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Cirujano plástico revela las características que hoy destacan en los concursos de belleza
Seguridad, personalidad, comunicación y autenticidad ganan protagonismo en los concursos de belleza, según el cirujano plástico Brian Frick, quien también advierte un cambio en las expectativas de los pacientes que buscan procedimientos estéticos.
Durante décadas, los concursos de belleza estuvieron asociados a parámetros físicos rígidos: determinadas proporciones corporales, ciertos rasgos faciales y una imagen de perfección relativamente homogénea. Ese modelo, sin embargo, ha comenzado a perder terreno frente a una mirada que reconoce la diversidad, la autenticidad y la capacidad de cada persona para proyectar una identidad propia.
Así lo plantea el cirujano plástico Brian Frick, quien durante los últimos tres años ha participado como jurado e invitado experto en certámenes realizados en Chile, entre ellos Miss Grand Chile, Miss Heart, Miss Cosmo Chile y Miss Universe Santiago. En este último también se desempeña como asesor oficial de belleza responsable, acompañando a las candidatas desde una perspectiva profesional sobre estética, armonía, procedimientos responsables y bienestar.
“Hace algunos años existía una idea mucho más rígida de lo que se consideraba una mujer bella: determinadas proporciones, ciertos rasgos faciales y un tipo de cuerpo bastante definido. Hoy la belleza es mucho más diversa”, afirma el profesional.
Desde su experiencia, la evaluación actual trasciende la apariencia. Aunque la dimensión física continúa siendo parte de estos concursos, los jurados también observan cómo se expresa una candidata, su manera de desenvolverse en el escenario, su seguridad, personalidad, preparación y capacidad para responder y conectar con el público.
“Hoy no necesariamente destaca la candidata que responde a un estereotipo de ‘perfección’, sino aquella que logra transmitir seguridad, personalidad, presencia y autenticidad. Una candidata representa mucho más que una imagen: debe tener preparación, capacidad de comunicar y algo propio que la diferencie del resto”, explica Frick.
Este cambio cultural no estaría limitado a las pasarelas. Según el cirujano plástico, también se refleja en las motivaciones de quienes consultan por procedimientos estéticos. Mientras antes era más habitual recibir pacientes que buscaban parecerse a una modelo o celebridad, hoy existiría un interés creciente por modificar aspectos específicos sin renunciar a los rasgos personales.
“Estamos pasando de buscar un modelo único de belleza a entender que existen muchas formas de ser atractivo y que la armonía no significa necesariamente perfección”, señala.
Para el especialista, esta evolución plantea una exigencia concreta para la cirugía plástica: abandonar las soluciones estandarizadas y realizar una planificación acorde con la anatomía, las proporciones, las expectativas y la identidad de cada paciente. No existe, enfatiza, una nariz, un implante, un abdomen o una proporción corporal que funcione de la misma manera para todas las personas.
“Un buen resultado no debería hacer que todos los pacientes terminen pareciéndose entre sí. La cirugía debería respetar la anatomía, las proporciones y, fundamentalmente, la identidad de cada persona. El resultado ideal es aquel en el que la persona se ve mejor, pero continúa siendo ella misma”, sostiene.
Naturalidad antes que uniformidad
La búsqueda de resultados armónicos y menos evidentes se ha convertido, de acuerdo con Frick, en una de las tendencias más relevantes de la especialidad. Esto no significa necesariamente que los pacientes deseen cambios menores, sino que esperan que estos se integren de manera coherente con su rostro o su cuerpo.
“La buena cirugía plástica no debería borrar los rasgos que hacen única a una persona; debería acompañarlos y potenciarlos. Cuando alguien mira a un paciente y piensa ‘qué bien se ve’, antes de preguntarse ‘qué cirugía se habrá hecho’, probablemente estamos frente a un resultado bien logrado”, agrega.
La mirada del especialista se nutre también de su trayectoria comunicacional, donde aborda cirugía plástica, medicina estética, seguridad del paciente, nuevas tecnologías, mitos y tendencias desde una perspectiva educativa. Además, ha sido invitado especial en las tres ediciones realizadas de Chile Fashion Week, incluyendo participaciones como asesor oficial de belleza.
Para el experto, la convergencia entre medicina, moda, medios y certámenes permite observar un cambio que va más allá de una tendencia estética: el debilitamiento de un ideal único y la consolidación de una belleza en la que la presencia, la identidad y la autenticidad adquieren cada vez mayor relevancia.