CULTURA
Crédito: Cedida
Entre desiertos, mares y fantasmas: la muestra que trae a Chile nuevas voces del Sur Global
“Your Ghosts Are Mine” reúne en el Centro Cultural La Moneda más de 40 obras sobre memoria, exilio e identidad. Sus desiertos, mares y paisajes polares pueden resultar cercanos para un público chileno marcado también por territorios extremos.
Los paisajes aparentemente vacíos nunca están realmente vacíos. Conservan restos arqueológicos, recuerdos familiares, formas de subsistencia y huellas de los procesos políticos que los han transformado. Esa idea atraviesa Your Ghosts Are Mine: Expanded Cinemas, Amplified Voices —presentada en Chile como Tus fantasmas son míos. Cines expandidos, voces amplificadas—, inaugurada el martes 4 de agosto y abierta al público desde este miércoles 5.
La muestra llega por primera vez a América Latina después de presentarse en 2024 durante la Bienal de Venecia. Reúne más de 40 fragmentos cinematográficos e instalaciones del mundo árabe, África y el Sudeste Asiático.
Curada por Matthieu Orléan, se organiza en ocho núcleos: Desiertos, Ruinas, Fronteras, Exilio, Futurismo, Cosmos, Incendios y Fantasma. Combina ficción, documental, animación y videoarte para abordar la memoria, la guerra y los desplazamientos.

Crédito: Daniel Barahona
Producida por Qatar Museums, es coorganizada por Mathaf: Arab Museum of Modern Art, el Doha Film Institute y el futuro Art Mill Museum. Su presentación en el Centro Cultural La Moneda cuenta con la colaboración del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y forma parte del legado de Years of Culture Qatar, Argentina y Chile 2025.
Una lectura desde el territorio chileno
La exposición no busca equiparar territorios separados por grandes distancias geográficas y culturales. Sin embargo, vista desde Santiago, algunas de sus imágenes pueden resultar inesperadamente próximas.
Los desiertos, las costas y los territorios polares presentes en las obras encuentran resonancias con el paisaje chileno. Se trata de una lectura posible desde el lugar donde ahora se presenta la muestra: una aproximación que permite reconocer preguntas compartidas sobre memoria, pertenencia y transformación ambiental sin borrar las diferencias históricas entre los territorios.
Esa cercanía no surge porque las películas hablen de Chile, sino porque determinados paisajes y experiencias permiten que el espectador reconozca preocupaciones presentes también en su entorno: la relación entre las comunidades y sus territorios, la desaparición de ciertas formas de vida, el impacto de la modernización y la persistencia de memorias que no siempre aparecen en los relatos oficiales.

