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El paro de la Dibam es un presagio de la catástrofe que se viene

por 12 enero, 2016

El paro de la Dibam es un presagio de la catástrofe que se viene
Una de las premisas instaladas desde la creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA, 1992) fue que era una institución "participativa". Supuestamente el primer organismo verdaderamente democrático después de 1989. Todos creímos y confiamos en ese principio. Sin embargo, con el paro de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (DIBAM), queda cada claro que se trata de una participación limitada. O, más bien, de una variante, una que sirve cuando las ideas son acordes con las políticas culturales del gobierno de turno.
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Una de las premisas instaladas desde la creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA, 1992) fue que era una institución "participativa". Supuestamente el primer organismo verdaderamente democrático después de 1989. Todos creímos y confiamos en ese principio. Sin embargo, con el paro de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (DIBAM), queda cada claro que se trata de una participación limitada. O, más bien, de una variante, una que sirve cuando las ideas son acordes con las políticas culturales del gobierno de turno.

Para quienes hemos participado en las distintas instancias de socialización del documento sustitutivo del nuevo Ministerio de Cultura –desde el año 2012 en mi caso– no fue una sorpresa ver cómo los funcionarios de la DIBAM eran reducidos a un “servicio”, cuando originalmente era uno de los tres ejes (Fondos, Patrimonio y DIBAM). ¿Por qué?, o peor, ¿Para qué se hizo este cambio?

La firma del documento en La Moneda, con la Presidenta, el Ministro delante de un grupo de intelectuales y artistas, parecía la broma final. Es verdad que los borradores pudimos comentarlos todos quienes nos interesamos por participar: comunidades, gestores, artistas, intelectuales y académicos, entre otros. Pero hoy sabemos que eso está muy lejos de algo realmente participativo; sobre todo cuando vemos que las decisiones estructurales las resolvieron el actual ministro E. Ottone y su equipo de asesores.

Hoy sabemos que la participación fue una telón. Y, pienso que creyeron que poco importaría con los funcionarios de la DIBAM porque hoy son empleados del Ministerio de Educación, no del CNCA. ¿Me explico? Hay un vacío y lo usaron. Solo después de la creación del Ministerio de Cultura esos funcionarios pasarán a depender del actual Ministro. Por lo tanto, nadie asume su defensa, nadie responde.

La paralización que mantienen la DIBAM es un presagio de una catástrofe que se viene. La próxima redacción de la Constitución de la república, que dicen también será “participativa”. Pues bien, ese mismo desconcierto, lo veremos mañana en quienes –ilusionados con la participación– crean que eso los hace parte de la redacción de la nueva Constitución.

Dicen que se redactará por medio de cabildos, con papelógrafos y mediadores que irán recogiendo las ideas. Es decir, el que tenga el lápiz será quien modele esa versión de la “participación”. No se ilusionen, se trata solo de una catarsis. Una pantalla para que nadie diga que no pudo decir lo que piensa… mientras los papelógrafos descansarán en la misma bodega donde aún duermen miles de mochilas del “Maletín Literario”. ¿Lo recuerdan? Total después se redacta lo correcto, lo buscado. A sobre cerrado y a puerta cerrada. Los que participamos ya somos pasado: –Gracias por tus ideas… sigue participando. Nos vemos en el Congreso.

*Pablo Chiuminatto

Profesor Universidad Católica

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