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Día de la Ingeniería

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¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo! 

Esta semana la institucionalidad científica chilena estuvo en el centro del debate por una frase muy desafortunada del Presidente José Antonio Kast, quien sugirió que el valor de la investigación académica estaba dado por los empleos que genera. La reacción fue inmediata: científicos, académicos y sociedades disciplinarias cerraron filas con cartas abiertas, columnas y declaraciones. Comprensible. Pero vale la pena detenerse un momento.

Empecemos por lo obvio. La métrica presidencial es errónea. Es probable que la gran mayoría de los trabajos científicos publicados en la historia hayan dado empleo, como mucho, a su propio autor. Pero también es cierto que la vasta mayoría de los empleos del mundo descansa, en buena medida, sobre alguna investigación científica o desarrollo intelectual.

  • La penicilina no generó empleos directos cuando Fleming observó aquella placa de Petri en 1928. El algoritmo de Shor –del que hablaremos abajo– fue publicado en 1994 y hasta ahora no ha generado ningún empleo en particular. Pero todo indica que generará muchos muy pronto.

La respuesta de parte del mundo científico, aunque legítima en su indignación, cayó en la misma trampa que tendió la pregunta. En una carta abierta, las sociedades científicas defienden la investigación porque permite “desarrollar soluciones biotecnológicas”, porque genera empleos de mejor calidad, porque es “la única salida estructural” para diversificar la economía. Es decir: la ciencia vale, en el fondo, porque también genera empleo. Solo que en el largo plazo. El argumento de Kast, respondido con el argumento de Kast.

Uno de los grandes enemigos de la ciencia no suele venir de afuera, de los políticos que no entienden para qué sirve un paper. Viene de adentro: de una institucionalidad que durante décadas ha intentado justificar su existencia con métricas, índices de impacto y tablas comparativas con la OCDE. Esa obsesión por parecer objetiva, por traducir el valor del conocimiento al lenguaje del mercado, es la que nos deja expuestos frente a afirmaciones como las del Presidente. Si llevamos años midiendo la ciencia en las universidades como lo haría un gerente general, no puede sorprendernos que los administradores públicos analicen el financiamiento en los mismos términos.

Yo mismo he trabajado como científico buscando agujeros negros con lápiz y papel. Estoy seguro de que hay valor en esta actividad, a pesar de que mis artículos no generarán empleo. Alguien me podrá decir que cuidado. Que el wifi es una tecnología que nació motivada por especulaciones teóricas de Stephen Hawking en torno a agujeros negros. Eso es cierto, pero justificar con estos ejemplos el financiamiento de mi área permitiría justificar de igual forma el financiamiento de boletos de lotería.

  • La ciencia, como la cultura, no se puede legitimar por sus posibles retornos futuros. Porque estas disciplinas, la mayoría de las veces, no nacen como herramientas útiles para mejorar nuestra sociedad, sino como algo más profundo: como propósitos vitales. Es lo que Albert Einstein llamaba “religiosidad cósmica”.

La ciencia importa porque amplía nuestra comprensión del universo, porque es uno de los ejercicios más sofisticados de la inteligencia humana, porque nos hace mejores en el sentido más difícil de cuantificar. Y eso no cabe en ninguna planilla, en ninguna fórmula. Es exactamente la razón por la que vale.

Esta edición está dedicada al Día Nacional de la Ingeniería, que se celebra el 14 de mayo. Para ello reunimos las miradas de Jorge Morales, doctor en Ingeniería Mecánica y director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Mayor; Camilo Sánchez, geólogo y académico de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; y la periodista Francisca Munita.

  • Gracias por acompañarnos en este número de Universo Paralelo. Comenta y comparte este link. Y si este newsletter te llegó gracias a alguien que también se maravilla con las ideas capaces de transformar el mundo, inscríbete aquí y descubre lo que hoy parece imposible y mañana podría cambiarlo todo.
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INGENIERÍA: LA FUERZA INVISIBLE QUE CONSTRUYE EL FUTURO DE CHILE Y EL MUNDO

Tren del FCAB en Ollagüe. Crédito: Wikimedia Commons.

