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«Garota de Ipanema» llora los 20 años de ausencia de Vinicius

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Aquel retoño de mujer linda, llena de gracia y cuerpo dorado, vive y se le enturbian los ojos de lágrimas y «saudades» al recordar la muerte, hace 20 años, de su genio creador, Vinicius de Moraes.


«Vinícius de Moraes fue uno de los mayores poetas de la música brasileña, un intelectual, un filósofo de una sensibilidad increíble que dejó un hueco enorme cuando se fue», dijo a EFE Heló Pinheiro, la musa inspiradora de la canción que se convirtió en el símbolo de la «bossa nova» en el mundo.

Heló, la «garota» de carne y hueso, tenía sólo 15 años, 1,69 metros de estatura, cabello negro y liso hasta la cintura, ojos de un verde intenso, todo el sol de Ipanema en su cuerpo y unos padres rígidos, cuando en sus frecuentes idas y venidas frente al entonces Bar do Veloso deleitaba con su cadencia al cuarentón Vinicius.

«¿Notaste que cuando ella pasa el aire se hace más volátil? Ni los egipcios ni Einstein sabrían explicarlo», le susurró Vinicius a su amigo y socio musical Tom Jobim, apostados, como solían estar en el Bar do Veloso, de la antigua Rúa Montenegro de Ipanema (hoy Vinicius de Moraes), balanceando un vaso de whisky.

Ahí, entre trago y trago e inspirado por las apariciones de esa musa casi niña que él sólo veía pasar frente al malhumor del padre, un general duro, y una madre que exigía al marido castigo para el «sátiro», Vinicius creó en agosto de 1962 los versos de la que, con música de Jobim, sería una canción de amor que cautivaría al mundo.

Heló Pinheiro perdió su identidad y pasó a ser la «Garota de Ipanema», pero sólo sabría de ello a los 18 años, al conocer a Vinicius después de que un amigo común le revelase el secreto.
EFE

Memorias y «desmemorias»

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