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Reseña literaria

Cultura - El Mostrador

"El gran terror": Comprendiendo las raíces del miedo político

por 4 diciembre, 2015

«El gran terror»: Comprendiendo las raíces del miedo político
En el siguiente texto, el historiador argentino Maximiliano E. Korstanje comenta el libro “El Gran Terror” de su colega chileno Freddy Timmermann, que analiza el uso del miedo como instrumento político en los primeros años de la dictadura militar del general Augusto Pinochet.
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Desde la psicología hemos aprendido que el miedo tiene una función orientada a la supervivencia del organismo; gracias a él podemos escapar o afrontar las amenazas que vulneran nuestra existencia. Empero, ¿que sucede cuándo es ese temor manipulado políticamente?

Esta es una de las preguntas que desvela a los filósofos e historiadores desde antaño. Empleado como forma de disciplina, el temor paraliza y al hacerlo impide el espíritu crítico que toda sociedad debe desarrollar. Este es el tema central del libro recientemente publicado por el profesor Freddy Timmermann, titulado El Gran Terror, miedo, emoción y discurso. Chile 1973-1980.

Con una prosa admirable pero no por ello menos rigurosa desde lo metodológico, Timmermann desarrolla una lectura comparativa entre los gobiernos de Augusto Pinochet (Chile) y Jorge Rafael Videla (Argentina). Aunque los planes de ambas administraciones eran diferentes, ambos apelaron al miedo como mecanismo discursivo de control.

terror volumen

La presión puesta sobre las organizaciones sindicales y la lucha sectorial de los trabajadores abonaron el camino para el arribo de las políticas neoliberales de la década del 90. Las reformas financieras diseñadas por el llamado “consenso de Washington”, luego de la caída de la Unión Soviética, presentaban al liberalismo como el triunfo último del capitalismo global. Los organismos de financiamiento como el Fondo Monetario, y el Banco Mundial emitían una cantidad descontrolada de crédito a países “subdesarrollados”, y al hacerlo, enviaban a sus expertos para promover medidas económicas concretas en las cuentas estatales. Todo eso no pudo haber sido posible, sin la “demonización de la política”,  que la administración del Gran Terror instaló en el corazón de América Latina.

En ocho fascinantes capítulos, Timmermann muestra que el abandono del espacio público fue ideológicamente planificado décadas antes al avance neoliberal, precisamente, el 11 de septiembre de 1973.

La tesis central de este trabajo apunta al axioma hobbesiano, en el cual se entiende que toda sociedad burguesa contiene dentro de sí un temor moderado, legalizado con el fin de evitar la guerra de todos contra todos. Este temor revitaliza los mecanismos represivos con el fin que la elite no solo no pierda su posición privilegiada, sino en la forma que la historia se configura. El temor moderado subyace en la lógica de la vida democrática. Bajo ciertas circunstancias, cuando el gobierno libera ese temor como eje fundante de lo político, la democracia cede frente a la dictadura.

El miedo destruye en Chile, también en Argentina, las bases sociales y el arraigo socio-político. El primer capítulo discute los aspectos socio-psicológicos del miedo ya sea como el principio de selectividad por el cual ciertos miedos tienen mayor impacto que otros. Existe una raigambre selectiva del temor que se asocia a lo cultural. Cuando un sujeto ha experimentado un trauma resulta de dicha experiencia un miedo que viene desde el pasado para modificar nuestro presente, este sentimiento es “el miedo derivativo”.

Las variables históricas que han coadyuvado en la atmósfera de violencia en Chile son tratadas en el segundo capítulo. Entre ellos se encuentran: el miedo al “comunismo”, la educación de las Fuerzas Armadas, y el integrismo católico. Los capítulos terceros, cuarto y quinto hacen foco en los principios epistemológicos del gran terror, su avance sobre la sociedad, y sus finales efectos con el advenimiento del neoliberalismo.

Una segunda lectura del presente libro, sugiere que Timmermann inaugura una posición epistemológica respecto al miedo.  Los textos, las ideas, los sentimientos y los libros conforman un gran imaginario discursivo.

Cuando el terror se estructura en el centro del discurso político, se da un proceso de desensibilización, por medio del cual el sufrimiento del otro deja de sorprendernos. Esta manera de ser indiferente no solo paraliza, agrega el especialista, sino que nos lleva directo al “gran Terror”. Por lo pronto, las elites latinoamericanas han históricamente concebido a la política como una forma de controlar al enemigo interno, al elemento no deseado, producto de la miscegenación entre varios grupos étnicos.



Si para el estado europeo, la amenaza proviene de afuera, del otro que no es “como nosotros” (hostilidad étnica), en América Latina el mismo lugar lo ocupa el indígena, el criollo o mestizo. En este punto, las elites durante las décadas del 70, adoptaron la idea del enemigo interno (comunista o rojo) para cuidar lo que por propia naturaleza discursiva, ellos consideraban el “orden superior”. Sin lugar a dudas, esta es una de las ideas fuerzas propuestas por el profesor Freddy Timmermann que se sitúan como una verdadera contribución conceptual a los estudios culturales latinoamericanos.

Maximiliano E Korstanje

Universidad de Palermo, Argentina

Visiting Fellow en CERS, Universidad de Leeds, Reino Unido

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