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“Puerto Amores”, la obra musical que lleva la memoria guachaca a Teatro Mori CULTURA Créditos: Paz Zepeda

“Puerto Amores”, la obra musical que lleva la memoria guachaca a Teatro Mori

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Emilia Aparicio Ulloa
Por : Emilia Aparicio Ulloa Periodista El Mostrador
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“Puerto Amores es una obra de teatro musical, 100% guachaca chilena. Es la historia de un puerto perdido en Chile que nadie lo conoce mucho, en este puerto viven estos personajes y viven una historia única de amor y de equivocaciones”, explica el director en conversación con El Mostrador.


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Un puerto perdido en algún lugar de Chile, personajes que se cruzan entre amores y equivocaciones, una fiesta de matrimonio que se prepara en secreto y una historia que nunca termina de revelar si ese lugar realmente existió. Ese es el punto de partida de “Puerto Amores”, una obra de teatro musical dirigida y escrita por Rodrigo Cabello Zárate que estará en Teatro Mori Recoleta entre el 27 de agosto y el 12 de septiembre.

“Puerto Amores es una obra de teatro musical, 100% guachaca chilena. Es la historia de un puerto perdido en Chile que nadie lo conoce mucho, en este puerto viven estos personajes y viven una historia única de amor y de equivocaciones”, explica Cabello en conversación con El Mostrador.

La trama se centra en Marina, quien vive en Puerto Amores junto a su pareja, un marino que constantemente parte a la mar. En uno de sus viajes, él decide preparar una sorpresa, simula que se va, pero en realidad permanece en el puerto organizando una fiesta de matrimonio. Sin embargo, mientras mantiene el secreto, la llegada de un fuereño altera la historia.

La identidad musical es uno de los elementos centrales del montaje, Cabello explica que la obra nació de la conexión entre el teatro  y de su trabajo con memoria guachaca

“Yo soy músico de profesión, mi primera carrera es música. Y después estudié teatro, es decir, tengo esas dos carreras”, relata. Desde ahí comenzó a desarrollar una propuesta que recupera distintas sonoridades asociadas a la tradición popular chilena. En “Puerto Amores” conviven tangos, boleros de cantina, canciones de puerto y jazz guachaca , todos a través de composiciones originales.

“En teatro tengo una compañía que se llama Pitácora Teatro Chile, y en música tengo esta agrupación que se llama la Memoria Guachaca, pero al final son dos nombres distintos, pero este proyecto Puerto Amores es como que une esos dos proyectos míos, porque por un lado soy director de teatro con Pitácora Teatro Chile, y por otro lado soy músico con la Memoria Guachaca, y Puerto Amores es como que viene a unir estos dos mundos y se transforma como en una unión”, explica.

“La dramaturgia la hice yo, y las letras de las canciones también, y la música Juan Bustamante, es supertalentoso y yo he visto obras donde se compone la música. Estudió todo el estilo, investigó sobre el jazz guachaca , los orígenes que tiene todo esto en el gypsy jazz, o el jazz gitano que toca Django Reinhardt, que era como un referente también de Roberto Parra”, señala Cabello.

 

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La memoria que permanece en el inconsciente

Puerto Amores reúne a doce personas en escena: cuatro actores, actrices y cantantes; cuatro bailarines; y cuatro músicos que interpretan en vivo.

“Son cuatro músicos en escena, en vivo, que es un contrabajista, un acordeonista, una corista, un guitarrista, que también interactúan un poco. Es como que todos actúan un poco. Entonces, entre todos, son doce personas en escena, entre músicos, bailarines y actores. Y lo bonito es cuando se arman las escenas colectivas, entre que todos interactúan con todo y se arma algo bien como colectivo”, describe Cabello.

La intención es que esa amplitud también se refleje en el público. La obra está pensada para ser accesible tanto para quienes conocen el teatro musical como para quienes se acercan por primera vez a este tipo de propuesta.

