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«Atmósfera de los años de la Operación Cóndor estaba regida por la locura»

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El periodista y escritor uruguayo es el autor de la novela «99% asesinado», basada en el caso Berríos -que circula desde fines del año pasado en Chile y Uruguay, y está próximo a ser publicado en Argentina-, y que será la base de un filme cuyo rodaje está a punto de comenzar. Vierci es también el autor del guión de esta cinta.


El periodista y escritor uruguayo Pablo Vierci es el autor de la novela «99% asesinado», basada en el caso Berríos -que circula desde fines del año pasado en Chile y Uruguay- y que será la base de una película cuyo rodaje está a punto de comenzar. En 526 páginas, el autor recreó episodios de la asociación de los servicios de seguridad de los regímenes de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay creada a mediados de los `70 y destinada a desbaratar toda oposición «subversiva». La novela se centra, mediante el artilugio de la ficción, en el asesinato del químico chileno Eugenio Berríos (Iván Weiler en el libro), vinculado a la DINA y creador del gas Sarín II, cuyos restos fueron encontrados en 1995 en una playa uruguaya. El Mostrador. cl dialogó con el narrador y guionista de una "realidad que parece cada día más inverosímil y truculenta».



-Usted sostiene que su novela es pura ficción pero su protagonista está inspirado claramente en la figura de Eugenio Berríos. ¿No le parece lógico que los lectores escudriñen si contiene otros datos verdaderos?



-Ante ese lector yo planteé la obra como un «campo minado» lleno de trampas. También como otra perspectiva para analizar la historia, en la que los únicos nombres citados son los de Pinochet y Letelier. Lo que intenté fue «reinventar» los hechos, sabiendo además que si no usaba la ficción, la obra se vería sobrepasada por los sucesos diarios, como lo de las cuentas bancarias de Pinochet que no está en la novela. Así, los ejemplos abundan.



-Desde la publicación de «99% asesinado», en Chile se han conocido nuevos antecedentes respecto a la investigación de la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. Entre ellos, que los hijos del ex Mandatario sostienen contar con antecedentes que apuntarían a su eventual envenenamiento y que dudan que el cuerpo de su padre corresponda incluso al que fue enterrado. Por otra parte, el ex agente de la DINA Michael Townley declaró en este caso. ¿Antecedentes de este tipo podrían influir en la película que se prepara sobre la novela?



-Si se comprueba que el cadáver de Eduardo Frei Montalva ha sido sustituido, se siguen sumando piezas, cada una más sórdida que la otra en este puzzle gigantesco que, a medida que se va interpretando o comienza a comprenderse su funcionamiento, se desdobla y transforma en otro rompecabezas mayor que va formando una telaraña infinita e inabarcable.



El ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle me escribió una carta especialmente cordial, tras leer la novela, donde señala algo que creo es clave: "Este libro sin duda contribuye en forma significativa a hacer luz sobre un período oscuro de nuestra historia reciente, cuyas dramáticas consecuencias nos persiguen hasta el día de hoy". A la Operación Cóndor, en cuyo marco ocurrió ese episodio, la recreo desde la ficción, que permite elaborar un "modelo" con una "lógica" interna que ilumina la realidad y permite comprender hechos de la historia por más inverosímiles y demenciales que sean.



Como se ve claramente en los últimos episodios en torno al eventual asesinato del ex presidente Frei Montalva, la Operación Cóndor, además de temible, parece pertenecer al universo de la ficción por la infinita cantidad de versiones que se manejaban (y manejan) y por la falta de determinación definitiva de la verdad. Una multinacional del terror como ésa, inspirada en operaciones de inteligencia articuladas por varios países -como Interpol-, por definición funciona en la nebulosa y lo subterráneo. Como todo se construye en las catacumbas, es difícil ponerle coto. Por eso sus coletazos continúan todavía. Sus contornos son difusos, inaprensibles. Se sabe cuándo comienza pero no cuándo termina.



La "guerra fría" en América Latina no fue explícita, con su carrera armamentista, o como en Vietnam con todos los actores involucrados en la carnicería. Acá fue implícita, oscura, tortuosa, lo que engendra patologías más duraderas, porque los límites nunca fueron precisos. Por eso el Cóndor siguió operando, incluso, en democracia.



