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El rol de la madrastra: el lugar más incomprendido Yo opino Créditos: El Mostrador.

El rol de la madrastra: el lugar más incomprendido

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Ivonne Maldonado
Por : Ivonne Maldonado Directora Carrera de Psicología Universidad de Las Américas, Sede Concepción
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El concepto de “madrastra” carga con un peso difícil de ignorar. Basta con recordar los cuentos infantiles, donde suele representarse como una mujer fría, calculadora, celosa y cruel. Sin embargo, en muchos casos, la realidad dista bastante de esos personajes de ficción.

Chile ha avanzado hacia una conformación familiar cada vez más diversa. Las familias ensambladas ya no son una excepción, como ocurría décadas atrás, y es en este nuevo escenario donde cobra especial relevancia comprender el rol que desempeña.

Cuando una mujer se incorpora a una familia donde ya existen hijos e hijas, suele enfrentarse a expectativas contradictorias. Se espera que cuide como una madre, pero sin ocupar su lugar; que participe en la crianza, pero sin intervenir demasiado; y que entregue un amor incondicional, aunque el afecto aún esté en proceso de construirse.

Al mismo tiempo, pensar que un integrante del sistema familiar puede sustituir a otro, es un error. Los vínculos no se reemplazan, sino que se construyen de manera gradual, respetando los tiempos y procesos de cada persona, sin presiones.

Los hijos e hijas también pueden experimentar un conflicto interno relacionado con las lealtades. Aceptar a la nueva pareja del padre puede vivirse como una traición hacia la madre, generando un dilema complejo de enfrentar si no existen espacios de diálogo y acuerdos que permitan transitar, de manera saludable, hacia una nueva dinámica familiar.

La pregunta clave es qué necesita este nuevo núcleo para construir relaciones seguras y saludables. La respuesta, sin duda, no será competir por ocupar un lugar. Lo más probable es que no exista una única fórmula, ya que cada familia posee necesidades, historias y ritmos distintos para desarrollar vínculos afectivos y sanos.

En ese proceso, esta nueva integrante enfrentará importantes desafíos que requerirán tiempo, escucha, comprensión, respeto y amor. No será un camino sencillo y demandará el compromiso y la disposición de todos los miembros de la familia.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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