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Obra "Demasiado cortas las piernas": expresar donde el mundo calla

por 1 agosto, 2018

Obra “Demasiado cortas las piernas”: expresar donde el mundo calla
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Entra en su última semana de representación en Matucana 100, “Demasiado cortas las piernas”, obra escrita por Katja Brunner en el 2013, ganadora del festival de dramaturgia contemporánea en la ciudad de Mülheim (Alemania), puesta en escena dirigida en Chile por la directora Heidrun María Breier, con un elenco compuesto por Macarena Teke, Néstor Cantillana, Gonzalo Muñoz y Álvaro Espinoza.

La obra explora la relación entre una niña, a la que acompañamos desde su nacimiento, incluido el amasijo de sensaciones, fluidos y texturas que van definiendo su paisaje  emocional y corpóreo, en el cual se desarrolla su historia, y el amor de un padre hacía ella, un amor cuya extensión sobrepasa la emotividad filial hasta la tierra del abuso sexual.

Si la condición necesaria para salvar el alma es renunciar a las tinieblas y abrazar la redención, ese es un viaje que esta obra no emprende, y ahí su valor, expresar donde el mundo calla. ¿Acaso no es esa una de las virtudes del arte en nuestra sociedad? ¿La capacidad de sublimar el mal, o lo que nuestras construcciones históricas han modelado de él y traducirlo en un lenguaje al que podemos aproximarnos sin temor a perdernos en ello?

La obra, principalmente se sirve de dos elementos para su desarrollo. En primer lugar, su desplante coral, polifónico; los actores en escena no desarrollan roles estáticos, su función es ser el vehículo colectivo de una historia con muchas aristas, de personajes que representan múltiples rostros, cuyos flujos de conciencia brotan, aportan y corrigen, enmendando o enredando sentimientos, interpretaciones y juicios de la naturaleza de sus actos. Lo anterior podría dar paso a una errada idea de caos expresivo, lo que sería no solo equivocado, sino injusto. Porque es en este rasgo donde se sostiene la identidad de la obra: un texto de exquisita inteligencia estructural, de una atenta economía de observaciones y transiciones. De lo anterior, se desprende una aventurada aproximación al fenómeno de la sexualización infantil, desprovista de maniqueísmos o chantajes: la culpa paterna, la rabia y la envidia materna junto a la indiferencia médica, conviven de igual modo con la naturalidad infantil con la que es vivida.

El teatro puede ser una fiesta, un jardín de rosas, una esquina soleada en una mañana fría de Santiago y también puede ser un altar donde se oficie la misa negra. La caverna en la cual “Demasiado cortas las piernas” encuentra patria, es más próxima a esto último. La potencia moral del texto, en combinación con el incesante flujo reflexivo del que se sirve, nos pone a explorar con la linterna con la que el arte busca iluminar una parte del mundo, no solo los parajes de una torcida y abyecta relación, sino ese espacio difuso en que las caricias de la ternura mutan al placer sexual, en el cual la incondicionalidad filial atraviesa hacia donde la carne suda, gime, duele y goza.

Si la condición necesaria para salvar el alma es renunciar a las tinieblas y abrazar la redención, ese es un viaje que esta obra no emprende, y ahí su valor, expresar donde el mundo calla. ¿Acaso no es esa una de las virtudes del arte en nuestra sociedad? ¿La capacidad de sublimar el mal, o lo que nuestras construcciones históricas han modelado de él y traducirlo en un lenguaje al que podemos aproximarnos sin temor a perdernos en ello? Ese es el viaje que emprendemos con el texto de Katja Brunner; cual Virgilio posmoderno, toma nuestra mano y nos conduce a una reflexión a priori anulada por la fantasía normativa del derecho, la psicología y el fascismo de baja intensidad que nos vuelve a cada uno el carcelero de su semejante. De ahí que antes de su valoración, se nos presente como necesidad.

Porque eso es el ejercicio de madurez al cual nos invita esta obra, a entender y aproximarnos a la historia de una niña a la que han puesto en un trono demasiado alto, tan alto, que sus pequeños pies no logran el piso tocar, y ese trono es el del deseo.

Quien avisa no es traidor. Esta es su último fin de semana en M100.

Ficha artística:

Autora: Katja Brunner / Traducción: Carla Imbrogno / Dirección: Heidrun María Breier / Elenco: Macarena Teke, Néstor Cantillana, Gonzalo Muñoz y Álvaro Espinoza / Cantante: Felipe Pérez / Diseño Integral: Toro / Diseño Sonoro: Pablo Aranda / Diseño Gráfico: Javier Pañella / Fotografías: Alexis Mandujano / Producción: Inés Bascuñán.

Demasiado cortas las piernas

En Espacio Patricio Bunster, Matucana 100.

Hasta el 05 de agosto. Jue a sáb, 21:00 hrs. Domingo 20:00 hrs.

Precios: $6.000 general. $3.000 est, 3era edad y jueves popular.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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