Yo opino
Crédito: El Mostrador.
El cáncer se enfrenta con liderazgo femenino
No es una novedad decir que las mujeres han sido históricamente apartadas de la ciencia. Pero sí lo es, todavía, decir que su inclusión en la investigación médica podría salvar y mejorar miles de vidas.
Lo vemos en el cáncer, la primera causa de muerte en Chile y una de las principales en el mundo. Según un estudio publicado en The Lancet, titulado “Mujer, poder y cáncer”, al menos 1,5 millones de muertes de mujeres se evitarían si hubiesen suficientes “estrategias de prevención primaria o detección precoz”. Y otras 800 mil “si todas las mujeres tuvieran acceso a una atención
óptima para el cáncer”.
Obviamente, allí hay un problema de recursos, que en la mayoría de los países no son suficientes para proveer una atención de salud oportuna y eficaz. Pero también existe una falta de representación, tanto en el diseño de las políticas públicas como en las investigaciones científicas que sustentan esas estrategias.
Si se revisan, por ejemplo, las adjudicación del Fondecyt Regular 2026, entregado por la ANID, solo el 29% de los 680 proyectos seleccionados están elaborados por investigadoras. Eso también se refleja en las empresas científico-tecnológicas: de acuerdo a datos del Ministerio de Ciencias del 2025, solo el 7,5% de estas compañías está liderada por mujeres y cerca del 40% no cuenta con
ninguna en roles estratégicos.
La poca presencia femenina en la ciencia se traduce, entre otras cosas, en menos estudios dedicados a ellas, profundizando prejuicios y estereotipos que no ayudan a fomentar la prevención ni a mejorar la detección. Una muestra: no muchas mujeres saben que el cáncer colorrectal es el segundo más común entre ellas, y que tiene una tasa de mortalidad casi tan alta como el de mama.
Pero si las barreras están en el sistema, también de ahí deben surgir las soluciones. El cambio de paradigma debe venir desde las instituciones, las que deben abrir oportunidades reales de liderazgo y equipos diversos que trabajen juntos. Es lo que intentamos en el Centro de Investigación e Innovación del Cáncer (CIIC), de la Fundación Arturo López Pérez: el 80% de quienes lo integran son mujeres, así como el 90% de su unidad de gestión de proyectos. En el CIIC, esa mayoría de mujeres es mucho más que un número: se refleja directamente en el liderazgo científico. Desde 2021, el 54% de los proyectos (180 de 333) de investigación tiene a una mujer como responsable, cifra que ha ido al alza y llegó al 57% en 2026.
Al menos la mitad de las muertes por cáncer en mujeres, como dice el estudio de The Lancet, pudieron ser evitadas con mejores campañas de prevención y detección temprana. Además de presupuesto, ahí faltaron mujeres: atendiendo, investigando, decidiendo. Para enfrentar con éxito esta enfermedad, que afectará a una de cada seis personas menores de 75 años en Chile, debemos darle más poder a ellas.
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