Por Jorge Morales
Doctor en Ingeniería Mecánica

Cada 14 de mayo, Chile conmemora el Día Nacional de la Ingeniería. No se trata únicamente de una fecha cualquiera. Es un reconocimiento silencioso a quienes, desde el saber, la creatividad y la perseverancia, han sido capaces de transformar desafíos en progreso y sueños en realidad. Porque la ingeniería no solo construye puentes, carreteras, hospitales o satélites. También construye esperanza, oportunidades y futuro.

  • La historia de la humanidad está profundamente marcada por la ingeniería. Desde las primeras civilizaciones que aprendieron a dominar el agua y levantar ciudades, hasta la Revolución Industrial, Internet, la inteligencia artificial y la exploración espacial, cada gran salto de la sociedad ha tenido detrás una idea, una ecuación y, sobre todo, personas capaces de imaginar lo imposible.

En Chile, esa historia tiene una identidad particularmente resiliente. Dada nuestra geografía extrema, nuestro país tuvo la obligación de desarrollar una ingeniería de clase mundial. No por casualidad, sino por necesidad. Cada terremoto dejó lecciones. Cada reconstrucción impulsó innovación. Cada desafío territorial exigió creatividad y coraje técnico.

Y es a partir de un acontecimiento histórico, el devastador terremoto de 1647 en Santiago, el cual sentó las bases de una cultura ingenieril profundamente conectada con la adaptación y la supervivencia.

  • En Chile, la ingeniería ha tenido un rol particularmente transformador. La expansión ferroviaria del siglo XIX permitió integrar territorios, impulsar la minería y conectar puertos con centros productivos. Obras emblemáticas como el Viaducto del Malleco, los sistemas portuarios, las grandes carreteras, embalses y centrales hidroeléctricas redefinieron la geografía económica nacional.

Posteriormente, la ingeniería chilena fue decisiva en el desarrollo de la minería del cobre, la electrificación del país, las telecomunicaciones y la modernización industrial. Más recientemente, Chile se ha convertido en referente mundial en ingeniería sísmica, energía renovable, astronomía, infraestructura minera de alta complejidad y tecnologías vinculadas a la sostenibilidad.

  • Pero hoy la ingeniería enfrenta desafíos aún mayores. El cambio climático, la transición energética, la automatización, la ciberseguridad, la inteligencia artificial y la exploración espacial están redefiniendo el rol del ingeniero del siglo XXI. Ya no basta con construir infraestructura: ahora debemos diseñar sistemas inteligentes, sostenibles y resilientes.

La ingeniería moderna dejó de ser exclusivamente técnica. Hoy requiere ética, pensamiento sistémico, liderazgo interdisciplinario y capacidad de adaptación acelerada. Los nuevos ingenieros deben comprender tanto algoritmos como impacto social; tanto datos como sostenibilidad; tanto eficiencia como humanidad.

  • En este contexto, Chile enfrenta una oportunidad histórica. La disponibilidad de minerales estratégicos como el cobre y el litio, el potencial astronómico del norte del país, el desarrollo de hidrógeno verde y la creciente necesidad global de tecnologías limpias, posicionan a nuestra ingeniería como un actor clave en la economía del futuro.

Sin embargo, el verdadero valor de la ingeniería no reside únicamente en las grandes obras visibles. Su impacto más profundo es silencioso: mejorar la calidad de vida de las personas. Está en el agua potable que llega a una vivienda, en la estabilidad de un puente, en un hospital digitalizado, en un sistema de transporte eficiente o en una red eléctrica segura.

La ingeniería es, finalmente, una forma de transformar conocimiento en bienestar.

