágenes y comparación. Si revisas el clima, ves un video nuevo. Es difícil huir de la influencia externa”.

En ese contexto, planteó la necesidad de que los adultos ayuden a generar espacios de desconexión. “Permíteles saber que tomarse un descanso es posible. Compartir experiencias propias sobre cómo un respiro nos hizo bien puede ser útil. Al conocerse mejor y resultarse interesantes a sí mismas, las adolescentes se fortalecen ante los momentos difíciles”.

Walker vinculó directamente estos espacios de pausa con el desarrollo de la resiliencia. “La resiliencia incluye el descanso y el reencuentro con una misma. Si no les damos esa oportunidad de silencio, nunca logran desconectarse del ruido exterior”.

Acompañamiento adulto y herramientas para la autocompasión

La autora también entregó orientaciones para madres, padres y adultos responsables en el acompañamiento adolescente. “No hay una sola fórmula. Todo depende de la dinámica y la personalidad de cada chica”. En esa línea, insistió en la importancia de confiar en los procesos de construcción identitaria.

Sobre el contexto actual, advirtió que la falta de pausas naturales intensifica la presión cotidiana. “Es más difícil escaparse de la influencia con tantas notificaciones al día. Antes, tras la escuela, había un espacio sin ruidos externos”.

Uno de los aprendizajes que destacó fue la autocompasión como herramienta clave. “Cuando cometas un error, háblate como le hablarías a tu mejor amiga. Nadie le diría a su amiga que siempre lo hace mal; la trataría con cariño y respeto. Hacerlo contigo misma marca una gran diferencia”.

Finalmente, propuso entrenar una mirada más consciente hacia lo cotidiano. “Es fácil centrarse en lo malo, pero 100 cosas buenas pueden pasar en tu día. Debes aprender a notar primero lo que fue bien. Así puedes cambiar tu forma de ver la vida”.

Al cerrar la conversación, Walker subrayó el rol fundamental de la presencia adulta en el proceso adolescente. Incluso cuando parece haber distancia, el acompañamiento emocional sigue siendo decisivo en el camino hacia la autoaceptación.

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