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La ironía de la conservación del pingüino en peligro

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¡Hola, bienvenidos a Juego Limpio!

Hay una ironía difícil de pasar por alto en el caso del pingüino de Humboldt. Mientras en Europa el Zoológico de Leipzig levanta una enorme exhibición dedicada a los ecosistemas sudamericanos, con cerca de 40 ejemplares de esta especie y un proyecto concebido también como herramienta de conservación, en Chile el escenario es más bien crítico.

El Estado chileno clasificó hace algunos meses al pingüino de Humboldt como “En Peligro”. Un gobierno buscó otorgarle protección como Monumento Natural y otro decidió retirar el decreto que lo consagraba, sin explicación alguna. A la vez, una investigación científica advierte sobre el fuerte deterioro de sus poblaciones y otro estudio cuantifica miles de capturas incidentales en redes de enmalle albacorera. A ello se suma que un proyecto industrial como Dominga avanza hacia sus primeras obras, sin que el proceso judicial haya terminado, en un territorio cuyo espacio marino forma parte del hábitat de la especie.

El problema es el espejo: aquello que Europa intenta preservar y explicar, Chile todavía no termina de proteger.

  • El pingüino de Humboldt, frente al espejo: la conservación de la especie en Europa contrasta con su situación en Chile, marcada por la caída de sus poblaciones, la captura incidental y la controversia en torno a Dominga y su área de influencia marina.
  • En esta edición conversamos además con Alejandro Simeone, investigador de la Universidad Andrés Bello, quien respondió a Juego Limpio desde Australia, donde está participando en el Congreso Mundial de Pingüinos. Desde allí abordó la situación de la especie en Chile, la caída de las poblaciones que ha documentado durante sus investigaciones, las amenazas de la pesca y el cambio climático, y el retiro del decreto que buscaba declarar al pingüino de Humboldt Monumento Natural.
  • Un bosque bajo el Estrecho: una investigación en Cabo Froward identificó 238 grupos de especies asociados a los bosques de huiro, revelando la diversidad que se esconde bajo las aguas de la Patagonia austral y la importancia de contar con evidencia científica para proteger estos ecosistemas.
  • La red que necesita la transición energética: las energías renovables crecen, especialmente en el norte, pero la transmisión no avanza al mismo ritmo. Javier Tapia aborda el desafío de construir una red capaz de transportar esa energía, reducir el vertimiento de generación renovable y acompañar la descarbonización.
  • Jóvenes que miran al océano: tres equipos escolares de regiones desarrollaron soluciones para problemas marinos —desde energía de las olas hasta derrames de hidrocarburos y escapes de salmones— y ahora representarán a Chile en la final internacional del Brilliant Blue Challenge en Canadá.

Conservar también es conocer: detrás de estos casos aparece una misma pregunta: cuánto sabemos de los ecosistemas que queremos proteger y, sobre todo, qué hacemos con ese conocimiento cuando llega el momento de tomar decisiones.

¡Listo! Hecho el resumen, ahora vamos a lo nuestro. Aseguren sus cinturones, que Juego Limpio parte en 4, 3, 2, 1… ¡Arrancamos!

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La ironía del espejo: la crítica conservación del pingüino de Humboldt en Chile

Hay algo irónico en la imagen que llega desde Leipzig. Este martes 1 de septiembre, el zoológico de esa ciudad alemana inaugurará “Tierra del Fuego”, una exhibición de 5.500 metros cuadrados que recrea ambientes costeros y marinos de Sudamérica.

  • El proyecto costó 49,5 millones de euros, tiene un estanque de cinco millones de litros y un túnel subacuático de más de 100 metros para observar a los animales bajo el agua. Cerca de 40 pingüinos de Humboldt serán parte de la instalación, después de casi ocho años sin esta especie en el zoológico. La idea no es solo exhibirlos: el recinto los presenta como embajadores de especies amenazadas y de sus ecosistemas.