  • Tal vez por eso la ingeniería emociona, incluso cuando no siempre la vemos. Porque detrás de cada sociedad que progresa existen miles de ingenieros e ingenieras que, muchas veces lejos de los reflectores, dedican su vida a resolver problemas que otros creían imposibles.

Y eso, en tiempos de incertidumbre global, es más necesario que nunca.

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LA RUPTURA DE LA CAJA FUERTE

Crédito: Imagen generada por IA.

Esta semana se celebra en Chile el Día Nacional de la Ingeniería. Por estos días, la ingeniería informática parece ser la reina. Desde que la madre de la programación, Ada Lovelace, escribió el primer algoritmo de la historia para una máquina que aún no existía, las cosas han evolucionado de manera vertiginosa. Dos siglos después, los algoritmos son parte de nuestra vida cotidiana, hasta el punto de tomar decisiones críticas que hasta apenas 5 años hubiesen sido inimaginables.

  • El año pasado, en estas mismas páginas, escribimos que la carrera por construir ordenadores cuánticos prácticos era frenética, y que, de lograrse, nuestros candados digitales tendrían que reinventarse. Lo que nunca pasó por nuestras cabezas es que tendríamos noticias tan pronto.

Recordemos dónde estábamos: buena parte de la encriptación que protege tus mensajes, tus transacciones bancarias y los secretos de Estado de casi todos los gobiernos del planeta descansa sobre un problema matemático muy simple de enunciar y brutalmente difícil de resolver.

Es fácil multiplicar 7 por 3 y obtener 21. Es mucho más difícil hacer el camino inverso si el número tiene 300 dígitos: incluso el supercomputador más poderoso del mundo tardaría más que la edad del universo en encontrar sus factores primos. En esa dificultad se basa la encriptación a la que confiamos nuestros secretos.

  • Pero, en 1994, Peter Shor demostró que un computador cuántico, máquina que opera con fundamentos radicalmente distintos al de los convencionales, podría hacer ese camino inverso en muy poco tiempo. El problema era construir uno suficientemente grande como para lograr esto. Uno con una enorme cantidad de qubits (análogos cuánticos de los bits).

Pero hay algo que acaba de cambiar. En los últimos doce meses, tres artículos de investigación han reducido drásticamente los recursos necesarios para romper la encriptación moderna.

El más reciente, publicado en marzo por el equipo de Google, mostró que atacar la encriptación que protege criptomonedas como Bitcoin y Ethereum podría requerir menos de medio millón de qubits físicos. La cifra impresiona porque está muy por debajo de estimaciones que hace pocos años parecían marcar el horizonte: en 2019, por ejemplo, se hablaba de unos veinte millones de qubits para romper ciertos sistemas criptográficos.

Pero lo que más inquieta no es el número. Es la razón por la que bajó. Los computadores cuánticos no crecieron tanto –los que existen hoy tienen alrededor de mil qubits–. La amenaza avanzó porque se crearon algoritmos más inteligentes. Nos estábamos haciendo la pregunta equivocada: no era “¿cuándo tendrán suficientes qubits?”, sino “¿cuántos qubits realmente necesitan?”.

Y hay algo más perturbador aún. Los expertos en seguridad hablan del “harvest now, decrypt later”: la posibilidad de que adversarios ya estén recolectando comunicaciones cifradas hoy, guardándolas pacientemente, a la espera del día en que puedan descifrarlas. Si eso está ocurriendo, el problema no es futuro. Es presente.

La caja fuerte no está rota todavía. El problema es que el año pasado asegurábamos que faltaba mucho para eso. Hoy sabemos que es menos de lo que creíamos.

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NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

Nuevos estudios proponen que misiones como Perseverance (en la foto) podrían buscar vida extraterrestre de una forma completamente distinta. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Por Francisca Munita
Periodista

Esta semana la ciencia en Chile tuvo días difíciles, marcados por la polémica sobre el valor de la investigación y la renuncia del subsecretario de la cartera. Y mientras acá siguen volando plumas, investigadores de distintas partes del mundo presentaron nuevas estrategias para buscar alienígenas, avances contra uno de los cánceres más devastadores y estudios sobre las delicadas condiciones que hacen posible nuestra existencia. Toma palco, porque estos avances muestran el lado más fascinante de la ciencia.