-¿Qué otro paralelo con lo contingente advierte respecto a los hechos que investigó para su novela?

-Otra característica de "99% asesinado", que, estimo yo, viene cumpliéndose rigurosamente con los nuevos datos aparecidos, es que la atmósfera de los años del Cóndor estaba regida por la locura. La novela parte de la base de que el terrorismo de Estado, el poder absoluto, el mesianismo y el fanatismo, desencadenan episodios psicóticos que llevan a "perder el sentido de la realidad". Esto se produjo, también, por una relación muy ambivalente con uno de los polos de la "guerra fría": Estados Unidos, la que vuelve a salir a luz y analizarse como consecuencia del atentado contra el Pentágono y las Torres Gemelas en 2001, al punto que se ha sostenido que su antecedente más semejante fue el asesinato de Orlando Letelier en Washington en 1976.



Esa relación tan patológica y ambivalente -porque en esa "guerra fría" los países de América Latina no éramos estratégicos-, invita a perder las referencias. Fruto de ese estado demencial es la actitud mesiánica de pretender elaborar un arma de destrucción masiva como el gas sarín, llevar a cabo un atentado terrorista en Washington y creer que no tendrá consecuencias, volar por los aires al ex Comandante en Jefe del Ejército chileno y su señora en Buenos Aires, o, si se demuestra, envenenar a un ex presidente y sustituir un cadáver para que las pruebas desaparezcan.



Tal "pérdida del sentido de la realidad" en un episodio de psicosis colectiva queda clara, también, en otro de los objetivos del gas sarín y de la guerra bacteriológica: llegar al "asesinato por causas naturales" sin dejar rastros y con crímenes donde desaparecen los culpables.



Una novela permite construir una verdad alternativa completa, abarcable, razón por la cual es una buena herramienta para abordar un tema como éste. Creo que todos los elementos reales que han aparecido en estos meses pueden interpretarse y leerse con ese lente especial que aporta la obra. Hasta ahora, creo yo, todo encaja con verosimilitud y pertenece a esa misma "lógica" macabra.



-En un plano histórico ¿qué elementos subyacentes dan cuenta del carácter internacional de la cofradía de estados que se constituyó en la Operación Cóndor?



-Además de episodios reales de la Operación Cóndor, existen también los "cortocircuitos" que surgieron en esa hermandad siniestra donde en el paroxismo de la omnipotencia estos países creían, realmente, que podían hacer cualquier cosa. Como ejemplo está el conflicto del Beagle o la guerra de las Malvinas, cuando Pinochet no actúa según la lógica de la Junta argentina, su socia, y se alía a los ingleses. Se produjo una cierta pérdida de las referencias en el marco de lo que llamaron la III Guerra Mundial (o "guerra fría") entre "buenos" y "malos" absolutos donde la única alternativa era aniquilar al contrario.



Recientemente, se desclasificó un documento de 1976 en el que un representante de la dictadura argentina le informa a Kissinger sobre la Operación Cóndor y al mismo tiempo le pide apoyo para la recuperación de las Malvinas. Este tema inspira mi trabajo actual: escribo, en forma paralela, una novela y un guión cinematográfico, como hice con "99% asesinado". La recuperación de las Malvinas aparece como la contraprestación que Estados Unidos debe aportar a la Operación Cóndor por los trabajos sucios que estos países hacían en nombre de la lucha entre el bien y el mal absoluto de la "guerra fría".



-¿Qué le inspiró de este conflicto?



-Una de las razones es que lo abordé, tangencialmente, en "99% asesinado", tratándose también de un episodio demencial en que se pierde, por completo, el "sentido de la realidad". En este caso puntual, la prioridad que prevaleció fue que, en plena "guerra fría", la principal fuerza militar de la OTAN -Inglaterra- no podía arriesgarse a una derrota militar contra un país del sur (Argentina), además tras haber sido apoyada por la Unión Soviética en su invasión a las islas del Atlántico Sur. La OTAN era estratégica; América Latina, no. Las jerarquías y compromisos de la Operación Cóndor eran de menor entidad que los de los escenarios estratégicos de la "guerra fría". La guerra de las Malvinas fue, como la Operación Cóndor, otro "daño colateral" que sufrimos estos países en aquel particular contexto histórico.



