CULTURA
Crédito: Cedida
Mocha: la revista literaria que cumple 20 años y nunca ganó un Fondart
La revista, por la que han pasado algunos Premios Nacionales de Literatura, acaba de publicar una edición dedicada al rock penquista.
Todo penquista que alguna vez se haya tomado una cerveza en un bar de la ciudad, se ha topado con un vendedor de la revista Mocha. Se podría decir que es parte de la experiencia nocturna que ofrece la urbe. Algún bohemio jura, incluso, que se ha encontrado al mismo vendedor en cinco locales distintos en una noche, como si hubiera clones mochísticos: fìsicamente imposible, pero literariamente razonable.
Para este 20 aniversario, la revista por la que han pasado algunos Premios Nacionales de Literatura y que acaba de publicar una edición dedicada al rock penquista, prepara algunas sorpresas.
Iván Monsalves, su director, explica que “será como los lanzamientos habituales de la revista pero con la enjundia de que ahora es un cumpleaños; más que mal es nuestra relación más larga. La celebración estará a la altura de nuestros deseos y placeres, evidentemente llenos de poesía, de historias exageradas, música y sorpresas enormes”.
Mantener viva una revista literaria durante dos décadas no es sencillo y la Mocha lo ha logrado gracias a pequeños aportes de auspicios y, principalmente, la venta en la misma calle. De hecho, medio en broma, sus integrantes siempre recalcan que nunca han ganado un Fondart.
“Hacer lo que hacemos por 20 años da para concluir de que hemos tenido la dicha de conocer a las personas correctas y a las incorrectas justo a tiempo. Nunca hemos ganado un Fondart, sin embargo, tampoco hemos postulado y por lo mismo los desafíos económicos siempre están latentes. Afortunadamente los hemos saltado de buena manera y podemos cumplir dos décadas y casi 60 ediciones”, dice Monsalves.
―¿Qué necesidad sentían que existía cuando crearon Mocha y cómo ha cambiado esa misión con el paso del tiempo?
―En ese momento, la necesidad era de juntarnos en torno a las palabras, a los cuentos y a la poesía. Conocimos un montón de gigantes escritores y escritoras en Concepción y alguien tenía que publicarlos, no podíamos seguir guardando ese tesoro. Esa misión con el paso del tiempo solo se confirma aún más, noche a noche. Y por la cantidad de años, 20, al parecer teníamos razón: eran buenos, son buenos y los que vienen serán mejores.
―¿Cuál considera que ha sido el mayor aporte de Mocha a la difusión de la literatura y a la formación de nuevos escritores o lectores en el sur de Chile?
―Creo que somos parte activa y en movimiento de una ciudad activa y en movimiento, ambos inquietos. Uno de nuestros objetivos, además de que nos lean, es que la gente quiera escribir. Eso es hermoso, que en publicaciones donde aparecen Premios Nacionales de literatura con textos inéditos, la página siguiente sea escrita por un vecino o vecina que se animó a mostrar un texto y que en definitiva es igual de bueno. Nuestra forma de distribuir la revista también es un aporte. Concepción es bellísimo, pero con la revista Mocha es aún más lindo. Las ciudades no solo se recorren, también se escriben y se leen.
*Esta nota fue publicada originalmente en el newsletter Aquí Biobio.
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