  •  El universo estaría en el “margen exacto” para que exista la vida

Investigadores de la Queen Mary University of London descubrieron que varias constantes fundamentales del universo (reglas físicas profundas que rigen todo, desde átomos hasta estrellas) se ubican justo dentro del estrecho margen compatible con la vida. Si esos valores fueran milimétricamente diferentes, líquidos como el agua o la sangre podrían volverse demasiado espesos o demasiado fluidos, alterando procesos esenciales dentro de las células y dificultando la existencia de organismos complejos.
Dato curioso: pequeñas variaciones podrían volver la sangre demasiado densa o el agua demasiado pegajosa, acabando con la vida tal como la conocemos.
Publicado el 8 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Un nuevo fármaco revive la esperanza contra el cáncer de páncreas

Un ensayo clínico mostró resultados prometedores con Daraxonrasib, un medicamento experimental contra el cáncer de páncreas avanzado. El tratamiento actúa sobre proteínas KRAS, asociadas al crecimiento descontrolado de tumores, y logró frenar la enfermedad en pacientes que ya habían recibido otras terapias. Los investigadores creen que podría marcar un cambio importante frente a uno de los cánceres más agresivos y difíciles de tratar.
Dato curioso: alrededor del 90% de los cánceres de páncreas presentan mutaciones en el gen KRAS.
Publicado el 6 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  La búsqueda de extraterrestres acaba de cambiar de estrategia

Un estudio propone una nueva forma de buscar vida extraterrestre: en vez de enfocarse solo en moléculas específicas, se analizarían los patrones de organización de esas moléculas. Los investigadores descubrieron que los aminoácidos son más diversos y están distribuidos de forma más uniforme en organismos vivos que en materiales inertes. El método se aplicaría sobre muestras de rocas, hielos o atmósferas de otros mundos para identificar estos patrones y, con ello, posibles señales de vida pasada.
Dato curioso: la técnica funcionaría con instrumentos ya presentes en varias sondas espaciales.
Publicado el 11 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Un antiguo fósil revela cómo los ciempiés conquistaron tierra firme

El estudio de un fósil permitió descubrir que los ancestros de ciempiés y milpiés ya tenían patas para desplazarse en tierra firme mientras aún habitaban ambientes acuáticos o costeros. El hallazgo ayuda a explicar cómo los artrópodos comenzaron a expandirse fuera de los océanos hace unos 425 millones de años, mucho antes de la aparición de reptiles, dinosaurios y mamíferos en ambientes terrestres.
Dato curioso: hoy los artrópodos representan cerca del 80% de todas las especies animales conocidas del planeta.
Publicado el 7 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

ÓRBITAS PARALELAS

 Un dinosaurio gigante hallado en Brasil tenía parientes en Europa
Científicos descubrieron una nueva especie de dinosaurio en Brasil llamada Dasosaurus tocantinensis, que medía cerca de 20 metros y vivió hace unos 120 millones de años. El hallazgo también reveló que sus parientes más cercanos habitaban lo que hoy es España, reforzando la antigua conexión entre Sudamérica, África y Europa cuando los continentes aún estaban unidos.
Más información.

Las plantas sobrevivieron al asteroide que mató a los dinosaurios duplicando genomas
Un estudio reveló que muchas plantas con flores sobrevivieron al asteroide que extinguió a los dinosaurios gracias a duplicaciones aleatorias de todo su ADN. Estas “copias extra” habrían permitido adaptarse mejor a condiciones extremas, como oscuridad, frío y cambios ambientales bruscos. Este mecanismo podría ayudar hoy a algunas especies vegetales a resistir el cambio climático.
Más información.