“No es la obra como densa, hermética, para un público selecto o que sepa solo de teatro o que entienda mucho de códigos musicales. No, nuestra idea es que se abra a nuevas generaciones que desde niños puedan ir y conocer esta música que es el jazz huachaca”, afirma.

Créditos: Paz Zepeda

Para Cabello, el atractivo del jazz guachaca no necesariamente depende de que el público conozca en profundidad su historia o a sus principales exponentes. Su fuerza estaría, precisamente, en una familiaridad que permanece en la memoria colectiva.

“Yo creo que lo bonito del estilo es que es algo que está súper en el inconsciente, como chileno, como nacional.  El jazz guachaca , como que está siempre más en el inconsciente de la gente. Entonces, yo creo que cuando uno toca esos temas, se abre una puerta en el inconsciente de cada uno y es como, wow, esa música como que me suena, la he escuchado”, explica.

Esa conexión puede transformarse, según el director, en una experiencia ligada a la memoria familiar y afectiva. “Como que te crea una memoria emotiva, familiar, histórica, de decir, hoy mi papá escuchaba eso, o mi abuelo una vez lo escuché con eso, o esa cuestión la escuché por algún lado, en algún bar. Como que siempre está en el inconsciente del chileno. Y eso es súper lindo, porque la gente se empieza a reconocer en su memoria, en su memoria familiar, en su historia”, agrega.

Desde Chile para Chile

El director reconoce que septiembre concentra buena parte de la atención masiva, pero también destaca la existencia durante el resto del año de espacios que mantienen una oferta constante de música y teatro chileno.

“Cada vez más se ha abierto como el consumo de cultura, por así decirlo, chilena. O sea, al menos en el circuito en que nosotros nos movemos, generalmente hay conciertos. Nosotros, por ejemplo, tocamos siempre una vez al mes en el Mesón Nerudiano. Y en el mismo Mesón Nerudiano hay una oferta musical chilena constante”, señala.

Para él, aunque estos espacios no necesariamente congreguen a grandes masas, cumplen una función importante. “Entonces, siento que hay lugares donde constantemente hay oferta de música, de teatro, de cultura nacional, que no es como de masas, por así decirlo. O sea, no van miles de personas, pero sí se mantiene ahí como una resistencia permanente, digamos, de mostrarse cosas nacionales, cultura chilena. Claro, como te digo, no es de masas, pero hay algo y yo le tengo fe a ese algo. Yo participo en ese algo y me parece que está bueno que existan esos espacios”, plantea.

Esa misma idea atraviesa “Puerto Amores”. La obra busca llegar a un público amplio y generar un vínculo entre generaciones a través de una historia y una música reconocibles desde la experiencia chilena.

Cabello sitúa su propuesta dentro de una tradición de obras musicales chilenas que han construido identidad a partir de historias, lenguajes y músicas locales.
“Y nos gusta el canto porque además es chileno, o sea, es algo original, 100% chileno, porque también, no sé si has podido percibir, pero hay como una suerte de modas musicales, pero todos súper internacionales, pues así como directo de Broadway a Chile. Y esto se hace de nuestra vivencia chilena, de un puerto chileno, con historias chilenas, con lenguaje chileno y música chilena”, afirma.

El director menciona como referentes a La Pérgola de las Flores, La Negra Ester y Amores de Cantina, obras que, según plantea, representan una línea de creación teatral desde la identidad local.

“Por eso te digo, la idea nuestra era como seguir un poco esa línea, bueno, después el destino dirá si la obra se recordará o no, pero por lo menos estamos contentos con ser honestos en ese sentido, de hacer un trabajo como honesto en cuanto a identidad cultural”, sostiene.

En ese sentido, Puerto Amores no busca competir con otras formas de teatro musical, sino ocupar un espacio propio desde una experiencia cultural local.

Más información sobre “Puerto de Amores” en este link.

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