CULTURA
Museo de Bellas Artes cancela retrospectiva de León Ferrari en medio de recortes de presupuesto
Tras cerca de tres años de trabajo, la institución decidió suspender la exposición debido a problemas presupuestarios, una situación que pone en evidencia la fragilidad y la precarización a la que se enfrentan espacios culturales de gran importancia para el país.
Una retrospectiva en Chile de León Ferrari, uno de los artistas latinoamericanos más relevantes de la historia reciente, no llegará al Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Tras cerca de tres años de trabajo, la institución decidió suspender la exposición debido a problemas presupuestarios, una situación que pone en evidencia la fragilidad y la precarización a la que se enfrentan espacios culturales de gran importancia para el país.
“La exposición se suspendió por falta de presupuesto. Llevábamos alrededor de tres años trabajando en ella, desde que asumí la dirección del Museo, junto a los curadores Cecilia Rabossi y Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina, y la Fundación Augusto y León Ferrari”, explica la directora del MNBA, Varinia Brodsky.
La suspensión de la retrospectiva ocurre en medio de los anuncios de recorte de presupuesto del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Según un análisis del Observatorio de Políticas Culturales (OPC), el ajuste aplicado al sector cultural en 2026 alcanza un 9,8% del presupuesto total asignado, cifra que triplica el recorte del 3% anunciado inicialmente por el Gobierno y el más alto dentro de los ministerios. El recorte equivale a cerca de $51.750 millones y afecta programas estratégicos vinculados a infraestructura cultural, patrimonio, museos, bibliotecas y desarrollo de industrias creativas.
Entre las áreas más afectadas están el Programa de Financiamiento de Infraestructura Cultural, con una reducción de 78,8%; el Fondo de Mejoramiento Integral de Museos, con una caída de 65,6%; y el Fondo del Patrimonio, que disminuye en 74,4%. El OPC advirtió que los ajustes no se distribuyen de manera homogénea, sino que implican la eliminación o reducción sustantiva de programas considerados estratégicos para el desarrollo cultural del país.
Para la directora del MNBA, la suspensión tiene efectos que van más allá de perder una exposición. “Suspender esta exposición tiene consecuencias que merman el desarrollo del Museo, indudablemente. Una muestra de estas características eleva los estándares curatoriales y de gestión, fortalece redes de colaboración internacional, fomenta espacios para la investigación especializada y genera nuevas oportunidades de vinculación con públicos diversos”, explicó.
Brodsky agrega que “perder esta oportunidad es fragilizar la institución y poner en entredicho la credibilidad frente a un trabajo sostenido con pares”.
Desde Argentina, Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes de ese país y curador de la exposición, confirma la magnitud del trabajo realizado. “Veníamos trabajando desde hace unos tres años en la exposición de León Ferrari para presentar en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, con la co-curadora, Cecilia Rabossi, la Fundación Ferrari de Buenos Aires y el equipo del museo. Era una versión de la que habíamos realizado con mucho éxito en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina en 2023”, sostuvo a El Mostrador.
La muestra formaba parte de un acuerdo de colaboración firmado entre los museos nacionales de Bellas Artes de Chile y Argentina. Según Brodsky, el convenio buscaba “impulsar proyectos como la itinerancia de la muestra de Luis Camnitzer y Liliana Porter desde el MNBA Chile hacia Buenos Aires, lo que ocurrió en abril de 2024. La muestra de Ferrari estaba dentro del marco de ese acuerdo”.
La suspensión fue recibida con decepción por todos los involucrados. “Es una exposición que despliega las diferentes facetas del universo de creación de uno de los artistas latinoamericanos más originales y de mayor proyección mundial. Así que la noticia de la suspensión nos dejó a todos bastante apenados y frustrados”, aseguró Duprat.
La Fundación Augusto y León Ferrari también señala que el trabajo estaba avanzado. “Durante los primeros meses de este año trabajamos codo a codo con los equipos del museo en lo concerniente a cuestiones museológicas y de logística. El trabajo estaba realmente avanzado para la realización de la muestra. El equipo chileno del museo estaba muy apenado con la situación”.
