La falta de conducción política que presiona el despliegue en seguridad de Trinidad Steinert
Parlamentarios acusan que las medidas conocidas en materia de seguridad carecen de un plan estratégico claro. El senador independiente Karim Bianchi llamó al Ejecutivo a entender que el Congreso “no es un buzón” y acusó falta de muñera política para liderar una agenda que anticipe los problemas.
A casi dos meses del inicio del Gobierno del Presidente José Antonio Kast, la titular del Ministerio de Seguridad, Trinidad Steinert, enfrenta críticas transversales por la falta de un plan estratégico, episodios de descoordinación comunicacional y la ausencia de resultados concretos en una de las áreas más sensibles para La Moneda.
Los cuestionamientos a la cartera dejaron de ser un flanco exclusivamente opositor y comenzaron a instalarse al interior del propio oficialismo, donde voces parlamentarias han presionado por un cambio de dirección y han hecho propia la advertencia de que el Ejecutivo debe pasar de la instalación a la entrega de resultados.
Precisamente, la presión llega en una semana donde la jefa de la cartera intenta capitalizar operativos policiales y reforzar su despliegue comunicacional a pocos días de la primera Cuenta Pública del Mandatario, donde la rendición en materia de seguridad será materia obligada en el discurso.
La propia ministra reguló las expectativas y advirtió “que los resultados no pueden ser inmediatos”. En entrevista con diversos medios, Steinert ha reiterado que su gestión cuenta con ejes estratégicos, entre ellos, el control territorial “en un sentido amplio”, operativos conjuntos entre policías y actores públicos, y un proyecto de ley para duplicar la dotación de Carabineros. Además instaló como un sello diferenciador ser “una ministra en terreno”, aunque reconoció falta de experiencia frente a la incapacidad para comunicar lo realizado estos meses.
Dentro de los esfuerzos por capitalizar acciones concretas, la autoridad también defendió la reacción del Ejecutivo tras el operativo en Temucuicui, encabezado por Carabineros y la Fiscalía en el marco de una investigación abierta desde 2015. En esa línea, defendió que el Gobierno haya reaccionado públicamente frente al despliegue, argumentando que el Ministerio de Seguridad también cumple un rol institucional en este tipo de acciones.
“Yo no pretendo quitarles mérito a las instituciones, pero algo tenemos que decir también como Ministerio de Seguridad, encargado de policías y Carabineros de Chile”, declaró.
En esta semana además buscó activar su presencia en el Congreso –tras las críticas de sequía legislativa– con la presentación del Proyecto de Ley de Juicio Oral en Ausencia, el cual modifica el Código Procesal Penal para permitir la continuidad del juicio oral aun cuando el acusado no esté presente.
Otro de los flancos abiertos para la ministra es el informe que prepara Contraloría por el caso de la salida de la exjefa de Inteligencia de la Policía de Investigaciones, Consuelo Peña. De acuerdo con información del diario La Segunda, el resultado para Steinert es negativo, debido a que el organismo fiscalizador habría llegado a la conclusión de que no existen razones que expliquen el motivo que tuvo la PDI para pedir el retiro de Peña.
Consultada por el eventual contenido del documento del ente contralor, la secretaria de Estado descartó que el episodio haya afectado su vínculo con la institución policial. “Mire, yo estoy muy tranquila. Esa fue una decisión institucional”, dijo en conversación con Radio Infinita.
Falta de conducción política
A la falta de resultados inmediatos, también se suman críticas por la ausencia de conducción política del ministerio como un aspecto clave para sostener una agenda de alta exposición pública. Debilidades que han generado inquietud respecto de la capacidad para encabezar uno de los ministerios más sensibles de la administración.
El senador independiente e integrante de la Comisión de Seguridad, Karim Bianchi, señaló a El Mostrador que existe un desacople entre las promesas de campaña y la gestión de la cartera, en un escenario donde la ciudadanía ya no tiene paciencia para esperar resultados.
“La conducción ha estado marcada por un desfase peligroso entre la expectativa que el propio Gobierno generó y la realidad administrativa que hoy nos presentan”, planteó Bianchi, quien acusó que “a ratos parece que se le pide a la ciudadanía una paciencia que ya se agotó hace años”.
Respecto a la relación con los parlamentarios, el senador llamó al Ejecutivo a entender que el Congreso “no es un buzón ni una oficina de partes”.
“Fortalecer la relación con el Parlamento no es mandarnos proyectos de cuatro ideas para que nosotros les arreglemos la carga en el camino. La conducción se demuestra en la calle con resultados, no pidiendo que los dejen trabajar por la prensa. Falta muñeca política para dejar de reaccionar a la coyuntura del matinal y empezar a liderar una agenda que anticipe los problemas”, sentenció.