El problema no es que un zoológico alemán tenga pingüinos; por el contrario, esa iniciativa puede contribuir a financiar investigación y conservación. El problema es el espejo que ofrece: Porque mientras en Alemania se construye una representación monumental del ecosistema que permite al público conocer al pingüino de Humboldt y acercarse a su conservación, en Chile la especie enfrenta uno de sus momentos más críticos.

  • En marzo de este año, el Estado oficializó su reclasificación desde “Vulnerable” a “En Peligro”una categoría que reconoce el deterioro de sus poblaciones y el riesgo que enfrenta. La ficha técnica del propio proceso de clasificación recoge entre sus amenazas la captura incidental en pesquerías, la reducción de disponibilidad de alimento, contaminación, perturbaciones humanas y los efectos de la variabilidad climática.

Los datos que ha levantado el investigador Alejandro Simeone, de la Universidad Andrés Bello, ayudan a dimensionar el problema. En el monitoreo realizado en 2024-2025 en 11 islas con colonias reproductoras, se registró una disminución de 63% de la población reproductiva respecto del período 2021-2022La caída fue especialmente fuerte en las colonias del norte, mientras que en la zona central, donde se encuentra el Archipiélago de Humboldt, la reducción estuvo entre 21% y 36%.

El informe atribuye parte de la variación a la mortalidad excepcional registrada en 2023 y a las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño 2023-2024.

  • A esa señal se suma una amenaza que sí ha sido cuantificada en un estudio publicado en Royal Society Open Science. Investigadores entrevistaron a 779 pescadores en 39 puertos de Chile y Perú y estimaron que durante 2023 se produjeron 4.067 capturas incidentales de pingüinos de Humboldt, con las redes de enmalle como el arte de pesca asociado a la mayor cantidad de interacciones. El estudio encontró además que los lugares donde se reportaban más capturas coincidían con zonas próximas a colonias importantes. Es una evidencia incómoda porque muestra que una parte del problema ocurre precisamente en el mar que los pingüinos utilizan para alimentarse.

Y entonces aparece Dominga. Andes Iron anunció que el proyecto minero-portuario en La Higuera entró en fase de construcción después de 13 años de tramitación. Las primeras obras comenzaron el 10 de agosto y corresponden, según la compañía, a trabajos tempranos asociados a la infraestructura del proyecto. La empresa sostiene que cumplió con el hito establecido en su RCA de 2021. Pero el anuncio se produce mientras todavía existen recursos pendientes ante la Corte Suprema, aunque la compañía sostiene que estos no suspenden la vigencia de su autorización ambiental.

  • La discusión sobre Dominga tiene, además, un punto que suele quedar oculto cuando se observa solamente dónde estará físicamente el puerto. El pingüino no entiende de polígonos administrativos. Durante la evaluación ambiental, Conaf cuestionó precisamente la delimitación del área de influencia marina propuesta por la empresa. En sus observaciones sostuvo que los pingüinos se alimentan a distancias de 30 a 40 kilómetros de sus sitios de nidificación y que esas zonas se superponen con el espacio donde se desarrollarían operaciones y con las rutas marítimas utilizadas por las naves del proyecto.

La cuestión no es menor. El propio proceso de evaluación ambiental identificó que el tránsito de embarcaciones podía generar efectos sobre especies protegidas, entre ellos alteración de zonas de alimentación y descanso, colisiones o ahuyentamiento de fauna marina, contaminación por aguas de lastre y eventuales derrames. El Comité de Ministros que rechazó Dominga en 2023 también cuestionó la determinación del área de influencia marina, señalando que una definición insuficiente podía llevar a una predicción incompleta de los impactos y, por tanto, a medidas de mitigación, compensación y seguimiento también insuficientes.

Andes Iron, por su parte, sostiene que las medidas incorporadas a la RCA permiten controlar esos riesgos y que la ruta de navegación se encuentra alejada de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. Ese punto forma parte de la controversia ambiental: qué debe entenderse por área de influencia cuando una actividad ocurre en tierra, pero una parte esencial de su operación —el transporte marítimo— se desarrolla sobre el hábitat de especies que se desplazan mucho más allá de los límites de las áreas protegidas.

