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Minka: la red de psicólogas que nació ante la violencia de género y hoy apoya a mujeres en Chile BRAGA Créditos: El Mostrador.

Minka: la red de psicólogas que nació ante la violencia de género y hoy apoya a mujeres en Chile

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Nacida durante la pandemia ante el aumento de la violencia contra las mujeres, Minka reúne hoy a 15 psicólogas feministas que ofrecen atención accesible, talleres y espacios de acompañamiento emocional para mujeres de distintas regiones del país.


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Lo que comenzó como una respuesta a la creciente demanda de apoyo psicológico durante la pandemia de COVID-19 se ha transformado en una red que hoy reúne a 15 psicólogas feministas en distintas regiones del país. Minka surgió en 2020 con el objetivo de ofrecer atención especializada y accesible a mujeres, en un contexto marcado por el aumento de la violencia intrafamiliar y las dificultades para acceder a servicios de salud mental.

Durante los meses más críticos del confinamiento, miles de mujeres quedaron expuestas a situaciones de violencia al interior de sus hogares. Las cifras reflejaron la magnitud del fenómeno que se vivía dentro de las viviendas. Según datos de Carabineros, en 2020 se registraron 22.550 llamados al fono de orientación por violencia intrafamiliar “Cenco Familia 149”, el número más alto de los últimos cinco años. La cifra representó un incremento de 97% respecto de 2019 y más del doble del promedio anual observado entre 2015 y 2019. Además, seis de cada diez consultas estuvieron relacionadas con violencia psicológica.

Fue en ese escenario cuando un grupo de psicólogas decidió crear un espacio de acompañamiento con enfoque de género. “Nos dimos cuenta de que había una necesidad urgente de apoyo psicológico especializado y de que muchas mujeres simplemente no podían acceder a él. Queríamos construir un espacio seguro, libre de revictimización y con una mirada que entendiera la violencia como un problema estructural”, explica Carolina Bustamante, psicóloga fundadora de la organización.

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Una convocatoria que se transformó en comunidad

Para dar forma al proyecto, las fundadoras realizaron una convocatoria a través de redes sociales en busca de profesionales interesadas en sumarse a la iniciativa. La respuesta fue inmediata: decenas de psicólogas de distintas regiones participaron en una videollamada realizada en plena pandemia, marcando el inicio de la red que más tarde adoptaría el nombre de Minka.

La organización tomó su nombre de la tradición andina de la “minka” o “minga”, concepto asociado al trabajo comunitario y la colaboración colectiva. Esa idea sigue guiando su labor: generar redes de apoyo para que las mujeres no enfrenten solas procesos relacionados con la violencia, el trauma o el malestar emocional.

Actualmente, Minka ofrece atención psicológica para mujeres mayores de 18 años a precios accesibles, además de talleres, charlas, actividades comunitarias y espacios de acompañamiento emocional. Su trabajo también contempla acciones de prevención y educación vinculadas a salud mental, relaciones saludables, autonomía emocional y violencia de género.

La salud mental como una necesidad permanente

Aunque la emergencia sanitaria quedó atrás, la demanda por apoyo especializado continúa. Las cifras de violencia contra las mujeres se mantienen por encima de los niveles previos a la pandemia y distintos organismos han advertido sobre las consecuencias que la violencia psicológica, sexual y doméstica tiene en la salud mental y el bienestar de las afectadas.

Desde esa realidad, Minka desarrolla un modelo de atención basado en una perspectiva feminista y de género, que busca comprender cómo factores sociales, culturales y estructurales influyen en las experiencias de sufrimiento psicológico de las mujeres.

“Para nosotras, la terapia no consiste solamente en aliviar síntomas. También implica comprender los contextos que generan dolor, fortalecer la autonomía y ayudar a que las mujeres recuperen espacios de bienestar, seguridad y confianza en sus propias decisiones”, explica la psicóloga de la red, Paula Standen.

Más allá de la consulta: construir redes de apoyo

Junto con la atención terapéutica, la organización impulsa actividades grupales y colaboraciones con universidades, organizaciones sociales y espacios de bienestar. Como parte de ese crecimiento, recientemente consolidó una sede física en Santiago destinada a talleres, encuentros y actividades abiertas a la comunidad.

“La recuperación no ocurre únicamente dentro de una sesión terapéutica. También se construye a través de redes de apoyo, espacios de encuentro y comunidades donde las mujeres puedan sentirse acompañadas y reconocidas en sus experiencias”, agrega Andrea Velasco, psicóloga de Minka.

La red proyecta ampliar su presencia territorial durante los próximos años y fortalecer iniciativas de educación emocional y prevención. Ya sea a través de encuentros comunitarios en localidades como El Tabo, desde su espacio en Santiago o mediante sesiones virtuales con mujeres de distintas regiones, la organización mantiene el propósito que motivó su creación: ofrecer acompañamiento y contención a quienes lo necesitan.

“Creemos que el bienestar emocional no debería ser un privilegio. A lo largo de estos años hemos visto cómo muchas mujeres llegan en busca de apoyo para atravesar situaciones muy difíciles y terminan encontrando también una comunidad. Toda mujer debería tener la posibilidad de acceder a un espacio seguro donde pueda sentirse escuchada, acompañada y comprendida”, concluye Karen Villa, psicóloga de Minka.

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