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Créditos: El Mostrador.
Mujeres en ingeniería: pertenencia y conciliación
Cada 23 de junio, el Día Internacional de la Mujer en Ingeniería invita a mirar con atención los avances en la participación femenina en las áreas STEM, pero también a reconocer los desafíos que aún persisten. En Chile, como en otros países, la discusión sobre equidad en ingeniería no puede reducirse sólo a aumentar el ingreso de mujeres a estas carreras. El verdadero desafío está en las condiciones que permiten su permanencia y desarrollo profesional en el tiempo.
Una investigación desarrollada en la Universidad Diego Portales, en el marco del proyecto GENCI de Género y Ciencia, aporta antecedentes relevantes para esta conversación. El estudio analizó la satisfacción laboral y el sentido de pertenencia de ingenieras e ingenieros en sus organizaciones, con el propósito de identificar qué factores fortalecen el vínculo con la institución. Los resultados muestran que la pertenencia no depende solo del mérito o del compromiso individual, sino también de la calidad del entorno organizacional y de las políticas que este es capaz de ofrecer.
De acuerdo con la evidencia, tanto en hombres como en mujeres el sentido de pertenencia se fortalece cuando existen oportunidades de crecimiento, reconocimiento por el trabajo bien hecho, buenas relaciones interpersonales y equilibrio entre trabajo, vida personal y familiar. Se trata de factores que, en teoría, debieran formar parte de cualquier organización que aspire a retener talento. Sin embargo, en la práctica, no siempre están presentes con la solidez necesaria.
El hallazgo más significativo es que, aunque estos factores importan para ambos grupos, en el caso de las mujeres el equilibrio entre trabajo y vida familiar adquiere mayor peso en la percepción de sentirse parte de la institución. Ello sugiere que la pertenencia no depende únicamente del desempeño individual, sino también de la capacidad de la organización para compatibilizar la vida laboral con otras dimensiones igualmente relevantes. Este dato es especialmente importante, porque muestra que la conciliación sigue siendo una condición crítica en las trayectorias profesionales femeninas.
La evidencia permite identificar tres factores especialmente influyentes en ese equilibrio. El primero es la flexibilidad laboral, expresada en la posibilidad de ajustar horarios o autogestionar parte de la jornada. El segundo es la percepción de una carga laboral adecuada, entendida como una distribución justa del trabajo, responsabilidades acordes con la función y tiempo suficiente para cumplir las tareas asignadas. El tercero corresponde a los beneficios adicionales, entre ellos permisos, seguros de salud, apoyo escolar y medidas de cuidado. Estas condiciones concretas inciden en la posibilidad de sostener una vida laboral compatible con otras responsabilidades.
Desde esta perspectiva, la tarea de las instituciones no se agota en abrir espacios para más mujeres en ingeniería. El desafío consiste en construir entornos donde la conciliación no sea una excepción, sino una condición normal de funcionamiento. En ese marco, la inclusión tiene mayores posibilidades de traducirse en permanencia, desarrollo y un sentido más sólido de pertenencia.
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