La tensión llega incluso al propio Ministerio del Medio Ambiente. Este año, el Estado no solo clasificó al pingüino de Humboldt como “En Peligro”. También había avanzado en una protección adicional: el decreto que lo declaraba Monumento Natural de especie. La medida fue aprobada por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y buscaba reforzar la protección de la especie. Pero el 12 de marzo, apenas iniciado el nuevo Gobierno, el Ministerio retiró de Contraloría ese decreto junto con otros 42 decretos ambientales. El documento retirado corresponde al DS N°13/2026, que declaraba Monumento Natural al pingüino de Humboldt.

La secuencia es difícil de ignorar:

  • Chile reconoce que el pingüino está en peligro;
  • la investigación registra un fuerte deterioro de sus poblaciones;
  • un estudio científico cuantifica miles de capturas incidentales;
  • el Estado intenta elevar su protección jurídica y luego retira ese decreto;
  • y, paralelamente, Dominga anuncia el inicio de sus primeras obras en un territorio cuyo espacio marino ha sido objeto de controversia precisamente por su importancia para esta especie.

No significa que cada uno de estos hechos pueda atribuirse a una misma causa. La evidencia disponible apunta a un problema mucho más amplio, en el que interactúan pesca incidental, disponibilidad de alimento, condiciones oceanográficas, cambio climático y presiones industriales. Pero justamente por eso el caso resulta relevante: cuando una especie acumula amenazas, la conservación depende de que cada una de ellas sea abordada con la mayor precaución posible.

Y ahí vuelve a aparecer Leipzig. El zoológico alemán ha construido un enorme escenario para mostrar a sus visitantes cómo es la vida de un pingüino de Humboldt bajo el agua. Chile tiene algo bastante más difícil: mantener las condiciones para que ese animal pueda seguir viviendo en libertad en el mar donde evolucionó.

El espejo que ofrece Europa no es que allá quieran más a los pingüinos. Es que obliga a preguntarnos cuánto estamos dispuestos a hacer aquí, donde la especie no es una embajadora de la Patagonia: es parte de ella.

La pregunta de fondo es bastante más concreta: si el propio Estado acaba de decir que el pingüino de Humboldt está “En Peligro”, ¿estamos utilizando esa nueva información para elevar realmente el estándar con que evaluamos todo lo que ocurre en el mar que necesita para sobrevivir?

Para un pingüino, su hábitat no termina en el límite de una reserva. Empieza allí donde encuentra alimento y termina, muchas veces, decenas de kilómetros mar adentro. Y es precisamente ese espacio invisible desde la costa el que hoy está en disputa.

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Dr. Alejandro Simeone y Dominga: “El archipiélago de Humboldt es una zona irremplazable”

Dr. Alejandro Simeone, UNAB.

Hay algo significativo en el lugar desde donde Alejandro Simeone -investigador y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB)- respondió las preguntas de Juego Limpio.

  • El investigador se encuentra en Australia, participando en el Congreso Mundial de Pingüinos, justamente discutiendo sobre conservación y sobre el escenario que enfrentan estas aves en distintas partes del planeta. Desde allí, y en medio de ese encuentro internacional, aborda también la situación del pingüino de Humboldt en Chile. Su diagnóstico global no es alentador: “La mitad de los pingüinos del mundo, de las especies de los pingüinos del mundo, están en alguna categoría de conservación y dos tercios, por lo menos, están con situaciones de disminución poblacional”.

La conversación adquiere una particularidad adicional porque, mientras Simeone está reunido en Australia con especialistas que estudian cómo conservar estas especies, en Alemania el Zoológico de Leipzig se inaugura la exhibición “Tierra del Fuego”. Para Simeone, que un zoológico europeo destine recursos a la conservación de las especies que exhibe responde a una lógica cada vez más extendida. “Destinan fondos para conservación de especies que ellos tienen en sus exhibiciones, una suerte como de compromiso también ético”, explica. En el caso de Leipzig, ese compromiso ya se traduce en financiamiento para investigar las poblaciones de pingüinos en el sur de Chile, un territorio que podría adquirir mayor importancia como refugio de la especie frente al cambio climático.

