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Autor chileno participó en antología de hijos del exilio: “Me reconforta sentirme latinoamericano” CULTURA Crédito: Letras de Chile

Autor chileno participó en antología de hijos del exilio: “Me reconforta sentirme latinoamericano”

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista El Mostrador
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El libro “Sapos de otro pozo” se presentará la próxima semana en la Sociedad de Escritores de Chile y el Museo de la Memoria, como parte del encuentro “Infancias vulneradas, memorias del exilio y del retorno” de Chile, Argentina y Uruguay.


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Un libro con las experiencias de hijos del exilio de distintos países latinoamericanos será presentado la próxima semana en Santiago.

Se trata de “Sapos de otro pozo” (Editorial Filosurfer, Argentina, 2025), donde participaron varios autores chilenos, entre ellos el escritor Eduardo Contreras Villablanca.

El libro tendrá dos presentaciones: una el miércoles 7 de octubre, a las 18:00 horas, en la Sociedad de Escritores de Chile (Almirante Simpson 7, Metro Baquedano), y otra el jueves 8 de octubre, a las 16:40 horas, en el Museo de la Memoria (Matucana 501, Metro Quinta Normal).

La presentación se realiza en el marco del evento “Infancias vulneradas, memorias del exilio y del retorno” de Chile, Argentina y Uruguay, que se realiza en el Museo de la Memoria los días 8, 9 y 10 de octubre.

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– ¿Cómo se gestó tu participación en este libro?

Una amiga, argentina de nacimiento, mexicana por exilio y que hoy vive en Francia, me hizo llegar la convocatoria a enviar creaciones para el libro.

– ¿Con qué relato participas?

Envié un microcuento, titulado “El avión”

– ¿Por qué elegiste participar con ese texto?

Ese microcuento, con algunas pequeñas variaciones que introduje por razones literarias, retrata un momento que se me quedó grabado, el de la partida al exilio, el momento en que con mi madre entramos al aeropuerto para abordar el avión que nos llevaría a estar lejos de nuestro país, y de nuestros seres queridos, por diez años.


– ¿Qué periodo viviste en el exilio?

Tenía ocho años al momento de partir, la causa era la seguridad de mis padres. Mi padre había sido el penúltimo alcalde de Chillán, lo fue hasta mayo de 1973, luego de eso fue diputado por el Partido Comunista. Su amigo Ricardo Lagos Reyes, que era alcalde de esa ciudad al momento del golpe de estado en Chile, fue asesinado por la dictadura de Pinochet el día 16 de septiembre de 1973.

Vivimos nuestro exilio en Panamá, Cuba y México.

– ¿Cómo te marcó vivir en el exilio? ¿Qué recuerdos tienes del país de acogida?

La marca en mi caso, es no tener esa identidad tan fuerte como otros compatriotas. A veces me apena no sentir eso, no emocionarme con el himno nacional, o con la bandera, pero también me reconforta el sentirme latinoamericano, o hispanoamericano, ya que luego de regresar del exilio, y estudiar una carrera profesional en mi país, hice mis estudios de posgrado en España.

Mis recuerdo de los países de acogida, en particular de Cuba, son de una gran solidaridad. A los exiliados chilenos, así como a los de otros países latinoamericanos, no dieron casas, educación para los niños y jóvenes, empleos a las y los adultos, y salud gratis para todos. Además del tremendo cariño que cada familia recibía en sus barrios, de parte de sus vecinos.

– ¿Qué recuerdos tienes del retorno?

Me pareció que había viajado al pasado, Santiago de Chile, que de por sí no es una ciudad tan colorida, en 1983 era aún más gris que ahora. Ese entorno oscuro, y frío (en comparación con Centroamérica y el Caribe), no hacía más que reforzar el impacto de los crímenes y atropellos de la dictadura. Los tambores de la Radio Cooperativa se me fueron transformando en presagio de algún asesinato, de alguna detención, u otra barbaridad de las que cometían en esa época los agentes del estado.

 

– ¿Que opinas del negacionismo actualmente existente en Chile?

Tremendo, para mí es el resurgir del lado más oscuro del ser humano. Negar los atropellos y las violaciones a los derechos humanos, en Chile o en cualquier país latinoamericano, es una muestra de insensibilidad, es un abandono de los principios y valores logrados por los avances civilizatorios de los últimos siglos. Me llama la atención que muchos de los negacionistas se dicen católicos y cristianos. No puedo entender como compatibilizan la fe que dicen profesar, con hacer la vista gorda ante los crímenes más masivos y cobardes cometidos en nuestro país.

– Este libro se presenta en el marco de un encuentro de hijos del exilio de Chile, Uruguay y Argentina. ¿Qué importancia tiene, a su juicio, este tipo de encuentro?

Creo que es muy valioso. De hecho, visibilizar este tipo de actividades, en este caso con un alcance internacional, así como visibilizar los contenidos del libro “Sapos de otro pozo”, son formas de mostrar evidencia para desmentir a los negacionistas, y a la vez informar a quienes se han dejado engañar por esos liderazgos de ultraderecha, mostrando a las consecuencias a las que pueden llevar esas ideologías extremas.

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