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LA IMAGEN DE LA SEMANA

Crédito: Max Planck Institute for Meteorology.

Por Camilo Sánchez
Geólogo

CIUDADES QUE ACUMULAN CALOR

En las ciudades del hemisferio sur el paisaje comienza a cambiar junto con la llegada del otoño. Uno de los cambios más visibles es la poda del arbolado urbano, práctica que reaparece cada año en distintas comunas y que vuelve a instalar un debate recurrente: el cuidado, la planificación y el conocimiento técnico asociado a los árboles en la ciudad.

  • La discusión no es menor. Cada verano, el aumento sostenido de las temperaturas golpea con más fuerza a los espacios urbanos, favoreciendo la formación de islas de calor: sectores donde el asfalto, el hormigón y la escasez de vegetación elevan significativamente la temperatura respecto de las zonas periféricas o rurales.

La Imagen de la Semana en Universo Paralelo muestra precisamente cómo el calor se mueve sobre una ciudad. La imagen corresponde a una simulación computacional desarrollada por el Max Planck Institute for Meteorology y representa la turbulencia atmosférica que se genera cuando masas de aire cálido y frío interactúan.

  • Cuando una ciudad se calienta, el aire cálido asciende rápidamente, funcionando como una especie de chimenea térmica. En sus bordes, este aire se mezcla con masas más frías mediante remolinos y vórtices turbulentos como los observados en la imagen. A medida que múltiples sectores urbanos elevan simultáneamente su temperatura, estas columnas térmicas pueden interactuar entre sí y alterar el comportamiento atmosférico a escala regional. En otras palabras, el calor urbano no permanece inmóvil: circula, se concentra y transforma el entorno.

Esta modelación permite visualizar algo que normalmente permanece invisible. Las decisiones urbanas tomadas durante otoño e invierno, como podas excesivas, reducción de áreas verdes o reemplazo de suelos permeables, terminan influyendo directamente en las temperaturas que experimentaremos durante el verano. Algunos estudios estiman que los árboles pueden disminuir la temperatura a nivel peatonal hasta en 12 °C (Li et al., 2024), especialmente en sectores densamente urbanizados.

  • Por ello, el diseño y protección del arbolado urbano forma parte de lo que hoy se conoce como soluciones basadas en la naturaleza. Estas estrategias buscan integrar procesos ecológicos al desarrollo urbano para enfrentar desafíos asociados al cambio climático. Entre sus beneficios se encuentran la mitigación de islas de calor, la reducción de escorrentía de aguas lluvias, la mejora de la calidad del aire y el aumento del bienestar humano (Ettinger et al., 2024).

La ingeniería contemporánea enfrenta así un desafío que ya no puede reducirse únicamente al diseño de infraestructura gris. Las ciudades del futuro dependerán también de cómo integren sombra, vegetación, agua y ventilación natural en su planificación. Porque, al final, la temperatura de una ciudad no depende solo del clima: también depende de las decisiones que tomamos sobre cómo queremos habitarla.

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BREVES PARALELAS

Crédito: Imagen generada por IA.

Por Francisca Munita
Periodista

CIENCIA E INGENIERÍA NO SON SOLO UN LIBRO PRECIOSO

¿Sabías que gran parte de la tecnología que usas todos los días comenzó como investigaciones que parecían “inútiles”?

  • Internet nació de papers sobre redes y transmisión de datos, y pasaron entre 20 y 30 años antes de su uso masivo. El GPS depende de cálculos de relatividad que muchos consideraban pura teoría. Las baterías de litio, la resonancia magnética y el wifi surgieron de ciencia básica sin aplicación inmediata.

Hoy la industria móvil y de internet genera cerca de 50 millones de empleos en el mundo, mientras las resonancias magnéticas se usan más de 100 millones de veces al año para detectar enfermedades. Aunque, claro, también podrías tener “un libro precioso” sobre esos avances en tu living.