En Chile los monitoreos muestran un retroceso que Simeone califica de “bastante alarmante”. Durante los últimos cuatro o cinco años, explica, sus equipos han documentado disminuciones de entre 60% y 80% en las principales colonias, una caída que “de alguna manera también refleja lo que es la situación de la población total”. No hay una única explicación. La pesca compite por las mismas sardinas y anchovetas que alimentan a los pingüinos y, además, las redes instaladas en la columna de agua pueden atraparlos. “Cuando quedan atrapados en las redes, en el mar, mueren ahogados”, relata.

  • El problema se vuelve todavía más complejo cuando entra en escena el clima. Simeone explica que los eventos de El Niño reducen la disponibilidad de alimento y pueden provocar que los pingüinos no se reproduzcan. El fenómeno, aclara, es natural, pero el cambio climático está modificando sus características: “se ha visto acrecentado tanto en intensidad como en frecuencia por el cambio climático”. El resultado es una combinación particularmente difícil para una especie que ya enfrenta presión humana directa: menos alimento, mortalidad incidental y un océano cuyas condiciones están cambiando.

En ese escenario, el Archipiélago de Humboldt aparece como una pieza que Simeone considera irremplazable. No solamente por los pingüinos. También por las aves y mamíferos marinos que utilizan sus islas y por las características oceanográficas que explican la extraordinaria productividad de sus aguas. “Las islas son ecosistemas tremendamente únicos, sumamente sensibles”, dice.

Por eso el anuncio de Andes Iron de iniciar las obras tempranas de Dominga le preocupa especialmente. “Estamos hablando de una zona altamente sensible en la que por un principio prácticamente precautorio sería más importante conservar que destinarla a actividades productivas que puedan poner en riesgo ese lugar”.

Durante la evaluación ambiental, CONAF cuestionó la delimitación del área de influencia marina y advirtió sobre desplazamientos de alimentación de los pingüinos de entre 30 y 40 kilómetros desde sus sitios de nidificación. Esa discusión resulta particularmente relevante ahora que Andes Iron anunció el inicio de sus obras tempranas, mientras aún persisten asuntos judiciales no resueltos en torno al proyecto.

Para Simeone, además, existe una segunda tensión: la que se produce entre el diagnóstico científico del Estado y las decisiones posteriores. Este año Chile clasificó oficialmente al pingüino de Humboldt como especie “En Peligro”, después de un proceso técnico regulado por la legislación nacional. El investigador insiste en que no se trata de una categoría subjetiva ni discrecional: intervienen especialistas y representantes de organismos públicos bajo un procedimiento formal y estándares internacionales. “No es antojadizo ni es subjetiva la clasificación de una especie en una categoría determinada”, afirma.

  • Por eso el retiro del decreto que buscaba declarar al pingüino de Humboldt Monumento Natural le resulta difícil de conciliar con ese diagnóstico. La medida habría agregado una capa de protección a una especie que ya enfrenta problemas poblacionales. “Llama mucho la atención de que se le haya retirado esta propuesta de declarar un monumento natural donde se le agregaba protección extra a una especie que ya lo está pasando mal”, sostiene. Y descarta que la decisión pueda explicarse por falta de antecedentes o por cuestionamientos técnicos al proceso de clasificación.

Su conclusión es directa: “claramente ahí yo veo una suerte de desconexión”. Una desconexión, dice, entre la situación que está viviendo la especie y las necesidades que requiere para conservarla.

Y quizás por eso resulta tan elocuente que estas respuestas lleguen desde Australia, en el Congreso Mundial de Pingüinos. Simeone está allí discutiendo la conservación de especies que, en distintos lugares del planeta, enfrentan amenazas similares. Mientras tanto, a miles de kilómetros, Chile tiene que decidir qué hace con una especie que ya reconoce oficialmente como “En Peligro”.

