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Marilyn Monroe a 100 años de su nacimiento: el mito que sigue inspirando el arte y cultura popular
A un siglo de su natalicio, Marilyn Monroe continúa siendo mucho más que una estrella de Hollywood. Su imagen ha trascendido generaciones, fronteras y disciplinas artísticas para convertirse en uno de los símbolos culturales más influyentes del mundo actual.
El 1 de junio de 1926 nacía en Los Ángeles Norma Jeane Mortenson, la mujer que el mundo conocería como Marilyn Monroe. Cien años después, su legado no solo sigue vivo: parece más vigente que nunca.
Más de seis décadas después de su muerte, ocurrida en 1962, Monroe continúa apareciendo en películas, canciones, novelas, campañas publicitarias, obras de arte y exposiciones. Su rostro, su estilo y su historia personal se han transformado en un lenguaje visual y cultural capaz de atravesar generaciones, geografías y disciplinas artísticas.
Lo que comenzó como la carrera de una actriz de Hollywood terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más duraderos del siglo XX y XXI.
La mujer que se convirtió en símbolo
Marilyn Monroe fue una de las mayores estrellas del cine estadounidense durante los años cincuenta gracias a películas como Gentlemen Prefer Blondes, The Seven Year Itch y Some Like It Hot. Sin embargo, su trascendencia va mucho más allá de su filmografía.
Su imagen sintetizó ideas tan poderosas como el glamour, la sensualidad, el éxito, la vulnerabilidad y el costo de la fama. Con el tiempo, Monroe dejó de pertenecer exclusivamente al cine para convertirse en un símbolo cultural global.
Esa capacidad de representar múltiples significados explica por qué sigue siendo reinterpretada una y otra vez. Para algunos, encarna el sueño americano; para otros, las contradicciones de la industria del entretenimiento. También ha sido leída como una figura feminista, una víctima del sistema de celebridades y un ícono pop capaz de reinventarse constantemente.
Andy Warhol y el nacimiento del mito moderno
Uno de los primeros artistas en comprender el potencial simbólico de Marilyn fue Andy Warhol.
El mismo año de su muerte, en 1962, Warhol comenzó a utilizar una fotografía promocional de la película Niagara para crear algunas de las obras más emblemáticas del arte pop, entre ellas Marilyn Diptych y Gold Marilyn Monroe.
Las múltiples reproducciones de su rostro en colores brillantes terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo y consolidaron a Monroe como un ícono visual universal.
Desde entonces, numerosos artistas han recurrido a su figura. Creadores como James Rosenquist, Richard Hamilton y Pauline Boty incorporaron su imagen a sus obras, contribuyendo a que Marilyn pasara a formar parte del repertorio visual permanente de la cultura occidental.
Con motivo de su centenario, la National Portrait Gallery inauguró una exposición especial que reúne fotografías y obras inspiradas en la actriz, reafirmando su lugar como una de las figuras más representadas en la historia del arte moderno.
La influencia que llegó al cine, la música y la moda
Pocas celebridades han sido homenajeadas tantas veces en la cultura popular.
En el cine y la televisión, escenas emblemáticas como el vestido blanco levantado por el aire en The Seven Year Itch o la interpretación de “Diamonds Are a Girl’s Best Friend” han sido recreadas, parodiadas y reinterpretadas innumerables veces.
Uno de los homenajes más recordados es el videoclip de Madonna para la canción Material Girl, que reproduce deliberadamente la estética de Monroe en Gentlemen Prefer Blondes.
También han existido referencias en obras de directores como Pedro Almodóvar, quien evocó a Marilyn a través de Penélope Cruz en la película Los abrazos rotos, mientras que personajes de series como Gossip Girl también han retomado elementos de su imagen.
En la literatura, uno de los ejemplos más conocidos es Blonde, de Joyce Carol Oates, obra que inspiró posteriormente la película homónima protagonizada por Ana de Armas.
La música tampoco ha sido ajena a su influencia. Desde Elton John y su célebre canción Candle in the Wind, que menciona a Norma Jean en sus primeros versos, hasta artistas contemporáneas como Nicki Minaj o Megan Thee Stallion, la figura de Monroe continúa apareciendo como símbolo de belleza, fama y fragilidad.
La Marilyn chilena: inspiración para músicos y artistas nacionales
Chile tampoco ha sido ajeno a la influencia de Marilyn Monroe.
Uno de los homenajes más emblemáticos en la música chilena es la canción “¿Quién mató a Marilyn?”, incluida en el álbum debut de Los Prisioneros. Aunque la canción hace referencia al misterio en torno a la muerte de la actriz, también funciona como una crítica a los medios de comunicación y al contexto político de los años ochenta, demostrando cómo Marilyn podía convertirse en un símbolo mucho más amplio que una simple estrella de cine.
Décadas después, artistas como Mon Laferte han retomado elementos visuales asociados al glamour hollywoodense que hizo célebre a Monroe. Su estética en distintas presentaciones, sesiones fotográficas y apariciones públicas ha sido comparada en diversas ocasiones con la imagen clásica de la actriz.
En el ámbito de las artes visuales y la moda, la influencia de Marilyn también ha estado presente. En 2016, el Museo de la Moda realizó una importante exposición dedicada a la actriz, reuniendo objetos personales, fotografías y piezas históricas que permitieron acercar al público chileno a una faceta más íntima de la estrella.
Fotógrafos, artistas pop, transformistas y creadores escénicos nacionales han recurrido igualmente a su imagen durante décadas, reproduciendo una estética que sigue siendo reconocible en cualquier parte del mundo.
Un siglo después, el mito sigue vivo
Pocas figuras han logrado mantenerse tan presentes en el imaginario colectivo durante tanto tiempo.
A cien años de su nacimiento, Marilyn Monroe ya no pertenece únicamente a Hollywood ni a la historia del cine. Su imagen se ha transformado en un símbolo autónomo capaz de adaptarse a nuevos contextos, inspirar nuevas lecturas y dialogar con distintas generaciones.
Su historia sigue generando preguntas sobre la fama, la identidad, la belleza y el precio de la celebridad. Y mientras artistas, músicos, escritores y creadores continúen encontrando significados en su figura, el mito de Marilyn Monroe seguirá escribiendo nuevos capítulos.
Porque su vida terminó en 1962, pero su presencia cultural está lejos de desaparecer. A un siglo de su nacimiento, Marilyn sigue siendo mucho más que una estrella: es una de las imágenes más poderosas y perdurables de la cultura moderna.