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¿Funcionan realmente los afrodisíacos? Qué dice la ciencia tras el regalo de Coté López a Gala BRAGA

¿Funcionan realmente los afrodisíacos? Qué dice la ciencia tras el regalo de Coté López a Gala

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La empresaria aseguró que durante su estadía en Qatar le ofreció a Gala Caldirola un producto afrodisíaco. Pero bajo ese nombre conviven alimentos, hierbas, suplementos y medicamentos con efectos muy distintos. La evidencia científica es clara.


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La polémica entre Coté López, Gala Caldirola y Luis Jiménez abrió una pregunta que va más allá de la farándula: ¿existen realmente los afrodisíacos y qué efectos pueden producir? En una entrevista emitida por Primer Plano, López relató un episodio ocurrido durante la estadía en Doha, Qatar, cuando invitó a Caldirola al baño de su departamento y, según su versión, le dijo: “Gala, les traigo un regalito para que tengan una noche de pasión”. Posteriormente precisó que se trataba de un afrodisíaco y negó que fuese una droga ilegal.

¿Qué es realmente un afrodisíaco?

El término se utiliza de manera amplia para referirse a alimentos, plantas, suplementos o sustancias a las que se atribuye la capacidad de aumentar el deseo, la excitación o el rendimiento sexual. Médicamente, sin embargo, esos fenómenos son diferentes. Una persona puede tener deseo sexual y presentar dificultades fisiológicas de excitación o erección, o puede ocurrir exactamente lo contrario.

Ese es el caso del sildenafil –principio activo del Viagra– y otros medicamentos para la disfunción eréctil. Estos aumentan el flujo sanguíneo hacia el pene cuando existe estimulación sexual, pero no provocan automáticamente una erección ni aumentan el deseo sexual. Lo mismo ocurre con el tadalafilo y otros fármacos de esa familia.

Chocolate, hierbas y suplementos: evidencia limitada

Entre los llamados afrodisíacos naturales aparecen desde el chocolate y las comidas picantes hasta plantas y suplementos como maca, ginseng, azafrán o Tribulus terrestris. La fama de muchos de ellos tiene una historia considerablemente más larga que la evidencia que respalda sus efectos.

Mayo Clinic señala que existe poca evidencia que apoye la efectividad de la mayoría de las sustancias consideradas afrodisíacos naturales. Algunos estudios han encontrado resultados preliminares con ciertos productos, pero eso está lejos de demostrar la existencia de una sustancia que genere deseo sexual de forma rápida y predecible.

La investigación científica tampoco entrega una respuesta completamente uniforme. Una revisión y metaanálisis publicada en 2025 encontró resultados favorables para ginseng y azafrán en algunos aspectos de la función sexual masculina, mientras que calificó como insuficiente la evidencia disponible para maca y Tribulus terrestris. Otros trabajos han encontrado señales positivas para algunos de estos productos en mujeres, aunque los propios investigadores advierten sobre el reducido tamaño de los estudios y la necesidad de ensayos de mejor calidad.

El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) mantiene una conclusión más cautelosa: ningún enfoque complementario ha demostrado de manera concluyente ser seguro y eficaz para mejorar el rendimiento sexual o tratar la disfunción eréctil. Muchas investigaciones sobre hierbas son pequeñas y una parte importante se ha realizado en animales.

El riesgo de los productos que prometen efectos inmediatos

El mayor problema puede no ser que un supuesto afrodisíaco no funcione, sino que contenga sustancias distintas de las declaradas en su envase. Autoridades sanitarias internacionales han encontrado reiteradamente medicamentos de prescripción escondidos dentro de productos promocionados como suplementos “naturales” para mejorar el desempeño sexual.

Chile tiene un caso reciente. El 13 de julio de 2026, el Instituto de Salud Pública (ISP) y la Seremi de Salud Metropolitana alertaron sobre un producto conocido como “Royal Honey” o “miel afrodisíaca”, comercializado como potenciador natural. Los análisis detectaron sildenafil, tadalafilo e incluso paracetamol. Según el ISP, los dos primeros son medicamentos que requieren prescripción y cuya utilización puede presentar riesgos e interacciones con otros fármacos.

También existen sustancias históricamente promocionadas como afrodisíacos cuyo riesgo supera cualquier eventual beneficio. Una revisión publicada en Sexual Medicine Reviews recomendó evitar productos como la “mosca española” o cantaridina y la yohimbina utilizada sin supervisión médica, debido a sus potenciales efectos adversos.

Entonces, ¿hay algún afrodisíaco que funcione?

No existe una “poción” afrodisíaca de efecto inmediato, universal y científicamente comprobado. Hay plantas y compuestos que muestran resultados preliminares sobre determinados aspectos de la función sexual y existen medicamentos capaces de tratar trastornos específicos, pero son categorías distintas.

Por ejemplo, Estados Unidos ha aprobado medicamentos destinados específicamente a tratar determinados casos de bajo deseo sexual. La flibanserina está indicada actualmente para mujeres menores de 65 años con trastorno del deseo sexual hipoactivo adquirido y generalizado, pero la propia información de la FDA recalca que no está indicada simplemente para mejorar el rendimiento sexual y advierte sobre riesgos como hipotensión y desmayos en determinadas circunstancias.

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