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Crítica literaria

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"Cinco esquinas", una novela que está muy lejos de lo mejor de Vargas Llosa

por 29 abril, 2016

«Cinco esquinas», una novela que está muy lejos de lo mejor de Vargas Llosa
Si la ficción es la representación narrativa de un orden social. La presente obra literaria es una mera reproducción del orden social donde todo está bien establecido, la fealdad está lejos del poder económico y donde este, protagonistas mediante, es la frivolidad capitalizada.
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Camilo Marks afirma que a Vargas Llosa “es posible compararlo con esos fenómenos que son los grandes creadores del siglo XIX y comienzos del XX, como Dickens, Balzac, Flaubert, Hugo o Proust”. Sin duda, un comentario improcedente, debido a que los recursos, el contexto histórico, el desarrollo y la complejidad de las historias de los grandes como Joyce, Woolf, F. Scott Fitzgerald o Hemingway, se contraponen a la trivialidad y ligereza de la trama de este libro.

El autor peruano nos presenta una novela concebida como thriller, y explicada en exceso en su contraportada, como un panorama sociopolítico donde establece el (des)control político de Alberto Fujimori y su mano derecha Vladimiro Montesinos, que en el libro aparecerá como el Doctor y que utilizará el periodismo amarillo para quitarles el manto de respetabilidad pública a los detractores del gobierno. Esto, agregado a un ambiente de inseguridad pública que afecta mayormente a los grupos económicos que se ven amenazados por secuestro, rapto y terrorismo por parte de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.

Frente a este entorno, la narración se inicia con el toque de queda, circunstancia que favorece el encuentro lésbico entre Marisa y Chabela, ambas amigas y esposas del hombre de negocios Enrique Cárdenas y del abogado Luciano Casasbellas, respectivamente. Dicha aventura irá paralelamente al desarrollo de la historia central, que tendrá de cabeza al especulador minero, “Quique” Cárdenas, que será chantajeado por el director del periódico “Destapes”, Rolando Garro, quien intentará manchar la reputación del empresario a cambio de dinero. Dicha imprudencia prevé insospechadas consecuencias que afectarán a otros individuos con menos conexiones como a la periodista Julieta Leguizamón, al fotógrafo Ceferino Argüello y al recitador de poemas Juan Peineta.

La construcción de los potentados protagonistas están basados en la superficialidad, en el capricho o la incapacidad de vislumbrar alguna conexión distinta a lo que les pueda afectar de manera manifiesta, precisamente, no es de extrañar que los artículos de arte que utilizan de sobremesa solo representen el debido estatus social al que pertenecen. De tal manera, que Juan Peineta, antiguo recitador y humorista de tv caído en desgracia por la columna de espectáculos de Rolando Garro, sea uno de los personajes que conmuevan por la ridiculez donde termina sus días.

Uno de los problemas más graves que tiene esta novela, es la historia policial que se va desarmando en su progresión, su argumento narrativo es frágil, y por ende, se muestra que todas las aristas del caso están a la vista y no hay mayor intensidad que complejice la trama. De esta manera, para resolver el caso del misterio del asesinato, no es necesario contratar un detective como manda la tradición, sino esperar que muestre su rostro, hecho que ocurre con inmediatez.

Mario Vargas Llosa explora con desenvoltura la corruptela del gobierno de Fujimori, de quienes ejercen el poder desde las sombras controlando aspectos como las voces disidentes mediante periodismo amarillo, y en el cual, sólo logra la redención cuando se atribuya la responsabilidad de la información que maneja para limpiar las alcantarillas del Estado. Para el comidillo quedará el hecho de lanzar esta novela en el año en que Keiko Fujimori, hija del presidente en cuestión, acaba de pasar a segunda vuelta en las presidenciales del Perú, teniendo la primera opción de llegar al sillón.

Si la ficción es la representación narrativa de un orden social. La presente obra literaria es una mera reproducción del orden social donde todo está bien establecido, la fealdad está lejos del poder económico y donde este, protagonistas mediante, es la frivolidad capitalizada. “Cinco Esquinas” se sostiene por una serie de elementos que destacan la prolijidad de la prosa, una historia que es lineal y progresiva en el llano, y por supuesto, los acomodados también sufren, esto es, los personajes vilipendiados no están en riesgo que creen que están sumidos. Un libro al que no se puede estar ajeno, pero está lejos de las mejores novelas de Vargas Llosa que conocemos.

Mario Vargas Llosa (Perú, 1936)



Alfaguara Ediciones, 2016.

314 Páginas.

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