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Poeta huilliche Jaime Huenún: «Wallmapu no es Vietnam, pero hay muchos interesados en que lo sea» CULTURA Crédito: Álvaro de la Fuente Farré

Poeta huilliche Jaime Huenún: «Wallmapu no es Vietnam, pero hay muchos interesados en que lo sea»

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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Este jueves presentó su última obra, «La caída de la casa Kissinger», que refleja su interpretación de un derrumbe del orden mundial en el contexto de la pandemia. «Estos poemarios, que más bien son pequeñas novelas líricas, constituyen el anverso, la otra cara de mi poesía vinculada al mundo mapuche y mestizo. El espejo global se mira inevitablemente en el espejo local y viceversa. Desde que la historia entra a sangre y fuego en América, África y otros territorios conquistados por la civilización occidental, los procesos de colonización no se han detenido, solo han cambiado de piel, de intensidad y objetivos», reflexiona.


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Un nuevo libro presentó este jueves el poeta huilliche Jaime Huenún (Valdivia, 1967), en la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez, en un evento de la Escuela de Pedagogía en Castellano y la Dirección de Biblioteca y Recursos de Información (DIBRI) de esa casa de estudios.

La caída de la casa Kissinger (Dementes Unidos Ediciones) fue presentado en la ocasión por los escritores Carlos Henrickson y Camilo Brodsky, así como la artista visual Haydee Herrera.

«El libro tiene mucho de libelo, de delirio invectivo que trenza las voces del tristemente célebre secretario de estado norteamericano y de Edgar Allan Poe, como en una suerte de kaddish torcido, invertido; pero resuenan sobre todo los ecos del despojo, la violencia y la miseria tercermundista, que reverberan como iteraciones de la aniquilación originaria, colonial e imperial, una y todas a la vez, como un juego de espejos que se mantiene hasta hoy y en el que Kissinger entró a sangre, bombardeos y napalm, como muy bien sabemos en Chile de primera mano», comenta Brodsky.

Anteriormente, Huenún ha publicado los libros de poesía Ceremonias (1999), Puerto Trakl (2001), Reducciones (2012), Fanon city meu (2014), La calle Mandelstam y otros territorios apócrifos (2016) y Los viajes, las vigilias. Antología personal (2022).

El año 2020 se le otorgó el Premio Nacional de Poesía Jorge Teillier.

Hijo de la pandemia

Huenún cuenta que este libro surgió el año 2020, en plena pandemia, «primero como una manera de testimoniar el encierro, la incertidumbre, el miedo generalizado y las montañas de muertos que caían como sacos de piedras a las fosas urbanas».

«Pronto intuí, como muchos, que no solo se derrumbaban los sistemas sanitarios –recordemos que hospitales, morgues y cementerios no daban abasto en varios países–, sino que también se caía lentamente el orden mundial instaurado por los Estados Unidos de Norteamérica, orden agenciado en su momento por el todopoderoso secretario de Estado Henry Kissinger, quien, como sabemos, influyó de manera importante en el derrocamiento de Allende y en la entronización de sangrientas dictaduras en Chile, Argentina y Uruguay», comenta.

«Asocié, de modo arbitrario quizás –pero así es la poesía, absolutamente arbitraria–, la pandemia y sus hecatombes cotidianas a las tragedias políticas de Sudamérica y del tercer mundo. Tal vez valga la pena decir que toda mi generación es la hija bastarda de la Guerra Fría y de las políticas norteamericanas de los 60 y 70 del pasado siglo. Yo viví la dictadura de Pinochet desde los 6 a los 23 años, y los peores días del régimen no fueron muy distintos, en términos de atmósfera, a los periodos críticos de la pandemia, con su secuela de horrores televisados y sus estadísticas de enfermos y muertos».

En ese sentido, el título del libro alude –siguiendo el cuento La caída de la casa Usher de Edgard Allan Poe– al hundimiento gradual de una manera de concebir la vida, la sociabilidad, la geopolítica, la diplomacia, la cultura y la economía propulsada hace décadas por un sujeto como Kissinger, «un judío-alemán de reconocidas dotes intelectuales que aún hoy, a sus 99 años, sigue dando consejos a los políticos del primer mundo como un severo y paternal fantasma de carne y hueso».

Racismo blanco

El libro está compuesto de varios poemas y de algunos versos breves como el siguiente: «Cae otra vez la nieve/ que divide tu país». ¿A quién interpela Huenún en estas líneas?

«Parte de este libro está conformado por poemas breves, pequeñas pinceladas que dan cuenta de crisis interiores y del ambiente opresivo que padecen ciertos hablantes», responde Huenún.

«El brevísimo texto que mencionas surgió de varios hechos que podríamos consignar como la crónica roja del racismo local y estadounidense: el asesinato de George Floyd en Indianápolis, el crimen de Francisco Martínez Romero en Panguipulli y los hechos acaecidos en Curarrehue y Victoria, en los que civiles chilenos basurearon y agredieron a mapuches que se habían tomado los municipios de esas comunas de La Araucanía».

Para el poeta, la nieve opera aquí como el símbolo más que evidente de la blanquitud discriminadora, pero también como una de las tantas inevitables catástrofes climáticas que afectan de manera distinta a los grupos humanos que gozan o padecen el sistema económico neoliberal.

«Digamos, ‘la blanca Navidad’ de los sectores satisfechos y acomodados, versus las despiadadas nevazones que agudizan la hipotermia y las miserias en los casi 38 millones de pobres que tiene Estados Unidos, por ejemplo».

En este contexto, el libro forma parte de una serie de textos de Huenún que permanecen abiertos al devenir y la memoria cultural, política y poética del mundo.