Weiler, la traicion y Pinochet



-Retomando el personaje de Iván Weiler. ¿Cómo relataría su devenir si el científico que le inspiró (Eugenio Berríos) no hubiese sido asesinado y hoy debiera enfrentar la acción de los tribunales de justicia?



-Debo reafirmar que "99% asesinado" es una ficción que permite reelaborar la historia para crear una realidad alternativa en la que los hechos reales se encadenan de otra manera y con otras leyes y lógica, llenando el vacío que la historia verdadera omite por un exceso de ambigüedades. El personaje está retratado como un psicópata, o sea, un hombre que conoce las normas morales pero no las respeta y está siempre por encima de los códigos que regulan a los hombres. Un psicópata es funcional a un régimen que no tiene códigos morales, como el caso del terrorismo de Estado, pero es vulnerable cuando éstos reaparecen y ya no existe una dirección omnipotente para darle cobijo. Por eso, la vida del personaje en democracia se torna muy tortuosa.



A Weiler lo sacan de Chile para que no declare porque es, por definición, incontrolable y cuando deja de ser funcional para un régimen terrorista no hay otra alternativa que eliminarlo. Él no puede llegar a un tribunal porque su conducta es imprevisible. No se rige por una ideología ni es un fanático anticomunista que cree luchar por una idea que le enceguece la razón. Tampoco lo hace exclusivamente por dinero. Por esto jamás será confiable. Sólo es fiel a sí mismo y a su psicología trastornada. En la novela queda claro que está siempre fuera de control: incluso cuando le imparten órdenes, él las cumple a su manera, como cuando asesina a Olavito.



Por definición, no podría comparecer ante un tribunal porque todo se derrumbaría. Ante su imprevisibilidad, no puede existir un orden estático de jerarquías y los compromisos se vuelven relativos. Todo puede volar por los aires de un momento a otro si a él se le antoja, movido por los resortes insondables de su mente alterada. Es inverosímil que terminase como Michael Townley bajo el régimen de Protección de Testigos en Estados Unidos y a quien los jueces chilenos pueden interrogar de cuando en cuando para ir armando el rompecabezas, que, insisto, a medida que avanza, va dejando entrever una urdimbre más amplia y siempre más compleja.



-Hace pocas semanas acá en Chile se dieron a conocer públicamente antecedentes que manejaba en un cuaderno reservado el ministro Sergio Muñoz en los que constaba que Pinochet lee cuatro diarios cada mañana y coordina el mismo el manejo de sus finanzas, entre otros contradictorios con la demencia vascular leve que le ha evitado ser procesado. ¿Qué le sugiere un personaje semejante?



-Pinochet no es el dictador tradicional latinoamericano reflejado en novelas como "Yo, el supremo", "La fiesta del chivo", "El otoño del patriarca", "El señor presidente" o tantas otras latinoamericanas que se han inspirado en este tipo humano tan característico del continente. Basta ver que llegó la democracia a Chile y él continúa en libertad, como ocurrió, en otra escala, en Uruguay, Brasil o Bolivia, para restringirnos a la suerte de los protagonistas de aquellos tiempos del Cóndor.



Los dictadores latinoamericanos más "tradicionales" terminan en forma violenta como Trujillo, exiliados como Stroessner, presos como Videla o huyendo precipitadamente en un avión como Pérez Jiménez, por ejemplo. Pinochet, en tanto, reposa en su casa. Es cierto que construyó todo un andamiaje para llegar a tener una vejez tranquila, la que, sin embargo, no tiene. Como Chile vive una bonanza económica de larga data, muchos le perdonaron los pecados de lesa humanidad que hubiera cometido porque fueron hechos, sostienen, en aras de "causas superiores"; no obstante, no así con pecados que no respondían a esa "causa", como las cuentas del Banco Riggs.



El escritor Tomás Eloy Martínez lo expresó muy gráficamente: hace cinco años, en un cine de Santiago, surgió la imagen de Pinochet, una persona silbó y de inmediato todo el cine aplaudió. Hace un par de meses, él fue a ver en Santiago la película Machuca y cuando apareció Pinochet, una persona silbó y de inmediato el cine entero se convirtió en una gran silbatina.





Vea además:



»La novela es una venganza contra los límites del guión» (9 de mayo de 2005)


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