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Créditos: El Mostrador.
Maternidad tardía y menopausia: la realidad silenciosa de muchas mujeres hoy
La maternidad en Chile está cambiando. Cada vez más mujeres deciden tener hijos después de los 35 e incluso sobre los 40 años. Este fenómeno, ampliamente observado desde lo demográfico y social, tiene una arista menos visible, pero profundamente significativa: el cruce entre la crianza y la menopausia.
No se trata solo de una coincidencia biológica, sino de una experiencia concreta que impacta el día a día. Mientras muchas mujeres están activamente criando -acompañando procesos escolares, sosteniendo rutinas familiares y desarrollándose profesionalmente-, también comienzan a enfrentar cambios físicos y emocionales propios de la perimenopausia: insomnio, fatiga, irritabilidad, dolores corporales y dificultades de concentración.
Datos del Estudio MUSA (Menopausia y sus Síntomas en Adultas), desarrollado por Neopausia, muestran que la intensidad de los síntomas aumenta significativamente después de los 50 años, una etapa en la que muchas mujeres siguen plenamente insertas en la vida laboral y familiar. Problemas como la alteración del sueño o el dolor físico no son menores: afectan directamente la energía y la disponibilidad emocional que la crianza requiere.
Este escenario abre preguntas que aún no forman parte de la conversación pública: ¿cómo se vive la maternidad cuando el cuerpo está en transición? ¿Con qué redes de apoyo cuentan hoy las mujeres? ¿Qué herramientas existen para sostener el bienestar en este proceso?
A esto se suma un elemento clave: la transición a la menopausia no ocurre de un día para otro, ni se presenta de la misma manera en todas las mujeres. Sus síntomas pueden comenzar desde los 40 años y, en muchos casos, no son reconocidos como tales. Esto puede generar confusión, diagnósticos erróneos o la sensación de estar sobreexigidas.
La falta de información sigue siendo una barrera importante. Muchas mujeres no consultan porque no identifican lo que están viviendo como parte de esta transición o porque asumen que es algo que deben “soportar”. Sin embargo, hoy existen alternativas terapéuticas y estrategias de acompañamiento que permiten mejorar significativamente la calidad de vida. La maternidad tardía no es una tendencia pasajera, es parte de una nueva realidad. Integrar la menopausia en esta conversación no es alarmar, es avanzar. Es abrir espacio a una experiencia que miles de mujeres están viviendo en silencio y ofrecerles más herramientas, comprensión y apoyo.
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