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Créditos: El Mostrador.
Skincare sin excesos: expertas explican por qué una rutina simple puede ser más efectiva
Expertas en cuidado de la piel advierten que una rutina de skincare extensa no garantiza mejores resultados y puede provocar irritación. Recomiendan priorizar productos con respaldo clínico y enfocarse en tres pilares: prevención, hidratación y corrección.
Durante los últimos años, las rutinas de skincare se han convertido en un fenómeno global. Impulsadas por las redes sociales y las nuevas tendencias de belleza, miles de personas han incorporado cada vez más productos a su cuidado diario, llegando incluso a realizar rutinas de ocho o diez pasos.
Sin embargo, especialistas en dermatología advierten que sumar productos no necesariamente significa obtener mejores resultados. Una rutina excesivamente extensa puede dificultar la constancia, generar irritación debido a la combinación de distintos activos y hacer más difícil identificar cuáles son realmente beneficiosos para cada tipo de piel.
“La eficacia de una rutina no depende de la cantidad de productos que utilizamos, sino de que estén correctamente indicados según las necesidades de la piel y cuenten con respaldo clínico. En la mayoría de los casos, una rutina simple y constante entrega mejores resultados que una excesivamente compleja”, explica Javiera Zaror, cosmiatra y especialista en cuidado de la piel, que ha formado una comunidad de 17 mil seguidores en la red social instagram enfocado en tratamiento faciales.
Las expertas coinciden en que establecer una rutina domiciliaria básica, simple y efectiva puede ser suficiente para mantener una piel saludable, prevenir el envejecimiento prematuro y responder a distintas necesidades cutáneas. Para ello, proponen enfocarse en tres pilares: prevención, hidratación y corrección.
Tres pilares para una rutina efectiva
- Prevención: productos esenciales para mantener la piel limpia, cuidada y protegida frente a factores externos.
- Hidratación: productos que ayudan a mantener la piel humectada, suave, luminosa y con mejor apariencia.
- Corrección: productos que se incorporan cuando la piel requiere un cuidado más específico, ayudando a abordar señales visibles que necesitan mayor atención dentro de la rutina.
“La piel cambia con la edad, las estaciones del año, el estrés, la alimentación y múltiples factores ambientales. Por eso, antes de incorporar nuevos productos, lo más importante es entender qué necesita realmente nuestra piel. La diferencia no está en usar más productos, está en usar el sistema correcto. Entre tantos activos, marcas y pasos, muchas personas no saben qué usar primero ni qué combinar”, agrega Vanessa Correa, Brand Trainer de CellSkinLab, especializada en productos dermocosméticos de cuidado clínico para la piel.
La importancia de identificar las necesidades de la piel
¿Piel deshidratada u opaca, con signos de edad o con manchas o tono irregular? Para ayudar a las personas a construir una rutina personalizada, CellSkinLab incorporó en su sitio web una evaluación digital gratuita que permite identificar el tipo y estado de la piel mediante una serie de preguntas sobre hábitos, estilo de vida y preocupaciones dermatológicas.
Al finalizar el cuestionario, cada usuario recibe una recomendación personalizada sobre los productos más adecuados para su caso, basada en las características de su piel y en los factores que influyen diariamente en ella.
“Muchas personas compran productos porque están de moda o porque los vieron en redes sociales, cuando en realidad podrían estar utilizando activos que no necesitan. Conocer la piel es el punto de partida para construir una rutina efectiva y sostenible en el tiempo. La piel no necesita tantos productos, sino que un sistema correcto, una rutina según cada necesidad de la piel para prevenir, hidratar y corregir”, señala Correa.
En esa línea, las expertas entregan cinco recomendaciones para construir una rutina más sencilla y efectiva:
- Priorizar la calidad de los productos por sobre la cantidad.
- Evitar combinar múltiples activos sin indicación profesional.
- Mantener una rutina simple que sea fácil de cumplir todos los días.
- Usar protector solar diariamente, incluso en invierno.
- Evaluar periódicamente las necesidades de la piel, ya que cambian con el tiempo.
Ordenar los productos dentro de una rutina clara, en la que cada paso cumpla una función, permite entender qué utilizar y cómo combinarlo. De esta manera, concluyen las especialistas, es posible construir un sistema de cuidado más efectivo a partir de pasos simples y adecuados a las necesidades de cada piel.