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Cultura - El Mostrador

Susana Münnich: "Exponer subterráneamente a Violeta Parra es un error"

por 3 febrero, 2007

''Casa de hacienda / Carpa de circo'' es el nombre del libro donde la autora contrapone literariamente a dos de las mujeres más importantes de las letras nacionales: María Luisa Bombal y Violeta Parra. Una coyuntura que aprovecha para criticar la muestra permanente de la obra plástica de la autora de "Gracias a la vida" en el subterráneo Centro Cultural Palacio de La Moneda.
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El próximo 5 de febrero se cumplirán 40 años desde que la cantautora más popular de Chile, Violeta Parra, decidió acabar con su vida. Por eso, de manera compulsiva y como nunca antes, se preparan una serie de homenajes y ceremonias conmemorativas. En Chillán, su ciudad natal, en el Cementerio General de la capital, en la Biblioteca de Santiago, y hasta en restaurantes y pubs se organizan actividades.



Entre las que más destaca es la inauguración permanente de sus cuadros y arpilleras en el Centro Cultural Palacio de La Moneda, exposición que El Mostrador.cl anunció con antelación. Una muestra que vendrá a reemplazar el frustrado proyecto del museo dedicado a la responsable de canciones como "La Jardinera" o "Volver a los 17".



Sin embargo, la autora nacional Susana Münnich propone una mirada diferente para esta conmemoración de los 40 años de la desaparición de Violeta. De ese ejercicio apareció la publicación "Casa de hacienda / Carpa de circo", ensayo literario donde la autora decide comparar a la cantora y emblema de la cultura popular con otra chilena vinculada a las letras, eso sí, representante de la clase alta de principios del siglo XX: María Luisa Bombal.



"La verdad es que no partí con la idea de compararlas, sino que en la idea inicial también figuraba Gabriela Mistral, con el fin de dedicar un libro para cada una de estas mujeres, emblemas de nuestro país", explica Susana Münnich en entrevista con El Mostrador.cl.



Además, la autora aprovecha la coyuntura para criticar la decisión de los estamentos culturales de gobierno, que llevarán las obras plásticas de Violeta Parra al "subterráneo" Centro Cultural Palacio de La Moneda, un lugar "poco idóneo" según Susana Münnich.



Teoría subterránea



El prometido proyecto del museo de Violeta Parra fue una idea que la familia de la folclorista alberga por años y que en septiembre de 2003 tuvo su mayor acercamiento a la realidad, tras el involucramiento del empresario Carlos Cardoen. Sin embargo, dichas negociaciones no llegaron a buen puerto y hoy, casi a modo de consuelo, sus trabajos formarán parte de una muestra permanente en el Centro Cultural Palacio de La Moneda.



No obstante, y a pesar de las buenas intenciones del recinto y su directorio, Susana Münnich considera el hecho como "el pago de Chile", y asegura que Violeta Parra podría haber tenido un museo como merece, porque "exponerla subterráneamente es un error".



"Un clásico de nuestro país es que se reconoce al artistas solo después de muerto. Pero además hay un segundo aspecto", dice la autora, "y que puede significar en los tiempos políticos actuales, que los telares, arpilleras y pinturas de Violeta Parra estén en un museo bajo La Moneda".



-¿Qué puede significar aquello?
-Primero que, de una manera no expresa, se reconoce la enorme importancia que tiene el pueblo para el desarrollo del país, algo que nunca se dice, que el desarrollo de Chile no fuera tal sino es por el pueblo, la gente que trabaja. Segundo, y a pesar de ellos, se entiende que el pueblo siempre está presente, pero debajo, subterráneamente.



-¿Hay una tercera teoría un poco más positiva?
-Sí, podríamos pensar que la política cultural chilena ha decidido incorporar a su visión de las cosas, la embestida cada vez más fuerte que existe aquí y en todas partes del mundo al sistema neoliberal. Esas son las interpretaciones que se me vienen a la mente con esta iniciativa de poner bajo La Moneda las obras de Violeta Parra.



-¿No podría ser simple casualidad?
-No creo que haya casualidades en estos casos. Puede ser un azar por las características del museo, pero ¿por qué no hicieron un museo especial para ella y sus trabajos? ¿Por qué no, si es tan importante para Chile?



Parra versus Bombal



La figura de Gabriela Mistral apareció en la vida literaria de Susana Munich de la mano de María Luisa Bombal y Violeta Parra, como un símbolo del éxito y la intelectualidad femenina a modo aporte para el país. De ahí se desprende el proyecto de publicar una trilogía de libros dedicados a analizar su trabajo literario en el formato de ensayo.



El proyecto original, que partió hace ocho años como una investigación de las mujeres más preponderantes de las letras chilenas, terminó con un primer tomo dedicado exclusivamente a la autora de "Los sonetos de la muerte", y uniendo más tarde en un solo libro a Bombal y Parra.



"En un principio quise hacer un libro sobre cada una, pero después encontré muy significativo juntarlas, porque ambas representan dos mundos en un mismo país y que son opuestos", señala.



-¿Cuáles son las principales conclusiones que se logran desprender de esta comparación?
-Lo más significativo en esta comparación es el dolor de ambas, el sufrimiento de la feminidad que las une en su trabajo literario, porque ni en el mundo representado por Bombal encontramos alegría, felicidad y plenitud, y tampoco enteramente en el de Violeta Parra. Aunque en este último ejemplo hay más bromas y risas, de igual manera es un mundo de sufrimiento.



