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La reconversión de las editoriales independientes ante el confinamiento por el coronavirus CULTURA

La reconversión de las editoriales independientes ante el confinamiento por el coronavirus

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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Para poder afrontar esta crisis sanitaria, muchas editoriales se han volcado a la venta de libros digitales. Algunas ya tenían sus catálogos digitalizados, otras están ahora invirtiendo en digitalizarlos y apostando por este nuevo formato a largo plazo. «Lo que tengo claro es que la liberación o digitalización de un libro no va contra el libro físico, sino se complementa», destaca un editor.


Con liberación de libros, despachos a domicilios y clubes de lectores, las editoriales independientes han enfrentado el confinamiento causado por el coronavirus.

Estas entidades han sido afectadas por el cierre de las librerías, pero también por la suspensión de lanzamientos y ferias.

De esta manera, se han visto obligadas a incursionar en nuevas modalidades o profundizar algunas que ya existían, aunque se manera incipiente, vinculadas a Internet.

Panorama general

«La edición independiente es un rubro bastante precarizado, porque el trabajo en el ámbito cultural lo es en Chile», explica Paula Gaete, presidenta de la Cooperativa Editores de la Furia, que agrupa a gran parte del gremio.

«En general, los editores tienen otros trabajos y pocos viven solamente de la editorial, cosa que se agrava ahora que las librerías están casi todas cerradas y no hay ferias de libro», puntualiza la editora, traductora y socia fundadora de la editorial Oxímoron.

Para poder afrontar esta crisis sanitaria, muchas editoriales se han volcado a la venta de libros digitales. Algunas ya tenían sus catálogos digitalizados, otras están ahora invirtiendo en digitalizarlos y apostando por este nuevo formato a largo plazo, explica Gaete.

Algunas también han decidido liberar ciertos títulos para ayudar a la circulación de libros y el acceso a ellos, a modo de apoyo solidario durante la pandemia. Otras editoriales se han enfocado en la venta directa de sus libros, ofreciendo despachos gratis o con descuentos especiales.

«Ha sido difícil transformarse en tan poco tiempo y sin acceso a los canales de venta regulares como librerías y ferias del libro. En definitiva, el mundo editorial está replanteando los canales y formatos tradicionales, intentando reinventarse de una manera que sea natural», reflexiona.

«Ha sido bonito ver cómo se ha vuelto a valorar el consumo de libros y arte en general durante esta crisis, y es importante normalizar esto. Debemos sacar algo bueno de este encierro, que sea una oportunidad para transformar las relaciones sociales y culturales que nos rigen. Normalicemos que del arte sí se vive», comenta.

Caída de ventas

Un ejemplo es Editorial Cuneta, como cuenta Carolina Ruiz, encargada de la coordinación editorial.

«En Cuneta nos hemos tenido que adaptar y hace poco empezamos a vender libros online a través de nuestras redes sociales, porque las cuarentenas han mermado considerablemente las ventas en librerías y tenemos muy poca facturación», cuenta.

Ella además apunta a que hay un retraso en casi todos los pagos de la cadena del libro: librerías, distribuidoras, imprentas y editoriales.

«Por lo tanto, el plan editorial que teníamos contemplado a principios de año lo hemos corrido y empezaremos a publicar nuevos títulos durante el segundo semestre, pero también a reimprimir algunos clásicos de Cuneta», dice.

Formatos

Pequeño Dios Editor, Das Kapital, Cuadro de Tiza, Libros del Cardo, Narrativa Punto Aparte, Sangría Editora y Gol Triste son algunas de las editoriales socias de la Cooperativa Editores de la Furia que han liberado sin pago diferentes títulos en sus sitios web, generalmente en formato PDF o ISSUU.

Otro ejemplo es la editorial Quimantú, que ya lleva 13 libros liberados de forma gratuita, entre literatura y textos académicos.

De manera similar, la editorial Los Perros Románticos ha liberado de forma gratuita Anarquía explicada a los niños, con más de mil descargas.

«Nos hemos adaptado a los modelos digitales, tratando de vender en línea, captando recursos desde los créditos del Estado, ahora más que nada enfocados en lo digital para mantener a nuestros lectores al tanto de las novedades. También tenemos despacho gratuito y un 20% de descuento en nuestra tienda online«, cuenta Octavio Espinoza, editor de Los Perros Románticos.

Por su parte, Cuneta recientemente compartió en formato ISSUU un fragmento del poemario «Migraciones» de Gloria Gervitz, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2019.

Ruiz además destaca la labor de la Biblioteca Pública Digital que ha funcionado perfectamente para prestar de forma gratuita miles de ejemplares a los ciudadanos. Allí se encuentran muchos de los catálogos de editoriales grandes e independientes para leer en computadores, celulares y tablets.

Cuneta ha tenido cerca de 100 préstamos de sus libros en la Biblioteca Pública Digital y ahora está en proceso de incorporarse con ebooks a Bookmate y Scribd, dos aplicaciones de lectura digital.

Reconversión

Guido Arroyo es director de Editorial Alquimia. Como el resto del gremio, está sumido en el teletrabajo, lo cual en estricto sentido no ha afectado a la labor editorial. Sin embargo, admite que lo inédito del panorama le ha causado una angustia inicial y preocupación.

«Ahora uno lo enfrenta más desde la reconversión. Esta realidad te ha obligado a tomar decisiones, a modificar los calendarios editoriales, a pensar en otras estrategias de difundir los libros», añade.

En términos económicos, en su caso las ventas disminuyeron un 45% en marzo en relación con febrero, siendo que usualmente el tercer mes del año es mejor, y espera que en abril sea aún peor.

«Lo que más nos preocupan son las librerías, tan esenciales para todo lector. A mí me toca por los dos lados ese dolor, ellas son quizás las más afectadas en este momento. Uno pasa de tener 120 posibles puntos de venta a tener quince», ejemplifica.

Liberación y libro físico

Frente a las variadas liberaciones de libros en diversos formatos que ha habido, en su caso también lo han evaluado, pero están a la espera del armado de una plataforma de la distribuidora.

«De momento hemos pensado más en el libro digital», acota, mientras apunta al cierre de acuerdos con entidades como Amazon, Apple Store y Scribd, aunque reconoce que es otro tipo de lector.

«Lo que tengo claro es que la liberación o digitalización de un libro no va contra el libro físico, sino se complementa. Nosotros hemos tenido experiencias antiguas, de liberar libros, como La poesía no es personal, que son fragmentos de entrevistas a Gonzalo Millán, y el libro terminó agotando su edición física, que era un tiraje muy alto», recuerda.

Club de lectores

Otra experiencia está haciendo Claudia Apablaza, editora de Los libros de La Mujer Rota.

Esta editorial armó en marzo un club de lectores, donde por una suscripción de diez mil pesos mensuales, el lector recibe la novedad del mes. Ya cuentan con más de 60 inscritos, lo que les ha permitido mantener la venta, junto a facturaciones en fechas puntuales, como el pasado Día del Libro.

En su caso, la liberación de libros además ocurre a través de la distribuidora Ebooks Patagonia, con la cual trabaja esta editorial, y que liberan un libro al día. En su caso fue Quiltras, de Arelis Uribe.

La liberación se debe tanto a la imposibilidad física para acceder a los libros, como «para que los lectores puedan familiarizarse un poco más con lo que son las plataformas virtuales de lectura».

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