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¿Y usted, recibió Educación Sexual Integral? Yo opino

¿Y usted, recibió Educación Sexual Integral?

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Chile tiene una deuda histórica en materia de Educación Sexual Integral (ESI). Desde las reformas curriculares de los años noventa, se ha intentado incluir la sexualidad como parte del desarrollo integral de las niñeces y juventudes de nuestro país, pero hasta hoy no existe una política nacional en educación que la sustente de manera coherente, transversal y sistemática.

Esta ausencia ha dejado un vacío profundo en las aulas, donde los cuerpos y las emociones continúan siendo ignorados o cuyo abordaje ha sido reducido a enfoques biomédicos, moralizantes o de control.

Sin embargo, las investigaciones en la temática nos plantean la importancia de avanzar en pensar la ESI más allá de estos límites. No se trata únicamente de evitar embarazos adolescentes o de reducir la violencia sexual —aunque, por supuesto, son desafíos urgentes—sino de algo mucho más amplio y vital: enmendar el rumbo de omisiones y dolores intergeneracionales.

Una educación sexual que sea realmente integral busca formar personas capaces de comprender su cuerpo y deseos con libertad, respeto y conciencia; de construir relaciones basadas en el consentimiento, la igualdad, la responsabilidad y el cuidado mutuo. Es una apuesta ética por la dignidad y la autonomía de todas las personas.

El 13 de mayo es el Día de la Educación Sexual Integral, que representa un acontecimiento inédito y nos permite abrir un espacio de reflexión urgente para pensar, dialogar y construir las respuestas sobre cómo Chile educará en sexualidad durante los próximos años.

Desde el trabajo que desarrolamos en Chile Necesita ESI, organización de la sociedad civil dedicada a posicionar la necesidad urgente de educación sexual integral en el escenario nacional, consideramos que la educación de la sexualidad debe ser una tarea compartida por toda la sociedad. Después de décadas de debates estériles sobre la vida íntima, tenemos hoy la oportunidad de mirar hacia adelante y ofrecer a las nuevas generaciones la oportunidad de una Educación Sexual Integral, esa que no tuvieron ni nuestros profesores, padres y abuelos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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