Una exposición de gran escala
La exposición contemplaba un préstamo de aproximadamente 160 obras provenientes de la familia y la fundación del artista, además de piezas pertenecientes a otras colecciones. La selección incluía algunas de las obras más reconocidas del artista argentino incluyendo La civilización occidental y cristiana, pieza paradigmática realizada durante la guerra de Vietnam, con gran actualidad frente a las guerras en curso; Nosotros no sabíamos, una recopilación de recortes periodísticos del 76 en la que se evidencian las noticias de torturas y asesinatos sistemáticos, como denuncia a aquellos que argumentaban nada saber sobre los crímenes de la última dictadura militar; el Nunca Más, serie compuesta por los collages realizados por León para ilustrar el informe de la CONADEP sobre los desaparecidos, publicado en fascículos con los que el diario Página 12 ilustró los fascículos por medio de los cuales difundió el informe de la CONADEP sobre los desaparecidos.
Para la fundación y la familia , la llegada de esta muestra a Chile tenía además una dimensión simbólica relevante.
“Por el paralelo con los crímenes de la dictadura de Pinochet, para nosotros se trataba de un hecho muy significativo que una exposición de esta envergadura, con esa selección de obras pudiera realizarse en Chile”, aseguraron desde la fundación.
Duprat coincide en la relevancia de exhibir la obra de Ferrari en el país. “Presentar su obra en el contexto chileno tiene mucho sentido ya que, en muchos aspectos su historia reciente es análoga a la de Argentina, e incluso a la de Brasil donde Ferrari vivió más de una década a partir de su exilio a fines de los años 70, por los acontecimientos históricos, la idiosincracia, la influencia religiosa, las dictaduras militares, etc.”.
“León Ferrari fue un creador con una fuerte impronta política y gran compromiso y sensibilidad social, que ha denunciado con valentía, rigor y genio artístico -pero también con humor y desparpajo-, los daños y las consecuencias de las que han sido siempre sus mayores preocupaciones: el abuso de poder político y militar, la influencia de las religiones y los horrores de las guerras”, agregó el curador.
En esa misma línea desde la Fundación Augusto y León Ferrari manifestaron que “las obras mencionadas y la trayectoria del artista se contraponen a los gobiernos que atacan los derechos humanos. Si el retiro de fondos para la exposición tuvo un origen político, eso demostraría la actualidad de las obras de León”.
No obstante, el sociólogo, master en Teoría e Historia del Arte y doctor en Estudios Culturales, Tomás Peters sostuvo que “yo tengo que pensar que pueden producirse censuras indirectas. Yo creo que es un caso que podría ser o caber dentro de esa categoría, pero deben haber muchísimas otras consideraciones técnicas, económicas, institucionales que llevaron adelante esta decisión dura para una institución como el Museo Nacional de Bellas Artes”.
“La reducción presupuestaria para la principal institución cultural del país, que signifique tener que bajar la programación, es una noticia indudablemente triste”, agrega.
Al consultarle a la directora del MNBA cómo afecta una reducción presupuestaria a las decisiones curatoriales y programáticas del museo, afirma que “la falta de recursos e inestabilidad presupuestaria afecta directamente el quehacer del Museo debilitando la posibilidad de llevar a cabo una propuesta curatorial integral, abordar proyectos propios para impulsar y fortalecer el rol del museo y su aporte a la sociedad. Afecta en la capacidad de proponer una identidad editorial, no poder ofrecer las condiciones mínimas para gestionar exposiciones internacionales de relevancia. Una programación se trabaja con tiempo, no de forma improvisada, por lo que no tener certezas de los presupuesto o que éstos sean mermados, sin duda es muy dañino para una proyección a futuro. La programación y proyectos estratégicos de un museo no pueden ser tampoco subsidiados ni condicionados. Hemos demostrado que la capacidad de gestión existe, que los proyectos que abordamos los hacemos con responsabilidad y otorgando garantías de rigor y excelencia museográfica. Lamentablemente cuando esto se fragiliza, la más afectada finalmente es la ciudadanía y más aún las generaciones jóvenes”.