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Cabo Froward: el bosque submarino que alberga 238 grupos de especies

Crédito: Eduardo Sorensen, expedición marina Cabo Froward, Pez Dormilón

En el extremo donde el continente americano parece terminar, Cabo Froward se asoma al Estrecho de Magallanes entre montañas, canales y aguas sometidas a algunas de las condiciones más australes del planeta.

Bajo esa superficie, sin embargo, existe un paisaje que hasta ahora no había sido dimensionado en toda su magnitud: los bosques de huiro (Macrocystis pyrifera), grandes extensiones de macroalgas que funcionan como refugio, alimento y zona de reproducción para una comunidad marina mucho más diversa de lo que podía verse a simple vista.

  • Una investigación de Rewilding Chile junto a las universidades de Valparaíso y Austral identificó 238 grupos de especies o taxones asociados a estos bosques, desde organismos microscópicos de la columna de agua hasta peces e invertebrados que viven adheridos o desplazándose por el fondo.

Para llegar a ese número, los investigadores tuvieron que mirar el ecosistema desde distintas escalas. Realizaron dos campañas —una en primavera de 2024 y otra en otoño de 2025— y distribuyeron 12 estaciones de muestreo entre los sectores occidental, central y oriental de Cabo Froward.

Los buzos científicos recorrieron transectos submarinos, censaron peces y fotografiaron cuadrantes del fondo para identificar invertebrados y algas. También utilizaron redes Bongo para capturar zooplancton y registraron temperatura, salinidad y oxígeno disuelto. El resultado fue un inventario que, según sus autores, incluso podría ampliarse con nuevas mediciones.

Mathias Hüne, director del Programa Marino de Rewilding Chile, lo resume así: “Es la primera vez que se hace un levantamiento de cuántas especies se pueden asociar o habitan en los huirales o bosques de la macroalga parda Macrocystis pyrifera en el Estrecho de Magallanes”.

Lo interesante es que el bosque no termina donde termina el huiro. Entre los grupos más abundantes aparecieron el zooplancton y los organismos que viven en el fondo marino, mientras que los peces fueron menos numerosos, aunque particularmente visibles. Entre ellos aparecieron especies del género Cottoperca y las llamadas “morenitas”, de la familia Zoarcidae.

  • También se encontraron briozoos, pequeños organismos que pueden pasar inadvertidos porque forman colonias sobre las láminas del huiro o las conchas y terminan pareciendo una suerte de musgo submarino. El estudio mostró además que la biodiversidad no se distribuye de manera uniforme: el zooplancton presentó mayor riqueza en primavera, mientras los invertebrados bentónicos fueron relativamente estables, aunque cambiaron según la ubicación.
  • Para Mauricio Landaeta, doctor en Oceanografía de la Universidad de Valparaíso, el sector occidental de Cabo Froward constituye un hotspot de biodiversidad y ya es reconocido como una zona importante de alimentación para mamíferos marinos.

Los resultados, publicados en la revista científica Diversity, aportan algo que va más allá de contar especies: permiten entender cómo funciona y cambia un ecosistema construido alrededor de una especie fundacional. Landaeta destaca que incorporar las comunidades de macroalgas y estudiar con mayor detalle el zooplancton permitió ampliar el conocimiento sobre la estructura y dinámica de este ambiente. Y hay una razón práctica detrás de ese esfuerzo: “El estudio recién publicado representa un análisis crítico independiente, revisado por pares, que puede ser citado con confianza por los tomadores de decisiones en la propuesta de medidas de conservación”, señala.

Ese es probablemente el valor más importante de mirar bajo el agua en Cabo Froward: dejar una fotografía científica de un bosque que no aparece en los mapas terrestres, pero que sostiene una comunidad completa de vida.

Los 238 grupos identificados son una línea de base para saber qué está allí hoy y detectar qué podría desaparecer mañana. Para Hüne, los resultados entregan “una base científica sólida para promover medidas de conservación en los bosques de kelp de la Patagonia austral, reconociendo su rol como reservorios de biodiversidad en el extremo sur de América”.

En un lugar donde el paisaje cambia de montañas a canales y de bosques terrestres a océano abierto, el estudio permite agregar una pieza que permanecía parcialmente oculta: bajo las aguas del Estrecho también existe un bosque, y alrededor de él vive todo un mundo.

