CULTURA
Crédito: DW
Daniela Catrileo: “Hay distintas poéticas de ser mapuche”
La autora chilena, premio Anna Seghers de Literatura, explora con sus libros experiencias de vida con una mirada íntima, que navega por el mapudungun, la lengua mapuche, y el habitar en la periferia.
El racismo, sexismo, las memorias territoriales y la violencia estructural son parte del trabajo literario que ha desarrollado la escritora chilena Daniela Catrileo, que gracias a su origen mapuche también abre un camino hacia una cultura muchas veces menospreciada e ignorada en los países donde habitan sus miembros.
Estas son algunas de las características de su trabajo, que la hicieron merecedora del galardón alemán Anna Seghers, que ha premiado, desde que se instauró en 1986, a autores latinoamericanos como Pedro Lemebel y Gioconda Belli.
Dentro de las obras principales de Catrileo se encuentran poemarios como Río Herido y Guerra Florida, cuentos como Piñen y su aclamada novela Chilco, que el próximo año 2027 se espera sea traducida al alemán.
Deutsche Welle: ¿Buscaba que su trabajo se convirtiera en una voz de la cultura mapuche o es algo que se dio de forma natural?
Daniela Catrileo: La verdad es que no es nada premeditado. Lo mapuche aparece porque pertenezco a ese pueblo y es parte de mi memoria, de mi experiencia de vida. Desde ahí se van tejiendo, obviamente, algunas vivencias y relatos, pero más que hacerlo tan evidente, hay opciones que me interesan trabajar de manera transversal, como el multilingüismo o también el trabajo oral con mi familia y especialmente el trabajo de las imágenes y el ritmo. Lo otro va apareciendo a medida que voy realizando cada una de los diferentes proyectos que tengo. Y surge por los lugares que me interesa excavar.
¿Cómo ve el convertirse en un referente dentro de su propia cultura?
Lo intento llevar con responsabilidad y calma. Obviamente resulta abrumador que uno se convierta en una especie de portavoz, pero en lo personal, no me siento representante de nadie en especial, aunque sé que tengo una responsabilidad al pertenecer a este pueblo y creo que es fundamental asumirlo de manera histórica y política.

Crédito: Daniela Catrileo
Frente a ese compromiso, lo que sí me alegra es que existan más personas pertenecientes a pueblos indígenas que tengan cierta visibilidad y que eso pueda ayudar a que otras representaciones de nuestro pueblo se manifiesten de manera heterogénea y que, a la larga, eso tenga un efecto en las niñas y niños del futuro de nuestros pueblos. Al mismo tiempo, me interesa ayudar a que nuestra imagen no sea tan esencialista ni fetichizada hacia afuera.

“Chilco” ha sido traducido al inglés y se espera que el próximo año esté diponible en Alemán.Imagen: Seix Barral
¿Cree que la presencia de la comunidad mapuche en otras ciudades de Chile, principalmente en Santiago, ha provocado que surjan más voces que los reivindiquen?
Creo que más que la visibilidad que la chilenidad le ha dado al pueblo Mapuche, su presencia y notoriedad corresponde más bien a procesos históricos y políticos del propio pueblo Mapuche, que ha podido establecerse en diferentes lugares, desde espacios no institucionales a lugares de trabajo y universidades, por ejemplo.
Es bello pensar que muchas personas que pertenecemos al pueblo Mapuche somos biculturales y hemos tenido una crianza compartida. Parte de mi familia es chilena y también reivindico ese lugar de frontera y de encuentro. Además, hay que tener presente que nuestro pueblo es muy plural y hay distintas poéticas y formas de ser Mapuche. Eso es parte de una riqueza heterogénea de nuestro pueblo que nos hace estar presentes y ser vistos.
La opresión y el colonialismo son parte de la historia del pueblo Mapuche. ¿Cree que esas problemáticas son parte del pasado o siguen vigentes?
Yo creo que estamos en un panorama muy complejo y me preocupa. Es un momento para estar alerta y activando diferentes espacios colectivos y comunitarios en torno a la vida digna de las personas en general, porque la continuidad colonial permanece en muchos territorios, entonces resulta fundamental posicionarse políticamente porque estamos en un momento de peligro. Hay que volver a construir tejidos, comunidad, permanecer reafirmando los colectivos.
Hay un ensayo muy bello titulado Crear en Peligro, de una pensadora y escritora haitiana que se llama Edwidge Danticat, que ejemplifica lo que enfrentamos hoy. Es una lectura que llama a pensar bajo qué términos los intelectuales, los artistas tenemos que crear a partir de lo que está sucediendo. Tenemos que poner nuestro trabajo al servicio de la sociedad, porque más allá de la propia visión artística hay que tener una praxis política que pueda contribuir a reconstruir los tejidos comunitarios nuevamente. Porque creo en la supervivencia y en lo que uno pueda generar junto a otros.

“Piñen” es un libro de cuentos publicado el año 2019, donde se abordan vivencias en la periferia de Santiago de Chile.Imagen: Seix Barral
Y en cuanto al panorama chileno, ¿cómo ve hoy a Chile y su nuevo Gobierno, liderado por José Antonio Kast?
El pueblo Mapuche lleva muchos años siendo perseguido y dentro de esa persecución se mantiene, por ejemplo, el estado de excepción que está vigente desde el segundo gobierno de Sebastián Piñera. No creo que ese tipo de medidas cambien en el gobierno de Kast porque hay una continuidad de ciertas acciones que no se han podido solucionar.
En este escenario creo que hay pensar que los pueblos, nuestros ancestros lucharon por la sobrevivencia y no hay nada más hermoso que festejar la sobrevivencia. Pensar que hoy en día estamos aquí justamente por la lucha de nuestros antepasados y que ellos no solamente padecieron y sufrieron, sino también imaginaron un porvenir para nosotros y nosotras. Entonces, a eso me aferro para pensar en que la creación en general, no solamente la literatura, puede ser un momento de imaginación transformadora, donde al menos uno de los horizontes siempre sea la emancipación.
Lo que sí veo con preocupación son justamente los recortes que estamos viviendo hoy en día. Veo con preocupación que las personas en estos momentos se vean más precarizadas, más empobrecidas, además de la inquietud constante de perder derechos y políticas públicas que estructuran la base mínima para un buen vivir.
¿Qué sentido puede tener el premio Anna Seghers en medio del complejo escenario actual?
Es un premio que en Chile han obtenido varios escritores que admiro mucho, partiendo por Pedro Lemebel, Lina Meruane y Alejandra Costamagna, así que me siento alagada porque además conlleva un elemento muy bello que es la solidaridad y pienso que ese es uno de los valores éticos de nuestro presente que no debiésemos olvidar cuando tratamos de trazar estas articulaciones políticas colectivas, de alianzas importantes ante el fascismo.
Pensar justamente que Anna Seghers fue una autora antifascista, que se posicionó en su época y que además dejó esta continuidad para futuros autores de Latinoamérica, generando lazos comunicantes con Alemania, me hace pensar también en el presente, en el sentido que tiene tender estos puentes solidarios entre pueblos.
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