Las consecuencias para el museo
La directora también sostiene que la situación refleja problemas estructurales. “En Chile hemos normalizado la precariedad institucional, trabajamos con el mínimo y hacemos grandes esfuerzos por presentar exposiciones de alto nivel. Los recursos son inestables año a año, esto estresa a las instituciones y a sus equipos, poniendo serias dificultades para proyectar a mediano y largo plazo”, sostuvo.
Según explica, la falta de recursos afecta no solo las exhibiciones, sino también programas públicos, trabajo con regiones, participación en encuentros internacionales y proyectos estratégicos. “La exposición de León de Ferrari no fue posible porque nuestro presupuesto 2026 no estuvo a la altura de este proyecto, a pesar que esta exposición estaba dentro de los costos usuales en referencia a proyectos anteriores”.
Actualmente, advierte, el museo atraviesa un momento complejo. “En este momento estamos en un momento de mucha fragilidad. En la situación actual sí existe el riesgo de que otras exposiciones puedan verse afectadas, así como las programadas para el próximo año”.
Para el sociólogo Tomás Peters, la suspensión trasciende el caso puntual. “La cancelación por razones presupuestarias es algo poco común en Chile porque este tipo de exposiciones se proyectan con muchos años. Hay planificaciones, hay curaduría, hay presupuestos en juego, hay una gestión institucional, hay seguros involucrados, hay invitaciones”.
“Agrega incertidumbre institucional. Se produce una complejización innecesaria dentro de la programación de los próximos años”, sostiene.
En ese contexto, la cancelación de la retrospectiva de León Ferrari deja de aparecer como un hecho aislado. La suspensión de una exposición trabajada durante tres años por el principal museo de artes visuales del país coincide con un escenario de reducción presupuestaria que afecta directamente a museos, patrimonio e infraestructura cultural, precisamente algunas de las áreas más golpeadas por los recortes anunciados para 2026.
“En un museo de la relevancia del Bellas Artes a estas alturas, este asunto no debería estar en cuestión. Se debe contar con un presupuesto basal que permita garantizar una programación robusta y que pueda proponer líneas curatoriales sostenidas, algo que hemos intentado instalar con muestras aplaudidas transversalmente como la nueva exhibición permanente Historias de una Colección y la sala dedicada Roberto Matta, exposiciones de Cecilia Vicuña, Sandra Vásquez de la Horra, Monvoisin, las Yeguas del Apocalipsis, entre otras, todas ellas financiadas con presupuesto estatal. Sin embargo, la exposición de León de Ferrari no fue posible porque nuestro presupuesto 2026 no estuvo a la altura de este proyecto, a pesar que esta exposición estaba dentro de los costos usuales en referencia a proyectos anteriores, y no obtuvimos los resultados esperados a pesar de nuestras gestiones intrainstitucionales”, afirma la directora del MNBA.
Para Peters, las consecuencias ya comienzan a observarse. “No solo reduce la jerarquía institucional de la cultura en el orden del Estado”, afirma.
A su juicio, existe “un retroceso en su complejidad estructural y también un deterioro en su orgánica. La complejidad estructural, no solo la como la menor programación, la menor contratación de equipo, el diseño de acciones de mediación y general de procesos formativos se va a ver menoscabada por esta decisión, sino que también en su deterioro orgánico se va a observar una precarización de los y las trabajadores culturales. Se va a reducir también, creo, la diversidad de las expresiones culturales disponibles en el ecosistema cultural”.
Según plantea, los efectos ya son visibles. “Se produce un repliegue del campo, hay menor visibilidad de su importancia en la sociedad, y se pone en riesgo una institucionalidad cultural que se venía reforzando y creando hace más de 30 años”.
Desde el propio museo, Brodsky coincide en que el problema excede a una sola institución. “La suspensión de esta exposición entrega una muy mala señal, pone en evidencia la fragilidad de la cultura en términos amplios y confirma que los museos han estado y siguen estando en un sistema de precarización al cual hay que hacer frente desde la política pública”.
“Los presupuestos otorgados para los museos a nivel nacional son insuficientes y no poder llevar a cabo este proyecto solo es una reiteración de un problema profundo y sistemático”, concluye.
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