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Chile cae siete puestos en índice de brecha de género por menor participación política femenina BRAGA Créditos: El Mostrador.

Chile cae siete puestos en índice de brecha de género por menor participación política femenina

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Chile pasó del puesto 22 al 29 en el Índice Global de Brecha de Género 2026 del Foro Económico Mundial. La menor presencia de mujeres en cargos ministeriales marcó el descenso, pese a una leve mejora en participación económica.


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Chile cayó siete puestos en el Índice Global de Brecha de Género 2026 del Foro Económico Mundial, al pasar del lugar 22 al 29, con un nivel de paridad de 76,9%. El retroceso respondió principalmente a una menor presencia femenina en el poder político, que contrastó con los leves avances del país en participación económica.

El informe evalúa las brechas entre hombres y mujeres en 145 países a partir de cuatro dimensiones: Participación Económica, Educación, Salud y Empoderamiento Político. Esta última registró el mayor deterioro en Chile, con una disminución de 0,499 a 0,459 puntos.

El peso de la representación política

La baja en Empoderamiento Político se concentró en el indicador de participación femenina en cargos ministeriales, que pasó de 1,0 —equivalente a paridad perfecta— a 0,846, según los datos recogidos al 1 de enero de 2026. La representación de mujeres en el Parlamento también registró una leve caída: el indicador, medido al 1 de junio, descendió de 0,540 a 0,535.

“Hay que tener en cuenta que, para todos los países, esta es la dimensión más rezagada, donde los avances han sido más lentos y no han sido unidireccionales, es decir, ha habido avances, pero también retrocesos. De hecho, Empoderamiento Político es el único subíndice donde el mundo estaba mejor en 2016 que en 2026”, explicó Francisca Pérez, economista y académica de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

El retroceso también se observó a escala global, aunque con menor intensidad: la paridad en esta dimensión disminuyó de 22,5% a 22,1%.

Una mejora económica a menor ritmo

En Educación y Salud, Chile mantuvo los resultados del año anterior, con puntajes de 0,987 y 0,967, respectivamente. En Participación Económica, en tanto, registró un leve aumento, de 0,654 a 0,661.

“La mejora se explica principalmente por dos componentes: la proporción de mujeres legisladoras, altas funcionarias y gerentas que aumenta de 29,9% a 31,1%, mientras la de hombres cae de 70,1% a 68,9%, y el ingreso estimado de las mujeres crece más rápido que el de los hombres. La participación laboral femenina también avanza levemente. El único componente que retrocede es la igualdad salarial”, detalló la académica.

Pese a ese avance, el país perdió posiciones en la clasificación de esta dimensión: pasó del puesto 100 al 106. Según Pérez, esto se debe a que hay “otros países que están avanzando en esta dimensión a un ritmo mayor que el nuestro”.

La IA frente a desigualdades previas

El reporte también advierte que la expansión de industrias como la inteligencia artificial podría profundizar las brechas existentes si no se impulsan medidas que favorezcan una participación más equitativa de las mujeres.

Para Pérez, este escenario “pareciera ser la misma historia de siempre, pero aplicada a un sector nuevo, más que a un fenómeno creado por la IA”. Una de las principales barreras, sostiene, es la baja presencia femenina en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, conocidas como STEM.

“La industria de la IA recluta mayoritariamente desde carreras que muy pocas mujeres eligen estudiar. La falta de mujeres en IA hereda, en buena medida, la falta previa de mujeres en carreras afines”, agrega.

Las diferencias también se manifiestan en el acceso a puestos de mayor responsabilidad. El informe describe este fenómeno en el liderazgo corporativo como “drop to the top”: la presencia de mujeres disminuye a medida que se asciende en la jerarquía.

“Las mujeres están mucho más presentes en el rol de IA peor pagado, como etiquetado de datos, donde representan un 45%, y mucho menos en los roles técnicos de mayor valor y decisión, como ingeniería de IA y machine learning, donde representan solo un 19-21%”, explica la economista.

A juicio de Pérez, la escasa participación femenina en posiciones de liderazgo en esta industria también limita la visibilidad de referentes que podrían motivar a nuevas generaciones a estudiar carreras vinculadas con el sector.

Contratación y capital: otros obstáculos

La académica identifica dos factores adicionales que pueden profundizar estas desigualdades: las prácticas de contratación y el acceso al financiamiento.

En las industrias nuevas y de rápido crecimiento, explica, la contratación puede depender en mayor medida de procesos informales y redes de contacto, lo que favorece la incorporación de perfiles similares. En los sectores más maduros, en cambio, suelen existir procedimientos de recursos humanos más estructurados.

El acceso al capital constituye otra barrera, porque condiciona tanto las posibilidades de expansión de las empresas lideradas por mujeres como su participación en las decisiones del sector.

“Las mujeres fundadoras reciben una fracción mínima del venture capital a nivel global (en 2025, solo cerca del 2% llegó a equipos fundadores exclusivamente femeninos), lo que limita su capacidad de escalar sus empresas y, con ello, su capacidad de contratar y decidir”, concluye Pérez.

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