A juicio del legislador, las medidas conocidas son reactivas y carecen de hoja de ruta. “Hablar de ejes estratégicos o control territorial suena muy bien en un seminario o en una entrevista dominical, pero en los hechos, lo que vemos hoy son medidas reactivas”, apuntó.
Desde la academia, el abogado y profesor de la Universidad Diego Portales, Cristián Riego, complementó el diagnóstico al sostener que las señales del ministerio “solo parecen expresar improvisación”, y descartó que se trate de un mero problema comunicacional.
Para el académico, la enorme expectativa generada por el Gobierno contrasta con el hecho de que el Presidente Kast no llegó con líderes preparados en esta materia, lo que habría obligado a improvisar el nombramiento de la ministra y de subsecretarios ajenos a los equipos que venían trabajando.
“Yo no creo que haya un problema de comunicación. Es una cuestión de fondo. (…) Creo que hasta ahora la actuación del Gobierno en seguridad desconcierta a la población y hace muy difícil ser optimista”, concluyó.
“La seguridad no admite curvas de aprendizaje”
Por su parte, el senador PPD y también miembro de la Comisión de Seguridad, Pedro Araya, se sumó a los reparos. Aunque expresó una buena opinión personal de Steinert, fue tajante en señalar que “la seguridad no admite curvas de aprendizaje ni llamados a la paciencia”.
Consultado por El Mostrador, Araya recordó que Kast construyó su campaña sobre la promesa de recuperar el orden, por lo que el Gobierno no puede conformarse con “anuncios, instalación administrativa o diagnósticos permanentes”.
El senador valoró la creación del nuevo Ministerio, pero advirtió que se observa más preocupación por la estructura burocrática que por una conducción operativa en los territorios. Asimismo, reiteró que si la seguridad fue la principal bandera de campaña, el estándar de exigencia naturalmente tiene que ser mucho más alto.
“Hemos visto desorden, contradicciones y falta de coordinación entre autoridades, lo que termina debilitando la confianza ciudadana en momentos donde se requiere precisamente lo contrario: liderazgo, claridad y firmeza”, dijo.
En la misma línea, esta semana el exministro de Seguridad, Luis Cordero, reiteró sus críticas respecto a la decisión del Gobierno de no abordar el despliegue en seguridad como una política de Estado, y advirtió que la ausencia de un plan con metas y objetivos sobre los indicadores centrales evidencia improvisación.
El exsecretario de Estado recordó el valor de los entendimientos transversales. “Los acuerdos entre Gobierno y oposición, durante la administración anterior en materia de seguridad, son los que le permitieron fortalecer muy sustancialmente la gestión de seguridad. Y que a partir de eso se tiene que construir, de lo contrario, reiniciar todo el proceso, en cada administración, va a ser siempre muy complicado”, subrayó.
“Una de las debilidades en materia de seguridad es cómo el Gobierno comunica su estrategia de plan de seguridad. Porque hay una cosa que es bien importante, este es un tema tan relevante para el país, que yo creo que el Gobierno tiene que sacarse de la cabeza que su estrategia es exclusivamente propia”, recalcó en conversación con La Tercera.
“La forma de demostrar las prioridades es dónde se pone la billetera”
En paralelo, otro de los flancos abiertos para la cartera de Seguridad son las urgencias planteadas por el Fiscal Nacional, Ángel Valencia, quien enfatizó que las prioridades se demuestran con recursos concretos, a propósito de los recortes presupuestarios impulsados por Hacienda.
“Yo estoy convencido que la máxima en políticas públicas es que la forma de demostrar las prioridades es dónde se pone la billetera. Esperaría que en materia de seguridad hubiera más inversión”, planteó.
Valencia ha puesto especial énfasis en la situación carcelaria y advirtió, durante el fin de semana, que el sistema penitenciario actual no está cumpliendo con el objetivo de impedir que los internos continúen delinquiendo y articulando bandas desde el interior de los recintos. En ese sentido, llamó a avanzar hacia un modelo “adecuadamente segregado”, que separe a los líderes de las bandas criminales y abra espacio para la rehabilitación de quienes tienen menor compromiso delictual.
“Ha habido esfuerzos importantes, pero hay que tener sentido de urgencia. Desde la Fiscalía estamos cada día con mayor eficiencia llevando sujetos a la cárcel, que han cometido delitos graves, pero la idea es que desde la cárcel dejen de delinquir. Entonces, eso es crítico”, dijo en conversación con Canal 13.
Asimismo, pidió fortalecer el trabajo policial en las calles y manifestó la necesidad de que avance en el Congreso el proyecto que delega más atribuciones a las policías para acelerar su actuación frente al delito.