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La red que falta: el desafío de llevar la transición energética a todo Chile

Javier Tapia, director ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile A.G.

La electrificación avanza más rápido que la infraestructura que debe sostenerla. Mientras Chile incorpora generación solar y eólica, aumenta el consumo eléctrico y enfrenta fenómenos climáticos más extremos, las líneas de transmisión siguen requiriendo años para construirse.

Para Javier Tapia, director ejecutivo de Transmisoras de Chile, el desafío no es solo levantar nuevas líneas, sino modernizar y hacer más resiliente una red que será decisiva para la descarbonización.

  • Es en este contexto en que se realizará este miércoles 2 de septiembre el Seminario Internacional “Experiencias Globales para las Redes de Chile”, organizado por Transmisoras de Chile, que reunirá experiencias de Estados Unidos, Reino Unido y América Latina, además de representantes del sistema eléctrico chileno. El encuentro abordará precisamente cómo planificar, expandir y modernizar redes frente a una transición energética que ya está en marcha.

Para entender la importancia de estas redes, para Juego Limpio Tapia propone imaginar el sistema eléctrico como una gran carretera. La generación produce la electricidad; la distribución la lleva hasta las ciudades y hogares; y entre ambas está la transmisión, que conecta los grandes centros de generación con los lugares donde se consume.

  • En un país largo como Chile, esa conexión adquiere una importancia particular: buena parte de la nueva generación solar está en el norte, mientras que los principales centros de consumo se encuentran más al centro y sur. “Si donde se produce esa energía eléctrica está cada vez más lejos (…) necesitamos estas grandes carreteras”, explica. Y la brecha se ha ido haciendo evidente porque las plantas solares pueden levantarse en uno o dos años, mientras una línea importante puede tardar entre siete y diez.

El problema, dice Tapia, no es exclusivo de Chile, pero aquí adquiere una dimensión particular por la velocidad con que se ha desarrollado la generación renovable. La transmisión, en cambio, está quedándose atrás. “Estamos produciendo lejos y estamos consumiendo en otro lugar y necesitamos esa carretera”, señala. Para la asociación, Chile necesitaría aproximadamente duplicar su capacidad de transmisión hacia la década de 2040, no solo para acompañar la descarbonización, sino también por el crecimiento de la demanda asociado a la minería, los hogares y nuevas cargas como los centros de datos. El desafío, además, es que parte de esa infraestructura deberá resistir condiciones climáticas que están cambiando: “Necesitamos reasegurar las líneas”, plantea Tapia, vinculando transmisión, seguridad energética y resiliencia.

  • Hay también una segunda dificultad: cómo se perciben esas obras. Las líneas suelen entrar al debate público por su impacto territorial y paisajístico, mientras que su contribución a la transición energética queda en segundo plano.
  • Tapia reconoce que durante la construcción existen impactos de los que las empresas deben hacerse cargo, pero sostiene que la discusión también debe incorporar nuevas tecnologías para aprovechar mejor la infraestructura existente.
  • Eso incluye reemplazar conductores por otros de mayor capacidad o incorporar tecnología en las propias líneas. “Necesitamos mucha construcción de transmisión”, aclara, pero al mismo tiempo se puede transportar más electricidad utilizando de mejor manera las redes que ya existen. El objetivo es que una mayor disponibilidad de infraestructura permita también aprovechar energía renovable que hoy no siempre puede llegar hasta los consumidores.

Entre los proyectos que el gremio considera estratégicos está Kimal-Lo Aguirre, que Tapia define como “probablemente el proyecto central que tenemos hoy día”. La iniciativa, según explica, permitirá aumentar la capacidad de transportar energía desde el norte hacia los grandes centros de consumo y utiliza una tecnología que permite transportar mayores cantidades de electricidad con menos torres que una alternativa equivalente.

  • Tapia estima una inversión de US$1.500 millones y más de 7.000 empleos durante su construcción. Pero la transmisión no será la única respuesta: también habrá que combinar nuevas líneas con almacenamiento mediante baterías y una modernización de las redes de distribución. “Esto va a ser un mix tecnológico, finalmente”, resume.

