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El desconocido impacto del embarazo en el lipedema: enfermedad crónica afecta a miles de mujeres BRAGA Crédito: Cedida

El desconocido impacto del embarazo en el lipedema: enfermedad crónica afecta a miles de mujeres

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El lipedema puede hacerse más evidente durante el embarazo debido a los cambios hormonales, vasculares y físicos de esta etapa. Conoce sus principales síntomas, los cuidados recomendados y cuándo es conveniente realizar una cirugía.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Especialistas advierten que el embarazo y la lactancia pueden acelerar la progresión del lipedema, enfermedad crónica que provoca acumulación dolorosa de grasa y afecta principalmente a mujeres. Los cambios hormonales, la retención de líquidos y las alteraciones vasculares pueden intensificar síntomas como inflamación, dolor y pesadez. Expertos recomiendan controles médicos, actividad física de bajo impacto, drenaje linfático y uso de medias de compresión durante la gestación. También llaman a visibilizar esta enfermedad y promover diagnósticos tempranos para mejorar la calidad de vida.
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El lipedema es una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres y que puede experimentar cambios durante distintas etapas hormonales, entre ellas el embarazo y la lactancia. Aunque todavía es una condición poco reconocida y puede confundirse con obesidad o problemas circulatorios, un diagnóstico oportuno permite abordar mejor sus síntomas y evolución.

Esta enfermedad se caracteriza por una acumulación anormal y dolorosa de tejido graso, principalmente en piernas, caderas y brazos. Entre sus manifestaciones se encuentran inflamación, sensibilidad, sensación de pesadez, aparición frecuente de hematomas y, en algunos casos, dificultades para movilizarse.

La cirujana plástica y especialista en lipedema María Elsa Calderón explica que el embarazo puede influir en la evolución de la enfermedad debido a los cambios hormonales y físicos propios de esta etapa.

“El embarazo es uno de los momentos donde el lipedema puede hacerse más evidente o progresar con mayor rapidez. Esto ocurre principalmente por el aumento hormonal, los cambios vasculares y la retención de líquidos propios de la gestación”, señala la especialista.

La doctora agrega que, en algunas mujeres con predisposición genética, el embarazo puede coincidir con la aparición de los primeros síntomas.

“Muchas pacientes relatan que los primeros signos aparecieron después de un embarazo. No significa que el embarazo cause lipedema, pero sí puede gatillar o acelerar su manifestación clínica”, explica.

Lipedema durante el embarazo: síntomas y cuidados

El lipedema no afecta directamente el desarrollo del bebé, pero puede aumentar las molestias físicas de la madre durante el embarazo. Entre ellas se encuentran mayor dolor, inflamación, sensación de pesadez y dificultades de movilidad.

“El bebé no se ve afectado por el lipedema, pero la madre puede experimentar un embarazo más incómodo si no existe un manejo adecuado de la enfermedad”, comenta Calderón.

Por ello, la especialista recomienda mantener controles médicos periódicos y un seguimiento multidisciplinario, especialmente cuando se trata de casos moderados o avanzados.

El manejo debe adaptarse a las necesidades de cada paciente y puede incluir controles vasculares, medidas para controlar el edema y seguimiento del aumento de peso durante la gestación.

¿Se pueden usar medias de compresión durante el embarazo?

Las medias de compresión pueden ser una herramienta útil para mujeres embarazadas con lipedema, ya que ayudan a disminuir la sensación de pesadez y a controlar parte del edema. Sin embargo, deben ser indicadas por un profesional y ajustarse correctamente a las características y necesidades de cada paciente.

Otro recurso que puede contribuir al manejo de los síntomas es el drenaje linfático manual, siempre que sea realizado por profesionales capacitados y cuente con autorización médica.

“El drenaje linfático puede aliviar mucho los síntomas, mejorar la circulación y disminuir la sensación de inflamación durante el embarazo”, sostiene la especialista.

Actividad física y alimentación en mujeres con lipedema

El movimiento también cumple un papel importante en el manejo integral del lipedema durante el embarazo. Los ejercicios de bajo impacto, siempre que sean adecuados para la condición obstétrica de cada mujer y estén autorizados por su equipo médico, pueden ayudar a mantener la movilidad y favorecer el retorno venoso y linfático.

Entre las alternativas que pueden evaluarse se encuentran caminar, nadar, practicar yoga prenatal o realizar ejercicios acuáticos.

La alimentación también forma parte del cuidado integral. Calderón destaca la importancia de mantener una alimentación equilibrada y con enfoque antiinflamatorio, pero siempre considerando los requerimientos nutricionales del embarazo y la lactancia.

“Una alimentación antiinflamatoria puede ser completamente compatible y segura tanto durante el embarazo como en el periodo de lactancia. Lo importante es que exista acompañamiento de profesionales con experiencia en lipedema y gestación, para entregar una orientación adecuada y segura para cada paciente”, explica.

¿Cuándo se recomienda la cirugía para tratar el lipedema?

La cirugía para tratar el lipedema requiere una planificación individualizada y debe considerar, entre otros factores, los planes de maternidad de cada paciente.

En términos generales, la especialista recomienda realizar el procedimiento una vez finalizados los embarazos planificados y después del periodo de lactancia, debido a que los cambios hormonales y físicos asociados a estas etapas pueden modificar los resultados obtenidos.

“En términos generales, recomendamos realizar la cirugía una vez finalizados los embarazos planificados y después del periodo de lactancia, porque todos estos cambios hormonales pueden modificar parcialmente los resultados obtenidos”, explica Calderón.

Sin embargo, esto no significa que todas las mujeres deban esperar para operarse. Cada caso debe ser evaluado individualmente.

¿Cuánto tiempo esperar para un embarazo después de una cirugía de lipedema?

Si una paciente ya fue sometida a una cirugía para tratar el lipedema, la especialista recomienda esperar entre seis meses y un año antes de buscar un embarazo, con el objetivo de permitir una recuperación completa y estabilizar los resultados.

Lipedema y lactancia: ¿cuándo se puede realizar una cirugía?

Durante la lactancia no se recomienda realizar una cirugía de lipedema. La especialista también aconseja esperar después de finalizar este periodo antes de someterse a una intervención.

“Aunque la lactancia haya terminado, idealmente se debe esperar al menos seis meses antes de realizar una cirugía de lipedema, porque las hormonas que estimulan la producción de leche continúan circulando en el organismo y pueden mantener inflamados los tejidos”, señala.

De acuerdo con la especialista, operar durante este periodo podría influir en la evolución postoperatoria y en los resultados de la intervención.

“Estas hormonas pueden hacer que las piernas aún presenten inflamación al momento de la cirugía, por eso lo recomendable es operar antes del embarazo o bien después de haber concluido tanto los embarazos como la lactancia, para realizar un tratamiento más completo y seguro”, sostiene.

Esto no significa que las pacientes deban suspender el tratamiento del lipedema durante el embarazo o la lactancia. Mientras la cirugía espera, pueden continuar con medidas terapéuticas indicadas por sus profesionales, como compresión, manejo del edema, drenaje linfático, actividad física y orientación nutricional especializada.

La importancia del diagnóstico temprano del lipedema

El diagnóstico temprano del lipedema es clave para reconocer la enfermedad, diferenciarla de otras condiciones y establecer un manejo adecuado. Esto adquiere especial importancia durante etapas de cambios hormonales como el embarazo y la lactancia, cuando los síntomas pueden hacerse más evidentes.

María Elsa Calderón enfatiza que el acompañamiento médico oportuno puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las mujeres con lipedema y permitir que el tratamiento se adapte a cada etapa de la maternidad.

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