MATEMÁTICOS: LOS DETECTIVES FAVORITOS DEL CINE

La matemática iraní Maryam Mirzakhani, nacida un 12 de mayo –fecha en cuyo honor se conmemora el Día Internacional de las Mujeres en Matemáticas–, extendía enormes hojas de papel en el suelo y las llenaba de fórmulas y diagramas, imaginando los problemas como figuras, caminos y paisajes.

  • Muy lejos del estereotipo de alguien haciendo cálculos mecánicos, pensaba las matemáticas casi como una obra visual. Algo parecido muestran series y películas como Gambito de dama o Una mente brillante, donde la lógica se mezcla con intuición, arte, obsesión, patrones ocultos y genialidad.

Tal vez por eso los matemáticos funcionan tan bien en la ficción: parecen detectives intentando descifrar cómo funciona el universo.

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RECOMENDACIÓN: CÁMARAS APAGADAS

Crédito: Penguin Random House.

Por Ignacio Retamal
Dentista y doctor en Ciencias

Empecé esta semana con un libro en la mano y la certeza de que nadie me iba a pagar por leerlo. No es una queja. Es una descripción del oficio. Los académicos leemos cosas que no generan empleo, escribimos cosas que terminan empastadas en bibliotecas y, de vez en cuando, eso importa más de lo que cualquier indicador de productividad va a registrar.

  • Lo traigo ahora porque hay momentos en que la ficción explica mejor la realidad que nosotros hablando del último paper, que, con toda honestidad, aburre incluso a mi mamá, que es definitivamente mi mayor fan.
  • En el fondo, los académicos también queremos masas. La diferencia entre un profesor que llena un auditorio y uno que da clase con noventa y cinco cámaras apagadas no es tan distinta como la que hay entre un guitarrista que llena el Estadio Nacional y uno que toca en un bar un martes. Los dos tocan. Solo uno tiene quien escuche.

El libro es Stoner, de John Williams. Publicado en 1965, ignorado durante décadas, rescatado tarde. Un hijo de granjeros llega a la universidad por accidente y se queda para siempre. No por ambición ni por vocación heroica, sino porque en una clase algo se le abre adentro y ya no puede cerrarse. Lo que sigue es una vida académica sin épica: clases mal valoradas, colegas mezquinos, una sola pasión sostenida hasta el final. Williams no idealiza nada. Solo mira. Y esa mirada es devastadora.

  • Dos series recientes abordan el mismo territorio. The Chair, en Netflix, muestra una institución donde los titulares llegaron a la cima y observan el paisaje con la calma de quienes ya no tienen nada que perder, mientras los de abajo, asistentes, asociados, categorías más parecidas al ejército que a la academia, sobreviven como pueden, con mucho café y algo más fuerte.
  • Rooster, en HBO Maxpresenta a un escritor famoso, leído por los padres, no por el canon, que llega a un college porque la institución lo necesita por razones que poco tienen que ver con la literatura. Ahí están los líderes universitarios con poca visión de largo plazo y la hija del protagonista con vía rápida al tenure por las razones correctas para las personas equivocadas.

Ninguna de las dos me mató. Pero tampoco pretenden hacerlo. Lo que sí hacen es abordar algo que Big Bang Theory nunca se molestó en mostrar: que somos egocéntricos, fomes, a veces autodestructivos y que esa arrogancia viene de algo real. Una forma de mirar las cosas. De ir más allá: a veces mal, pero al menos ir.

  • Rooster cierra el noveno capítulo de la primera temporada con Happy House, de Siouxsie and the Banshees. La canción es de 1980 y Siouxsie siempre dijo que era sarcástica: la casa feliz como institución que proyecta armonía mientras, adentro, suceden otras cosas. Un manicomio cuyos habitantes se han convencido de su propia cordura. No es difícil hacer la conexión.

Rooster no es una gran serie. Pero tuvo el buen juicio de cerrar con la canción correcta. A veces eso alcanza.


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 Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.

  • Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola ArévaloFrancisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.

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