BRAGA
Gianella Marengo y la maternidad a los 39: su desahogo abre debate sobre edad y natalidad en Chile
La ex chica reality cuestionó los comentarios que ha recibido durante su embarazo y pidió mayor empatía. Su experiencia ocurre en un Chile donde las mujeres son madres cada vez más tarde y la fecundidad cayó a su mínimo histórico.
Gianella Marengo decidió hablar después de una serie de comentarios que recibió durante su embarazo. A sus 39 años y esperando a su primer hijo, la comunicadora relató que algunas observaciones relacionadas con su edad —incluso provenientes de profesionales de la salud— terminaron haciéndola sentir mal.
“A mis 39 años, algunos comentarios de profesionales del área de la salud me han hecho sentir muy mal”, expresó en sus historias de Instagram. Entre las situaciones que relató estuvo una pregunta respecto de si se había realizado un test genético “por su edad”, pese a que, según contó, sus controles anteriores habían resultado favorables.
Marengo no cuestionó la necesidad de controles médicos ni los cuidados que puede requerir un embarazo, sino la manera de comunicar los riesgos y acompañar a una mujer durante el proceso.
“Quizás hace 10 o 20 años estas expresiones se consideraban normales, pero el mundo y la medicina han evolucionado. Ojalá el pensamiento y la forma de comunicarse evolucionen junto con ellos”, sostuvo. También llamó a considerar que durante un embarazo las mujeres pueden encontrarse “mucho más vulnerables y sensibles”.
Su desahogo toca, sin embargo, un fenómeno que va bastante más allá de una figura conocida de televisión: las mujeres chilenas están teniendo hijos cada vez más tarde, mientras el país atraviesa una profunda caída de la natalidad.
Las chilenas son madres cada vez más tarde
Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran una transformación sostenida de los patrones de maternidad.
En 1993, la edad media de la fecundidad en Chile era de 27 años. En 2025 llegó a los 30 años. Además, mientras a comienzos de los años noventa las mayores tasas de fecundidad se concentraban entre los 25 y 29 años, en los últimos registros el grupo con mayor fecundidad pasó a ser el de mujeres entre 30 y 34 años.
Es decir, ser madre después de los 30 dejó hace tiempo de ser una situación excepcional.
Detrás de ese cambio existen realidades muy distintas. Hay mujeres que priorizan estudios o desarrollo profesional; otras esperan alcanzar una mayor estabilidad económica o habitacional; algunas no encuentran antes una pareja con quien quieran tener hijos; otras enfrentan dificultades reproductivas, tratamientos médicos o simplemente deciden ejercer la maternidad cuando sienten que es el momento adecuado.
Y ninguna fotografía publicada en Instagram permite conocer por completo ese recorrido.
Precisamente ahí aparece una de las contradicciones que deja el episodio protagonizado por Marengo: en una sociedad donde la maternidad se está desplazando hacia edades mayores, todavía persiste una fuerte disposición a opinar sobre cuándo una mujer debería tener hijos.
Chile y una natalidad en mínimos históricos
El debate ocurre, además, mientras Chile enfrenta una transformación demográfica de grandes proporciones. Según las cifras provisionales del INE, en 2025 nacieron 146.446 personas en el país. En 1993 habían sido 275.916. Esto representa una disminución de 46,9% en apenas 32 años.
La Tasa Global de Fecundidad también alcanzó un mínimo histórico: 0,99 hijos por mujer en 2025, la primera vez que Chile cae por debajo de un hijo por mujer y muy lejos del nivel de reemplazo poblacional de 2,1.
El Censo 2024 ya había mostrado otra cara del fenómeno. Solo el 56,6% de las mujeres entre 15 y 49 años tenía hijos, frente al 70,7% registrado en 1992. Entre quienes sí son madres también disminuyó el número promedio de hijos.
La postergación de la maternidad forma parte de este nuevo escenario demográfico, aunque por sí sola no explica una caída de la natalidad que responde a cambios sociales mucho más amplios.
Marengo, de hecho, buscó transformar su experiencia en un mensaje para otras mujeres. Señaló que existen posibilidades de planificación reproductiva, como la congelación de óvulos para quienes puedan acceder a ella, y cerró su reflexión con una frase sencilla: “Para ser mamá a esta edad, también hay tiempo”.
Su embarazo se produce así en medio de una paradoja muy chilena: mientras el país discute cómo enfrentar una natalidad históricamente baja, las mujeres continúan recibiendo cuestionamientos sobre cuándo, cómo y a qué edad deciden convertirse en madres.