Deserts (2023). Crédito: Cedida
Uno de los núcleos presenta el desierto como un espacio de ruinas, caminos y experiencias espirituales. “Hay muchos fantasmas o djinns en las antiguas ruinas de los desiertos. Pueden entenderse como una metáfora de los ancestros y las tradiciones”, explica Orléan. El recorrido comienza con “una visión espiritual y arqueológica” y termina con un “desierto 2.0”.
La muestra no relaciona este paisaje con Atacama. Esa asociación puede surgir en el público local: el desierto chileno tampoco es una extensión vacía, sino un territorio de rutas prehispánicas, asentamientos indígenas, ruinas salitreras y ciclos extractivos.
En The Dam (2022), de Ali Cherri, un trabajador de Darfur fabrica ladrillos cerca de la represa de Merowe, en Sudán, y construye una figura de barro mientras se aproxima la caída de Omar al-Bashir. La obra conecta agua, tierra, trabajo y revolución. Desde Chile, puede recordar los conflictos por las represas, los derechos de agua y la minería en los salares.
Del desierto de arena al hielo
La relación entre paisajes distantes sí forma parte de Places of the Soul (2023), de la cineasta catarí-saudí Hamida Issa. La película contrapone deliberadamente el desierto de arena de Qatar con el “desierto de hielo” de la Antártica y destaca un punto de unión fundamental y poco conocido de a cultural qatarí, la estrecha relación con el mar, como base cultural y económica.
Issa, primera mujer catarí en llegar al continente blanco, entrelaza una expedición ambiental con videos domésticos de su madre. La reflexión sobre sustentabilidad se convierte en un ensayo sobre la pérdida materna, la tierra de origen y la naturaleza. Para el público chileno, la Antártica no es solo un confín remoto: forma parte de su imaginación territorial.
El mar como memoria
Antes del desarrollo de la industria del petróleo y el gas, la vida de numerosas comunidades de Qatar estuvo estrechamente vinculada con el mar, la pesca, la navegación y la recolección de perlas. Algunas películas cataríes recuperan ese pasado mediante recuerdos familiares y relatos sobre aldeas costeras transformadas o abandonadas.
Las obras no trazan una equivalencia entre el golfo Pérsico y el océano Pacífico. No obstante, sus historias sobre comunidades pesqueras, archivos familiares y formas de vida vinculadas al mar pueden encontrar eco entre los habitantes de un país marcado por una costa extensa.
En Sh’hab, de Amal Al-Muftah, una niña intenta acompañar a su padre y a su hermano al mar en la antigua localidad catarí de Al Wakrah. Para mantenerla segura en casa, su madre recurre a relatos tradicionales sobre estrellas fugaces.
La obra une navegación, oralidad y transmisión familiar. El paisaje no aparece separado de las historias que permiten comprenderlo y orientarse dentro de él.
Desde Chile, este relato puede recordar a las caletas pesqueras, la cultura changa y las comunidades costeras cuya relación con el océano ha sido transformada por la expansión portuaria, la pesca industrial, la salmonicultura y las denominadas zonas de sacrificio.
La memoria del litoral también está presente en And Then They Burn the Sea (2021), de Majid Al-Remaihi, incluido en el programa cinematográfico paralelo que se realizará en septiembre.
Rodado en un antiguo pueblo pesquero del norte de Qatar, el cortometraje combina archivos domésticos y reconstrucciones oníricas para abordar la pérdida progresiva de memoria de la madre del realizador. El poblado abandonado funciona como prolongación de esa pérdida personal: mientras desaparecen los recuerdos de la madre, también se desvanece una manera colectiva de habitar la costa.
La cercanía con Chile no proviene de que la obra represente su territorio, sino de la posibilidad de reconocer experiencias semejantes en pueblos y comunidades transformados o desplazados por los ciclos industriales. La desaparición de un paisaje puede equivaler también a la pérdida de una memoria.

Crédito: Cedida
“El cine tiene la capacidad de trascender fronteras”
Zeina Arida, directora de Mathaf: Arab Museum of Modern Art y representante de Qatar Museums, destaca que la llegada de la exposición a Santiago prolonga la misión de generar conexiones entre culturas.
“En Qatar Museums creemos que el arte tiene el poder de crear conexiones significativas entre culturas y ofrecer nuevas formas de comprender nuestra humanidad compartida”, señala Arida.
Fatma Hassan Alremaihi, directora ejecutiva del Doha Film Institute, subraya la capacidad de las imágenes para conectar experiencias separadas por fronteras nacionales.
“El cine tiene la extraordinaria capacidad de trascender fronteras, conectar experiencias vividas e inspirar una mayor empatía. En el Doha Film Institute, creemos que las historias auténticas son esenciales para preservar la memoria, desafiar perspectivas y fomentar un diálogo significativo entre culturas”, afirma.
“Con Tus fantasmas son míos, nos sentimos honrados de llevar voces poderosas de la región MENA (Medio Oriente y el Norte de África) y el sudeste asiático al público chileno, invitando a nuevas conversaciones sobre identidad, desplazamiento, resiliencia y pertenencia”.
Alremaihi agrega que la gira internacional reafirma el compromiso del Instituto con voces que suelen permanecer al margen, “asegurando que sean vistas, escuchadas y recordadas, al tiempo que enriquecemos nuestra comprensión colectiva de los demás y del mundo que compartimos”.
La directora ejecutiva del Centro Cultural La Moneda, Alejandra Valenzuela Oyanedel, indica que la exposición profundiza el compromiso de la institución con una programación que promueva el encuentro entre culturas y amplíe las perspectivas desde las cuales se observa el mundo.
“Nos interesa que el público pueda acercarse a relatos, imaginarios y experiencias que provienen de otros contextos y que dialogan con preguntas y procesos presentes también en nuestra propia historia”, sostiene.

