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Natalidad y maternidad subrogada Yo opino Créditos: El Mostrador.

Natalidad y maternidad subrogada

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Javiera Bellolio
Por : Javiera Bellolio Universidad de los Andes.
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El debate sobre natalidad y maternidad subrogada no debiera presentarse como una oposición entre quienes valoran el deseo de tener hijos y quienes lo desconocen. Ese deseo puede ser profundamente humano y merece respeto. La pregunta es otra: si ese deseo autoriza a convertir la gestación, la filiación y la vida de un niño en objeto de un contrato.

Hace unos días, la Relatora Especial de la ONU sobre violencia contra la mujer y la niña, Reem Alsalem, publicó su informe ante el Consejo de Derechos Humanos, dedicado a la violencia contra las madres. En él advierte que la preocupación por la caída de la natalidad no ha significado una mayor valoración de la maternidad, sino que algunos Estados han adoptado políticas apresuradas que no abordan las causas de fondo, entre ellas, legalizar la gestación subrogada. En su informe anterior ante la Asamblea General, la misma Relatora había llamado a abolir la maternidad subrogada en todas sus formas y en todo el mundo.

A la luz de ello, el proyecto que se discute en Chile se sitúa en esa línea abolicionista: busca prohibir la subrogación y sancionar a intermediarios y agencias, no a la mujer gestante, que en ese mercado es la parte vulnerable.

La contradicción, entonces, no está en promover la natalidad y al mismo tiempo rechazar la subrogación. Está en creer que la baja natalidad se enfrenta convirtiendo la maternidad en una prestación disponible para terceros. Los hijos, siendo alguien y no algo, no pueden ser objeto de un derecho: nadie tiene derecho a un hijo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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