El cuello de botella está, en buena medida, en los tiempos. De esos siete a diez años que puede requerir una línea importante, Tapia estima que aproximadamente la mitad corresponde a construcción y el resto a permisos y tramitación. El problema, sostiene, no es necesariamente la existencia de cada permiso, sino que durante años algunos procedimientos se tramitaron de manera secuencial cuando podían avanzar en paralelo, generando una “maraña” burocrática.

El ejecutivo reconoce avances recientes en esta materia y destaca el trabajo realizado por los gobiernos, aunque plantea que la planificación estatal también debe acelerarse: “La planificación se está quedando un poquito corta”.

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Futuro azul en marcha

Jóvenes de regiones convierten problemas del océano en soluciones y van por una final mundial

Treinta estudiantes de entre 12 y 18 años, provenientes de distintas regiones del país, se enfrentaron durante cuatro meses a una pregunta concreta: ¿Cómo utilizar la ciencia y la tecnología para resolver problemas reales del océano? La respuesta llegó este lunes en la Universidad de Concepción, donde ocho equipos presentaron sus proyectos en la primera edición nacional del Chile Brilliant Blue Challenge, una competencia que busca acercar desde temprano a los jóvenes a la innovación y a las oportunidades de la llamada economía azul.

  • El jurado escogió tres proyectos ganadores, uno por cada categoría. En Energía Renovable Marina, el equipo Ocean Pulse, del Instituto de Humanidades de Concepción, desarrolló una propuesta para aprovechar la energía de las olas como alternativa a los combustibles fósiles, pensando especialmente en territorios insulares como isla Santa María. Sus integrantes —dos estudiantes de octavo básico y dos de primero medio— trabajaron con el apoyo del profesor Ariel Araneda y del ingeniero civil mecánico y doctor en Ingeniería Fabián Pierart, investigador de energía undimotriz. Los estudiantes cuentan que la experiencia incluyó pruebas de su modelo en laboratorios universitarios.
  • En Sistemas Autónomos Marinos, el ganador fue Marine Guardians Lab, un equipo formado por estudiantes de cuatro establecimientos de Concepción y Los Ángeles. Su propuesta aborda un problema particularmente sensible para los ecosistemas marinos: los escapes de salmones. Para enfrentarlo desarrollaron el IPD-AUV, un submarino autónomo diseñado para detectar tempranamente a estos peces y facilitar su recaptura. El equipo está integrado por estudiantes de octavo básico a cuarto medio y contó con asesoría en programación, construcción, biología marina, equipos STEM, finanzas y gestión.
  • La tercera categoría, Vida Marina Saludable, quedó en manos de Filterwool, del Liceo Bicentenario Altos de Mackay de Coyhaique. Su proyecto, bautizado Wool-E, consiste en un vehículo de superficie no tripulado capaz de detectar derrames de hidrocarburos mediante visión artificial y absorberlos utilizando lana de oveja. La diversidad de las soluciones muestra también la amplitud de los problemas que pueden entrar en una misma conversación sobre el océano: desde generar electricidad con el movimiento de las olas hasta enfrentar especies escapadas o contaminación por hidrocarburos.

Ahora los tres equipos deberán llevar sus ideas fuera de Chile. Su premio es la clasificación a la final internacional del Brilliant Blue Challenge, que se realizará entre el 16 y el 18 de octubre en Dartmouth, Nueva Escocia, Canadá.

Pero existe una dificultad mucho más terrenal: necesitan financiamiento para poder viajar. El desafío nació precisamente con la idea de preparar desde las aulas el talento que requerirá una economía vinculada al océano, en un país que posee cerca de 83.500 kilómetros de costa y donde más del 90% del comercio internacional se moviliza por vía marítima.

El próximo paso, entonces, no depende solo de la capacidad de estos estudiantes para imaginar soluciones, sino también de que encuentren quién esté dispuesto a ayudarlos a llevarlas hasta Canadá.


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