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Con 28 países en competencia arranca el 56 ° Festival de Cannes

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Gran presencia latina y una reunión de grandes estrellas del cine, desde Salma Hayek hasta Emir Kusturica, sirven de marco para el lanzamiento de esta nueva versión del festival de cine más importante en el mundo.


El 58 festival internacional de cine de Cannes, que empieza hoy, miércoles 11 y finaliza el día 22 de mayo, no es solamente el mayor evento mundial de su categoría -después de las olimpiadas y el mundial de fútbol,(que de hecho son cada cuatro años)- sino que también es el tercer evento mediático más concurrido del mundo.



Unos 4.000 periodistas, cifra que se ha mantenido estable en los últimos años, participan cada vez. El centro de prensa, con 50 computadores y un personal bilingüe de lo más amable y eficiente, a veces no da abasto. A los medios de información hay que agregar los miles de participantes relacionados con las películas seleccionadas, y los que acuden a la feria comercial (Marche du Film) que corre en forma paralela en el mismo recinto.



Hoy día, casi no hay ciudad de gran o mediana importancia, particularmente en Europa, que no tenga su festival de cine. Aunque sigue a la cabeza de los festivales «grand slam» (Berlin, San Sebastian, Venecia), muchas veces se ha dicho que a lo largo de los años, Cannes se ha quedado atrás.



Las cifras desmienten el comentario. Para 2005, postularon a ser seleccionados, solamente en la categoría largometrajes, nada menos que 1.540 películas de 97 países. La cifra marcó un aumento de 16,2 por ciento comparado con 2004, y ha crecido en un 126 por ciento desde el 2000. Del total, el comité de selección eligió 53 obras desde 28 países, de las cuales 50 serán estrenos mundiales. El reglamento del festival exige que las películas presentadas no hayan participado en otros festivales, así que muchos directores aprovechan para empezar a probar suerte en Cannes.



Menú para paladares exigentes



El comité de selección trata de combinar directores reconocidos, junto con talentos nuevos y/o países poco conocidos. Así, este año veremos las últimas obras de Woody Allen, David Cronenberg, los hermanos Dardenne, Atom Egoyan, Jim Jarmusch, George Lucas, Gus Van Saint, Lars Von Trier y Wim Wenders entre otros, pero también películas del Medio Oriente, la ex-URSS, Asia y África.



América Latina está presente en las varias categorías por películas. Hay obras de Argentina, Brasil, México y Uruguay dentro de la selección oficial, junto con una retrospectiva de películas mexicanas y peruanas en una muestra paralela de «cinema del mundo». Único en la región, Argentina tiene su propia cabaña promocional en la playa adyacente al palacio del festival, donde se promueven la actividad cinematográfica y las bondades turísticas de varios países.



Una mexicana, la actriz Salma Hayek, integra el jurado principal presidido por el serbio Emil Kusturica, mientras el crítico argentino Quintín forma parte del jurado de la categoría Un Certain Regard, hermana menor del certamen principal.



Se puede criticar su rigidez, que sigue vigente en su reglamento de selección y la clasificación de periodistas presentes en 5 categorías, cada una con sus privilegios y limitaciones. El criterio principal es la importancia del medio y el número de lectores, lo que coloca a la mayoría de los periodistas de países pequeños en categorías inferiores, pero da a cualquier periodiquito de una provincia china todos los honores. No obstante, se han tomado medidas para extender las actividades más allá de la simple proyección y competencia de películas. Hay clases magistrales en dirección, música y actuación (esta última este año a cargo de la legendaria Catherine Deneuve).



Hay talleres y programas para talentos jóvenes, y de los 18 beneficiarios en 2005, cuatro son latinos (provenientes de Argentina, México, Perú y Paraguay). En una mesa redonda en la víspera de la inauguración, miembros de los varios jurados y otros destacados directores hablaron del futuro y la importancia de Cannes. Kusturica enfatizó que para realizadores de países en desarrollo, el festival de Cannes como plataforma de promoción y reconocimiento es inigualable, a pesar de que es una pena que muchas películas vistas acá no tengan posterior difusión internacional.



Mientras este corresponsal salía del sótano del palacio del festival después de registrarse, se encontró con 2 otros latinos. No eran ni directores, ni periodistas, ni productores. Eran dos jóvenes nicaragüenses residentes en Marsella. Habían venido desde allí en bicicleta esperando estar en la premiere de gala del último episodio de La Guerra de las Galaxias. Se les tuvo que avisar que, lamentablemente, no solamente se habían equivocado de día, sino que conseguir invitaciones para tal evento eran una hazaña casi imposible, incluso para un periodista acreditado.


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