Beirut 1001 Views (2010). Crédito: Cedida
Un intercambio que no termina en diciembre
Para Mohammed Al Kuwari, asesor de Asuntos Latinoamericanos de Years of Culture, la exposición debe entenderse como parte de una relación que busca prolongarse más allá de las actividades realizadas durante 2026.
“La idea de Years of Culture es promover el intercambio cultural. Creo que es la mejor manera de fortalecer nuestra relación con otros países”, señaló en conversación con El Mostrador.
Al Kuwari identifica semejanzas cotidianas entre las culturas de Qatar y América Latina. Menciona la comida, el gusto por el arroz, los frijoles y el picante, pero pone especial énfasis en el lugar de la familia y de la madre.

De izquierda a derecha Alejandra Valenzuela Oyanedel – Dir. Ejecutiva del CCLM, Mohammed Alkuwari – Asesor de Asuntos Latinoamericanos de Years of Culture, Jefe del área de CCLM, Zeina Arida, Directora de Mathaf: Arab Museum of Modern Art, Felipe Bascuñán, equipo CCLM. Crédito: Cedida
“La familia y la madre son muy importantes aquí. Ustedes dicen que la madre es ‘la jefa´’; para nosotros también lo es. Tenemos muchas cosas en común”, sostiene.
El representante de Years of Culture también destaca la profundidad histórica de las culturas latinoamericanas.
“Cuando visito un museo aquí veo que ustedes tienen miles de años de existencia, que forman parte de la historia del mundo desde hace milenios. Para nosotros es muy importante conocer la historia de toda Latinoamérica y también queremos que la población de Qatar conozca esta cultura”.
Según Al Kuwari, las actividades culturales contribuyen a fortalecer la relación diplomática entre Qatar y Chile. Sin embargo, insiste en que el objetivo no es organizar una sucesión de eventos aislados, sino establecer conexiones institucionales duraderas.
“En 2026 tenemos el intercambio entre Qatar y Chile, pero eso no significa que la relación dure solamente este año. Es el año dedicado al intercambio cultural, pero lo más importante para nosotros es darle continuidad a su legado”.
Al Kuwari resume esa voluntad con una expresión informal: “Hay quienes pueden pensar que el año cultural termina en diciembre y que entonces decimos: ‘Chao, Chile; nos veremos en otra vida’. No es así”.
“Lo más importante es que, cuando termina ese año, ya hemos establecido una conexión. Para nosotros es muy importante proyectar este legado hacia el futuro. Vamos a continuar realizando intercambios con Chile”.
Coordenadas
Tus fantasmas son míos. Cines expandidos, voces amplificadas permanecerá abierta hasta el 11 de octubre de 2026 en la Sala Pacífico, nivel -3, del Centro Cultural La Moneda. Puede visitarse de martes a domingo, entre las 10:15 y las 18:00 horas. La entrada es liberada.
Como complemento, la Cineteca Nacional de Chile realizará entre el 4 y el 6 de septiembre un ciclo con largometrajes y cortometrajes relacionados con la exposición, entre ellos The Dam, Faya Dayi, And Then They Burn the Sea, The Mother of All Lies, 143 Sahara Street, Zanj Revolution e It Must Be Heaven.
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