«Puerto Trakl, Fanon city meu, La calle Mandelstam y ahora La caída de la casa Kissinger son territorios ficticios, patrias espurias y decadentes, sostenidas apenas por los efímeros soplos y rigores de la historia y la poesía. Estos poemarios, que más bien son pequeñas novelas líricas, constituyen el anverso, la otra cara de mi poesía vinculada al mundo mapuche y mestizo. El espejo global se mira inevitablemente en el espejo local y viceversa. Desde que la historia entra a sangre y fuego en América, África y otros territorios conquistados por la civilización occidental, los procesos de colonización no se han detenido, solo han cambiado de piel, de intensidad y objetivos».

Estallido social

Aunque Huenún es de Valdivia, se crió en la población Nueva Esperanza y estudió en la Universidad de La Frontera de Temuco, reside en Santiago y vivió el inicio del estallido en la capital.

Fue «en el metro de Santiago, precisamente en la Estación Plaza de Armas, cuando intentaba regresar a mi casa después de salir de mi trabajo. Ahí estaban los estudiantes secundarios expulsando a los guardias y abriendo a los perplejos adultos las puertas de ingreso a los andenes. El tren avanzó unas cuantas estaciones y se detuvo. Tuvimos que bajarnos y, en mi caso, caminé casi 40 cuadras para llegar a mi domicilio. La locomoción pública se había paralizado y la muchedumbre santiaguina se desbandaba colérica en todas las direcciones», recuerda.

«Luego vinieron la noche, los incendios, los saqueos, las protestas multitudinarias en las calles y los disparos que cobraron casi 400 ojos y 34 vidas. Una imagen se me quedó grabada en la memoria: una muchacha en bicicleta con una enorme mochila Uber Eats a la espalda, pedaleando por la Alameda entre los restos humeantes de las barricadas».

Una de las características del estallido fue la revalorización de lo mapuche –por ejemplo, a través de la bandera– en el movimiento social. ¿Cómo interpreta Huenún este cambio?

«Creo que para amplios sectores ciudadanos los llamados símbolos patrios nacionalistas han perdido todo sentido y eficacia. Se desconfía de las instituciones, del Estado y de todo cuanto huela a orden establecido. Chile ya no es ese país rígido, inquebrantable y monolítico que construyeron los prohombres de los siglos XIX y XX, que momificó la dictadura y que edulcoró la Concertación de Partidos por la Democracia», responde.

«Hay ahora muchas naciones, reales e imaginarias, en esta larga y angosta faja de tierra. Pero todas las comunidades humanas, aún en sus peores crisis y dispersiones, requieren reunirse en torno a símbolos, necesitan de arraigos, de señas de identidad. La juventud, sobre todo, se ha volcado a los diversos mundos indígenas para refugiarse del sinsentido, la frustración, la desigualdad y el desencanto provocado por un Estado castigador y, en varios de sus estamentos, derechamente corrupto».

En ese marco, el Premio Nacional de Literatura otorgado al poeta Elicura Chihuailaf en 2020, para él viene a corroborar esta tendencia en el ámbito de la cultura institucional.

Proceso constituyente

Huenún además mantiene sus esperanzas en el proceso constituyente, resultante del estallido de octubre de 2019, y celebra la presidencia de la académica Elisa Loncon.

«El proceso constituyente es un proceso político humano y, por lo tanto, no exento de errores forzados y no forzados. Pero, aun así, creo que concentra las esperanzas de muchos y muchas para que al fin se instauren cambios sustantivos en el país», dice.

A su juicio, este proceso tiene todavía graves amenazas: el sabotaje permanente de la «derecha barbárica» («y de los poderes económicos y comunicacionales que la sustentan») y «la ansiedad galopante de una ciudadanía diversa que necesita hacerles frente a las urgencias del día a día».

En cuanto a Elisa Loncon, considera que cumplió un rol histórico «con suma dignidad e inteligencia, aportando valiosas lecciones de interculturalidad a todo el país».

Boric y Estado de Excepción

Finalmente, en cuanto al Gobierno de Gabriel Boric, en particular su decisión de aplicar el Estado de Excepción en zona mapuche, para Huenún el Mandatario «aún se está poniendo el traje de Presidente, y no sé si deba achicarlo o agrandarlo».

«En cualquier caso, la contundente victoria electoral que obtuvo en la elección más masiva de nuestra historia reciente, debiera empoderarlo con mayor fuerza en el ejercicio de su cargo. Recordemos que Piñera usaba y abusaba de su escueto 54% obtenido el 2017 y con ese porcentaje justificaba ante moros y cristianos sus políticas nefastas», recuerda.

En relación con el Estado de Excepción Constitucional aplicado en Bíobío y La Araucanía, «es una clara y negociada concesión a la derecha barbárica y creo que solo agudizará esta sangrante crisis, deslegitimando el accionar del Gobierno en esta materia».

-¿Qué solución ve a la situación actual en la llamada zona mapuche?

-Creo que un paso importante lo deben dar los referentes, organizaciones y comunidades mapuche, buscando la unidad a través de la inteligencia política y cultural para hacer frente a las mil cabezas del Estado y a los grandes intereses económicos presentes en esos territorios. El Wallmapu no es Vietnam, pero hay muchos interesados en que lo sea. El 99% de la gente mapuche no tiene ni siquiera un rifle a postones en sus viviendas. Y, sin embargo, se despliegan desde hace más de 20 años tanquetas, batallones, comandos, drones para una guerra inexistente como tal. La pregunta clave aquí es: ¿a quién finalmente beneficia el que este majadero y espinudo conflicto no se solucione?

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