CULTURA
Créditos Imagen: Norton Maza
Norton Maza, artista: “La creación se libera cuando las cosas se viven”
Durante la jornada de preapertura de la Bienal, alrededor de 5.200 personas visitaron el pabellón nacional a cargo del chileno, que este año regresó a la emblemática Sala dell’Isolotto, ubicada en el Arsenal de Venecia.
La tarde del miércoles 6 de mayo se inauguró oficialmente Inter-Reality, la obra de Norton Maza en el Pabellón de Chile en la 61ª Bienal de Arte de Venecia. Tras meses de preparación, el artista chileno vio por primera vez la obra completa el fin de semana previo a su apertura en la Sala dell’Isolotto, uno de los lugares más relevantes y concurridos al interior del evento.
La propuesta es una instalación inmersiva y multisensorial de gran escala que articula una compleja experiencia perceptiva en torno a temas como la migración, la crisis ecológica, los conflictos geopolíticos, la desinformación y las tensiones políticas contemporáneas. Cocurada por Marisa Caichiolo y Dermis León, con la gestión de Claudia Pertuzé, combina una serie de elementos que reflexión sobre el mundo de hoy. No abarca una sola problemática, porque los conflictos que existen hoy ya no se pueden mirar desde un solo ángulo, según el artista.
La obra está compuesta a primera vista como una estructura monumental y blanca, que remite tanto a un iceberg como a un objeto futurista “casi como de Star Wars”, describe el propio Maza. El volumen aparece encallado sobre una roca y atravesado por un poste de luz cuyos componentes eléctricos dorados aluden al mercado y a las disputas por la energía. Sobre la estructura se posa un halcón, figura que funciona como símbolo de vigilancia, poder y depredación.

Créditos: Norton Maza
Sin embargo, el núcleo de la propuesta se encuentra en su interior.
“Es un mundo paralelo que ocurre dentro de ese objeto. Fue mucho cálculo mental intentar que todas las piezas engranen”, expresa el artista desde Venecia.
En el interior de la estructura, Maza despliega una serie de dioramas que contrastan deliberadamente con la sofisticación del exterior. Estas escenas combinan referencias al arte clásico con imágenes de la actualidad global, guerras, desplazamientos humanos, devastación ambiental y manipulación mediática. Además, el espectador se puede subir a una escalera de embarque desde donde se puede ver la obra en su totalidad o “emprender un vuelo”, como describe el artista.
A Norton le interesan las escenas. A través de grandes estructuras y dioramas, realiza propuestas de realidades que están congeladas, lo que permite hacer una lectura pausada de las realidades que propone. Desde un carro policial antidisturbios de tamaño real en el hall del Museo Mac a una escultura hiperrealista de un hombre que consume fentalino frente a la estructura blanca en Venecia, el artista invita al espectador a ver situaciones desde distintos ángulos y realizar cruces.
“Este personaje que está ahí parado en ese estado no está solo, está con la demás gente, entonces el espectador pasa a ser también parte de la obra. La obra está sobre una plataforma, cuando tú estás fuera de ella, ves como una danza de las personas que tienen que subir descalzas, porque las personas van a estar mirando, observando cómo unos se van a subir a la escalera y el trabajo sonoro”, explica.

Créditos: Norton Maza
La obra no está compuesta solamente de las piezas ya descritas, sino que se configura como una instalación inmersiva donde los sonidos de helicópteros y aviones se entrelazan con cantos ancestrales y registros de la naturaleza recogidos a lo largo de Chile, provenientes de un archivo sonoro.

Créditos: Norton Maza
Chile, Francia y Cuba
Norton Maza nació en Lautaro, pero tras el golpe militar partió –siendo apenas un niño– junto con su familia al exilio en Francia.
“Nosotros nos fuimos, mi papá fue exiliado, mi madre también, fuimos exiliados. Yo partí como llavero para Francia y uno de los mecanismos que tenía, y seguramente muchos más niños y niñas también, era el dibujo”, relata.
En 1980 se trasladó a Cuba donde fue parte del Proyecto Hogares del MIR e ingresó a la Escuela Nacional de Arte “ENA”, donde se tituló el año 1989. Luego, continuó sus estudios superiores de arte en la Escuela de Bellas Artes de Bordeaux-Francia, hasta el año 1994.
“Cuando llegué a Francia dibujaba como loco, porque estaba medio loco, dibujaba puras cosas que tenían vínculos con Chile en el sentido bélico, lo mismo que ahora pero de niño. Entonces dibujaba cosas de guerra, me imaginaba que venían los aviones y bombardeaban La Moneda, imaginaba cómo y lo iba relatando y Chile lo veía como una isla cuando niño”, recuerda.
A lo largo de su carrera Maza ha sido, a través del arte, un crítico del poder en Chile y el mundo. Parte de su interés por las problemáticas globales viene de su propia historia.

Créditos: Norton Maza
Observador de la actualidad
“Mi trabajo siempre tiene o muchas veces tiene relación con cosas que acontecen en la actualidad. De hecho, aquí en el diorama está Donald Trump jugando golf mientras atrás está el caos. Algunas personas hicieron un montaje con IA donde lo ponían jugando golf mientras estaba la guerra atrás y yo lo había hecho, es una coincidencia, y la obra siempre toma de este universo real y de esa brutalidad humana “, explica el artista.
Norton encuentra en la práctica artística una manera de reflexionar sobre la contingencia. Más allá de generar asombro, le interesa que el espectador pueda detenerse a mirar y pensar sobre las estructuras de poder y el mundo en el que vivimos, y muchas veces esas lecturas trascienden las problemáticas nacionales.
“Mi trabajo siempre ha hablado de la condición humana”, sostiene. En ese sentido, también reflexiona sobre los resultados de las elecciones presidenciales de 2025.
“Lo que pasa en Chile es que la gente lamentablemente se ve el propio ombligo, yo creo que el nuevo Gobierno habla un poco de la ceguera local, imagínate la ceguera global”, agrega.
En relación con los proyectos que buscan reducir los presupuestos estatales en cultura y en otras áreas, Maza lo ve con preocupación. “Cuando empiezo a ver que [los recortes] son por todos lados, me empiezo a preocupar”, afirma.
“No sé qué cuál es el el fin de todo esto. Es decir, me empiezo a preocupar porque no sé qué resultado esperar, no sé por qué destruir procesos anteriores, en vez de ir aportando o irse trabajando en equipo. Ahí, siento que en ese punto hay como un renacer, pero no sé si es un bueno, un renacer malo en ese sentido, suena muy crudo”, agrega.

Crisis institucional en la Bienal de Venecia
Días antes de la inauguración oficial de la Bienal de Venecia, el evento ya estaba haciendo eco: el arte no queda fuera de los conflictos globales. El jueves 30 de abril el jurado internacional que debía valorar las propuestas en la prestigiosa bienal dimitió en bloque en plena polémica y la Unión Europea amenazó con retirar sus 2 millones de euros de financiación por la presencia de los pabellones de Rusia y de Israel.
La propia Bienal ha confirmado en un escueto comunicado la dimisión de la presidenta, la brasileña Solange Farkas, y del resto del jurado: la australiana Zoe Butt, la española Elvira Dyangani Ose, la estadounidense Marta Kuzma y la italiana Giovanna Zapperi.
En relación con la crisis institucional que se ha generado en el evento, Maza concuerda con la postura de los jueces. Sin embargo, cuestiona que no se incluya en la discusión el pabellón de Estados Unidos.
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