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Tres años de Varinia Brodsky en el MNBA: apertura, nuevos públicos y un museo en disputa CULTURA Créditos: MNBA

Tres años de Varinia Brodsky en el MNBA: apertura, nuevos públicos y un museo en disputa

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La salida de Varinia Brodsky del Museo Nacional de Bellas Artes pone fin a una gestión marcada por la apertura a nuevas miradas y un récord histórico de 567 mil visitantes. Para conocer su legado y las razones de su salida, artistas, gestores e investigadores del sector opinan sobre su gestión.


El Mostrador Fuente Preferida

El pasado jueves 10 de septiembre, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) se inauguró la muestra “Luis Vargas Rosas. Un museo al ritmo de lo contemporáneo (1946 – 1970)”, que revisa por primera vez la gestión del artista como director del Museo, cargo que ocupó durante 24 años.

Al igual que otras inauguraciones se instalaron sillas, un podio y un cóctel en el hall central para abrir oficialmente las puertas de las salas del primer piso del museo, pero esta inauguración no era igual a las otras: horas antes, se había confirmado oficialmente la salida de su directora Varinia Brodsky. Más que un evento festivo, la ceremonia se transformó en una despedida. Días después, la exdirectora dejó el puesto que ocupó durante tres años.

La gestora asumió en 2023 como la primera mujer desde el retorno de la democracia, y su contrato no fue renovado por parte del Ministerio de las Culturas, según fuentes del sector.

Tras dar su último discurso el día de la inauguración de la muestra de Luis Vargas Rosas, los asistentes aplaudieron con entusiasmo agradeciendo la labor de la exdirectora.

Entre las voces consultadas aparece un diagnóstico común: la gestión de Brodsky dejó una huella en el museo y abrió nuevas discusiones sobre el papel que debe cumplir una institución como el MNBA.

“De mi parte hubiese sido muy deseable ser renovada en el cargo para poder, no solo dar continuidad a muchos proyectos impulsados, sino porque tres años son insuficientes para poder instalar un robustecimiento a las instituciones públicas como los museos. Quedan muchas brechas por delante que estábamos abordando, como el trabajo con otras regiones, entre muchas otros, que espero puedan mantenerse”, expresó Brodsky a El Mostrador.

Para Daniel Cruz, director del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), institución colindante al MNBA, la gestión de Brodsky fue “ejemplar en diversos aspectos”. A su juicio, durante su administración se construyó “un relato inédito para MNBA considerando el rol actual que deben cumplir hoy los museos”.

Destaca especialmente una programación vinculada tanto a la incorporación de obras a la colección como a exhibiciones que considera únicas para el contexto local, además de un trabajo interno orientado a generar nuevas conexiones con las audiencias.

Cruz también pone el foco en la relación entre instituciones. Según relata, durante la gestión de Brodsky fue posible desarrollar “Más Museos”, un grupo de trabajo y apoyo en gestión en el que participaron MAC, MNBA, MSSA, MMDH y MVP. Para el director del MAC, este tipo de colaboración evidencia una manera transversal de entender la gestión museal.

Desde otra perspectiva, la investigadora y curadora Dermis León también califica positivamente el paso de Brodsky por el museo.

“En mi opinión, su salida del MNBA es una perdida lamentable por su trabajo sostenido, de una clarísima y consecuente línea curatorial”, afirma. A ello suma que Brodsky “posicionaba a la institución al nivel de museo líder en su rol de salvaguardar y revisar de manera critica el patrimonio que alberga”.

El artista Arturo Duclos entrega una evaluación igualmente contundente. “Lamentable la salida de Varinia Brodsky del Museo Nacional de Bellas Artes, una excelente directora, abierta al medio y conocedora de la escena. Por lejos ha sido la mejor directora del museo después que Milán Ivelic dejara su cargo. Su salida es una perdida para el medio nacional”, sostiene.

Una línea curatorial marcada por la revisión y la apertura

La ampliación de las audiencias aparece como otro de los elementos destacados por el sector.

León sostiene que Brodsky, “en sus pocos tres años de directora, puso al MNBA nuevamente en las noticias internacionales, atrajo una enorme cantidad de público, es decir, democratizó las audiencias, algo verdaderamente importante”.

La investigadora también destaca el trabajo realizado en el Archivo Centro de Documentación del MNBA Angélica Pérez Germain, que, según su experiencia, pasó a convertirse en “un lugar que debía haber sido desde siempre, un espacio grato, organizado y digno para poder ir a sentarse a investigar”.

Desde la Asociación de Pintores y Escultores de Chile (Apech), Alex Chellew también destaca una gestión centrada en abrir el museo a debates contemporáneos, abordar deudas históricas de género y modernizar su infraestructura.

Según el gremio, “a tres años de asumir la conducción del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), la gestión de Varinia Brodsky se consolidó con un enfoque centrado en abrir el espacio a debates contemporáneos, saldar deudas históricas de género y modernizar su infraestructura”.