-Durante esta investigación, ¿aparece una conclusión clave bajo el alero de esta comparación de un mundo aristócrata y acomodado representado por Bombal y otro pobre, campesino y rural por Parra, que le permita reflexionar al lector sobre un Chile que al parecer no ha cambiado tanto?
-En el fondo, la sociedad chilena sigue estando cruzada por los mismos grandes temas y que en el fondo ese anhelo sobre la desaparición de las clases sociales y que vivimos en un mundo globalizado que suprimió la diferencia de clases, está presente y los modos de pensar de las dos clases siguen vigentes en la literatura de cada una de estas mujeres. Cuando escribí sobre cada una, pensaba en los personajes de sus textos, no en las autoras, y eso, a mi modo de ver, es importantísimo porque habitualmente nos quedamos en el autor histórico, como pasa con las estrellas de cine y los artistas de farándula y no nos preocupamos de sus modos de pensar, de sus valoraciones y sus sueños.



-¿En algún momento del libro se cruzan ambos mundos que son tan disímiles socialmente?
-Se cruzan a través de los personajes de sus obras. En los de María Luisa Bombal hay una tristeza esencial, un vacío que no se llena con nada y los sueños de sus personajes, sus caminatas por sus haciendas, que tocan el piano, en fin, dependen de alguna manera del trabajo de una servidumbre representada por el mundo de personajes que Violeta Parra describe en su obra escrita, en sus letras de canciones y décimas, que buscan representar a esos personajes. En ese sentido, la alegría y fantasías de la clase superior, están fundamentadas en el trabajo de la clase baja.



De alguna forma, con este trabajo, viene a analizar una vieja discusión social y económica en Chile y que aún mantiene vigencia. Eso sí, desde la mirada de dos mujeres muy distintas, que representan la brecha social y económica del país.
-No era mi objetivo central, pero terminó siendo así. Mi primera intención era analizar la literatura de dos mujeres, pero terminó siendo así, porque los libros se hacen prácticamente solos y terminan empujándose hacia el lado que deben tener, salvo que uno no quiera escuchar y no hacerse cargo de aquello. Por ejemplo, es imposible omitir el dolor violentamente dicho y descrito en la autobiografía de Violeta Parra. Es un dolor descrito con gracia, bromas y chistes, pero es el dolor del pobre que se repite una y otra vez y ese dolor, que todo Chile sabe y conoce, depende de alguna forma de la riqueza del rico. Pero el rico no es más feliz, porque de alguna manera sabe que su riqueza depende de la precariedad del pobre.



Cruzadas por el amor



A pesar de las diferencias sociales, los mundos que retratan sus letras, tan disímiles y separados por una brecha social transversal en la historia de Chile, uno de los grandes temas que cruza ambas autoras es el amor. "Un sentimiento vital en la vida de una mujer", señala Münnich.



Un amor pasional, erótico, marcado por la ansiedad de conseguir el cariño anhelado. Una clase de amor, paradojalmente extraño, considerando el entorno social conservador en el que se desenvolvió María Luisa Bombal, marcaron sus textos.



Por otro lado, Violeta Parra no da tanta importancia a la pasionalidad, lo vincula a actos pasajeros, ensalzando un amor superior, idílico, que cruza su trabajo poético en décimas.



"En el tema del amor ambas autoras se acercan mucho menos", dice Susana Münnich. "Para María Luisa Bombal, el amor es el centro de todo, el fundamento de la vida de las mujeres. No el amor matrimonial o amistoso, sino la pasión".



-Cómo se muestra ese amor en los textos de la autora?
-Lo muestra como un amor imposible o fracasado, incluso en las grandes pasiones las cosas terminan mal.



-¿Y en el caso de Violeta Parra?
-En su caso la visión del amor es totalmente distinta. El amor erótico es pasajero en la mayoría de sus textos y tiene término en ese sentido. Es importante sí, desde luego, pero desde el punto de vista que ayuda al trabajo en la medida que el que está amando es incentivado por ese sentimiento a trabajar y hacer mejor las cosas. Aquí el amor no es el centro de la vida de una mujer.



-Sin embargo, siempre se ha especulado que su suicidio fue por amor...
-Yo no doy asidero de esa teoría, que ella se suicidó por amor. Probablemente, también estaba desilusionada por eso y se agregó a otros motivos, como un aspecto más. Pero considero que el amor es menos central en Violeta Parra.



-¿Podría ser que la poesía de Violeta Parra, que habla de amores mucho más gratos que la literatura de María Luisa Bombal, esconda, precisamente en ese buen pasar una gran pena de amor?
-No creo. Por ejemplo, los dos matrimonios que ella tuvo (Luis Cereceda y Luis Arce), fueron diferentes y cada uno le significó ciertas cosas. Luego vinieron algunos amoríos por ahí y más tarde su último amor, Gilbert Favre. Pero no fue lo más central en su vida. Así lo demuestra su correspondencia con él, donde se aprecia más que un amor enloquecido, la angustia que le producía a ella que su trabajo la forzara a separase de él permanentemente, un argumento que incluso ella no debió haber sentido tan profundamente y que puede haber sido parte de su retórica.



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