CULTURA|CIENCIA
Geoglifos de Pintados busca ser patrimonio de la Humanidad UNESCO: “Es un museo a cielo abierto”
La iniciativa busca elevar el estándar de protección de este sitio único, entendiéndolo no solo como un monumento estático, sino como un testimonio vivo de la movilidad y espiritualidad de los antiguos habitantes del desierto de Atacama.
Este domingo en la explanada del estadio regional de Antofagasta, Calogero Santoro de la Universidad de Tarapacá, Lautaro Nuñez de la Universidad Católica del Norte y Wendoline Yañez de la Universidad Arturo Prat de Iquique expusieron en Puerto de Ideas sobre el proyecto que postula a los geoglifos de Pintados como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO.
La iniciativa busca elevar el estándar de protección de este sitio único, entendiéndolo no solo como un monumento estático, sino como un testimonio vivo de la movilidad y espiritualidad de los antiguos habitantes del desierto de Atacama.
Wendoline Yañez de Fundación Geoglifos de Tarapacá, enfatizó que la nominación ante la UNESCO trasciende la obtención de un certificado. Para Yañez, el objetivo es generar un estándar de protección técnica internacional que asegure la memoria de la humanidad, En el marco del festival Puerto de Ideas,
“Nosotros buscamos que en un par de años más las futuras generaciones se puedan parar frente a esos cerros, a esas laderas y sientan la misma inmensidad y lo conmueva de tal forma cómo nos conmueve a nosotros, lamentablemente esto es un patrimonio muy frágil. ¿Por qué? Porque es un museo a cielo abierto. No es imposible pensar en que vamos a tener rejas o guardias custodiando este patrimonio”, expresó.
Yañez comparó el complejo de Pintados con una “primera red social”, donde cada grupo dejaba su mensaje en las laderas como un sistema de comunicación y cohesión social. La socióloga destacó que el pilar fundamental del proyecto es la educación patrimonial en las comunidades locales.

Conaf
Ciencia y rutas caravaneras
Por su parte, el reconocido arqueólogo de la Universidad Católica del Norte y Premio Nacional de Historia, Lautaro Núñez, explicó cómo la investigación científica ha transformado la comprensión de los geoglifos, pasando de verlos como objetos aislados a entenderlos como parte de un complejo sistema de rutas.
“Estamos estableciendo desde hace un buen tiempo una íntima relación entre geoglifos y rutas prehispánicas. Esto es muy importante, antes solamente se veían los geoglifos en sí mismos. Ahora los geoglifos se entienden porque al pie de ellos pasan rutas y esas rutas las hemos probado. Son del tiempo de los geoglifos”, expresó el arqueólogo.
Núñez relató que el avance científico más significativo ocurrió al dejar de mirar solo los cerros y comenzar a excavar el suelo del salar, donde descubrieron campamentos de caravaneros que datan de hace mil años. En estos sitios, los investigadores hallaron restos de cocción, talleres de herramientas y, lo más importante, fosos de ofrendas que contenían pescados y maíces.
La investigación de Núñez ha revelado que los geoglifos eran símbolos que daban fuerza a los grupos que atravesaban el desierto más seco del mundo. Las ofrendas encontradas, como el pacay, considerado un fruto protector, demuestran que el paso por Pintados era un acto de ritualización constante.
“Los caravaneros que hicieron los geoglifos nos metieron a nosotros en un tremendo problema. Porque cuando dibujan un camello, una llama es una llama. Cuando dibujan un pez es un pez. Pero cuando dibujan un círculo, ¿qué es? Nosotros nunca lo vamos a saber, pero ellos sí lo sabían. De manera que manejaban dos clases de símbolos muy abstractos y muy reales, pero todos en relación al paso de la caravana”.
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