Chellew agrega que durante 2025 el MNBA alcanzó 567 mil visitantes y que la exposición aniversario 145 años, Historias de una Colección, superó los 600 mil asistentes, convirtiéndose en “un gran hito histórico”.

Para Dermis León, uno de los elementos centrales de la administración de Brodsky fue la revisión de la colección y el rescate de artistas que habían quedado fuera del relato institucional.

“Como he planteado, me ha parecido que ha sido una de las direcciones consecuentes y de clarísima lineal curatorial, sobre todo con una vocación de revisión del trabajo olvidado de mujeres artistas chilenas fundamentales”, señala.

También destaca la revisión de artistas como Carlos Leppe y afirma que ese trabajo fue “muy relevante y renovador”.

León vincula esa política con una deuda histórica de la institucionalidad chilena. Recuerda que, al trabajar anteriormente con colecciones como la de Gabriela Mistral y el MAVI, pudo identificar la ausencia de numerosas mujeres artistas. A su juicio, durante la gestión de Brodsky esas ausencias comenzaron a revertirse.

“Y con satisfacción pude ver como sus obras comenzaron nuevamente a circular en el MNBA con sendas exposiciones colectivas y personales”, sostuvo.

La gestión de Brodsky estuvo marcada por la perspectiva de género, la ampliación de las audiencias y una nueva mirada sobre el archivo y los espacios del MNBA. Durante su periodo se presentaron muestras de Marcela Trujillo, Luis Poirot, Carlos Leppe y Monvoisin, además de la popular retrospectiva de las Yeguas del Apocalipsis.

Pero su gestión también estuvo atravesada por polémicas. El año pasado se presentó la obra de Janet Toro, que incluía banderas chilenas intervenidas y cuyas imágenes se viralizaron, generando polémica desde el Partido Republicano. También provocó críticas una muestra que exhibía cuadros de Camilo Mori sin marcos, siguiendo la disposición de antiguas salas de arte.

Este año, además, fue cancelada la exposición del argentino León Ferrari, después de tres años de trabajo para concretarla. Brodsky atribuyó oficialmente la decisión a problemas de financiamiento, pero en el mundo del arte surgieron dudas sobre un eventual recorte impulsado desde el Ministerio de las Culturas.

Una nueva generación al mando del museo

El sociólogo e investigador Tomás Peters también identifica una transformación generacional en la dirección del museo. Según plantea, Brodsky pertenece a una generación formada con conceptos emergentes de la museología y la gestión cultural, entre ellos “el desarrollo de públicos, la mediación artística y la teoría crítica”. Desde esa perspectiva, sostiene que su trabajo buscó materializar “a través de una museografía arriesgada, fórmulas innovadoras que recibieron muchas críticas por cierto sector más conservador del campo artístico”.

Peters señala además que el paso de Brodsky por el museo será recordado por la exposición Luchas por el arte y por su apuesta por ampliar los públicos. También destaca el trabajo desarrollado por el equipo del museo y plantea que sus curadoras y el equipo de mediación enfrentaron “un acoso importante por parte de la prensa y agentes culturales conservadores”, situación que, según su evaluación, produjo “una autorreflexividad importante tanto para el museo como para el espacio intelectual en su conjunto”.

Un cargo de tres años 

El plazo de permanencia en el cargo es uno de los puntos que genera cuestionamientos entre el sector. León considera que tres años resultan insuficientes para una dirección de esta naturaleza.

“Sin embargo, la ley que rige es que cada director debe estar en el cargo por tres años, algo que me parece insuficiente si consideramos que cuando se asume la dirección debe continuar una programación anterior, y recién en el segundo año implementar su propia línea curatorial”, plantea.

En el caso de Brodsky, recuerda que su llegada al museo estuvo precedida por su trabajo como coordinadora artística de la institución desde mayo de 2022, lo que, a su juicio, le permitió conocer desde dentro el funcionamiento del MNBA antes de asumir la dirección.

La propia Brodsky, en su declaración plantea que habría querido continuar en el cargo para dar continuidad a proyectos iniciados y profundizar el trabajo institucional.

La salida de Brodsky también abre una discusión más amplia sobre las políticas culturales y la relación entre los gobiernos y las instituciones públicas.

Tomás Peters interpreta la salida como parte de un cambio de orientación. “La salida de Varinia Brodsky está en línea con las actuales políticas culturales del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que buscan redirigir los lineamientos estratégicos del gobierno anterior y, de esa forma, resituar una noción de “arte” que calce con las actuales autoridades”, sostiene.

Para el sociólogo, la decisión tiene además una dimensión simbólica: “La salida de Brodsky es, más allá de un acto administrativo, un gesto simbólico que intenta desmontar una forma de escribir la historia del arte y la cultura en Chile”. Peters advierte que la decisión puede ser leída de manera distinta según las posiciones dentro del campo cultural: mientras para algunos representa una mala noticia para quienes entienden el museo como un espacio deliberativo, para otros puede significar una oportunidad para estabilizar otra forma de pensar y hacer patrimonio cultural.

¿Por qué no fue renovada?

El día de la inauguración el MNBA confirmó a El Mostrador la salida de Brodsky y que se realizará un concurso público para escoger al nuevo director de la institución.

“A partir del 14 de septiembre de 2026 finaliza su periodo como directora del Museo Nacional de Bellas Artes Varinia Brodsky Zimmermann, luego de haber ejercido el cargo durante tres años. De acuerdo a los lineamientos actuales del Gobierno, toda renovación de cargos se debe realizar a través de concurso público”, indicó el MNBA.

Las fuentes consultadas no entregan una explicación única sobre las razones de la decisión.

Dermis León es explícita al respecto: “No quisiera especular al respecto pues no conozco exactamente los motivos”. Sin embargo, vincula la salida con una serie de debates que marcaron la gestión de Brodsky y destaca lo que considera su “valentía y entereza frente a los conflictos que surgieron a raíz de algunas exposiciones como la de Janet Toro, por ejemplo”.

León también menciona la cancelación de la exposición de León Ferrari, que atribuye a un recorte de presupuesto, y cuestiona las consecuencias que una decisión de ese tipo puede tener para el posicionamiento internacional del país y la difusión del arte latinoamericano.

“La cancelación de la exposición de Leon Ferrari por un recorte de presupuesto, pone a Chile en una situación internacional de precarización respecto a la difusión del arte latinoamericano y de conexión con nuestra región del sur”, afirma.

A partir de ahí, la investigadora plantea una pregunta sobre el papel de un museo público: “¿Cuál es la vocación de una institución pública como el MNBA sino de educar y orientar al público?”

Peters, en tanto, entrega una lectura institucional y política de la decisión. Explica que la normativa permite prorrogar por una sola vez el nombramiento por otros tres años, previa evaluación de desempeño, o no prorrogarlo y llamar a concurso. A su juicio, en el caso de Brodsky, la decisión “no equivale jurídicamente a una destitución ni requiere necesariamente que exista una falta disciplinaria”.

El investigador agrega que se trataría de “una decisión política directa” y considera probable que la decisión responda a que la gestión de Brodsky y su equipo “no fuera de su gusto ideológico”. Peters plantea que el concurso público anunciado permitirá conocer con mayor claridad el perfil que el actual gobierno busca para el museo.

Futura dirección

Para León, el próximo director o directora debe contar con capacidades de gestión, conocimiento de la institucionalidad y de la escena artística, además de una mirada abierta hacia América Latina. Entre sus prioridades menciona la capacidad de gestionar fondos y fortalecer la conservación y restauración del patrimonio. “Son muchos los retos que le esperan al próximo director o directora”, sostiene.

Peters plantea quien llegue debe ser capaz de “administrar el museo intelectualmente”, situando debates emergentes del arte contemporáneo dentro de la institución y comunicándolos a la sociedad más allá del campo artístico. También deberá enfrentar un campo cultural local precarizado y eventuales cambios de programación.

En el caso de Daniel Cruz, el desafío pasa también por proyectar el museo más allá de los ciclos políticos.

“Es en esta línea veo que hay una falta de continuidad en las gestiones a nivel transversal, para poder proyectar el desarrollo y rol fundamental del MNBA para nuestro país”, afirma.

Para Cruz, el problema no se reduce a la dirección de turno. “Hay una disonancia que emerge desde el desconocimiento de lo que implica hacer cultura en nuestro país, donde las colaboraciones son fundamentales y los esfuerzos son colectivos”, plantea. Y advierte que los sectores creativos vinculados a las artes y el patrimonio son “un motor de desarrollo de los países que muchas veces es subestimado”.

El lugar del MNBA

Más allá de la controversia por la salida de Brodsky, las respuestas coinciden en que el futuro del museo excede ampliamente el nombre de quien ocupe su dirección.

Para Cruz, el MNBA “no solo es uno de los espacios que cumplen su rol de museo nacional, sino también es un referente internacional”. Lo define como “un articulador de nuestra memoria cultural desde las distintas vertientes del arte y su historia” y plantea que su futuro debe recoger lo ya proyectado, pero también construir un relato capaz de identificar sus particularidades y necesidades actuales.

León, por su parte, cuestiona las limitaciones presupuestarias que enfrenta una institución que alberga la colección nacional y sostiene que el museo debería contar con mayor autonomía para cumplir su función. “Claramente, por la vocación cívica y responsabilidad que posee — y al ser totalmente gratis—, debería contar con una independencia que pueda representar a Chile tanto en el contexto nacional como internacional”, afirma.

La discusión que deja la salida de Brodsky, así, no se limita a la continuidad de una directora. Las respuestas recogidas plantean preguntas sobre la duración de los cargos, la autonomía de las instituciones culturales, el financiamiento público, la orientación curatorial y el vínculo entre el patrimonio y los debates contemporáneos.

En ese escenario, la próxima dirección deberá decidir cuánto de lo construido en estos tres años permanece y hacia dónde se mueve una institución que, como resume Cruz, constituye “uno de los espacios más emblemáticos del arte y la cultura nacional”. 

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