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El violinista neerlandés Daniel Rowland regresa al país en doble rol de director y solista invitado CULTURA Crédito: CEAC

El violinista neerlandés Daniel Rowland regresa al país en doble rol de director y solista invitado

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El músico abordará un programa que recorre a Vivaldi, desde el Barroco hasta su relectura contemporánea de Max Richter, pasando por la música del argentino Osvaldo Golijov.


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La Orquesta Sinfónica Nacional de Chile regresa a la Gran Sala Sinfónica Nacional el viernes 25 y sábado 26 de septiembre a las 19:30 horas con “Cuerdas tempestuosas”, programa que marcará el regreso del violinista Daniel Rowland, tras su debut con este elenco en julio de 2025, cuando presentó el Concierto para violín en re mayor, op. 35 de Erich Wolfgang Korngold, bajo la dirección de Josep Caballé.

“Es un placer especial haber sido invitado de nuevo, esta vez con el doble rol de solista y director”, señala el músico neerlandés, quien agrega: “Lo que más me gusta de ello es la oportunidad de mantener un contacto e interacción muy directos con todos los músicos de la orquesta”.

Radicado en Ámsterdam, Rowland imparte clases actualmente en el Royal College of Music de Londres. Ha actuado junto a directores como Heinz Holliger, Jaap van Zweden, François-Xavier Roth, Lawrence Foster y Anthony Hermus, interpretando conciertos de Beethoven, Brahms, Elgar, Berg, Korngold, Prokofiev, Glass y Saariaho. Por otra parte, compositores como Peteris Vasks, Roxanna Panufnik, Isidora Žebeljan y Olli Mustonen le han dedicado obras. En 2004 fundó el Stift International Music Festival y, tras doce años al frente del reconocido Brodsky Quartet, en 2023 creó el Cuarteto Arethusa y el Ensamble de Cámara Ámsterdam.

El programa recorre distintas épocas a partir de obras que relevan los sonidos de las cuerdas. Rowland, explica que “la obra de mayor envergadura es la recomposición que Max Richter hizo de Las cuatro estaciones, una obra inmensamente querida y atemporal”, y añade: “Parecía lo más natural comenzar el programa con dos obras maravillosas del propio Vivaldi”. La primera será la Sonata para dos violines y continuo en re menor, una versión sobre la célebre melodía de “La follia”, cuyo origen se remonta al siglo XV en la península ibérica y que durante aquella época inspiró a compositores de Europa y América. “Esta obra nos brinda una gran libertad para jugar con los contrastes de carácter y añadir ornamentación libre”, comenta Rowland sobre la obra que interpretará junto al concertino de la Sinfónica Nacional de Chile, Héctor Viveros.

A continuación, vendrá el Concierto para cuatro violines n.° 10 en si menor, RV 580, que para el músico invitado se percibe “casi como una conversación entre cuatro personalidades distintas: a veces serenas y en paz, y otras veces apasionadas y virtuosas”. La obra será interpretada por el cuarteto conformado por el propio director, además de Rodrigo Pozo, Emiliano Perea y Lucía Ocaranza, todos integrantes de la Sinfónica Nacional de Chile.

El programa seguirá con Tenebrae, del argentino Osvaldo Golijov, una de las figuras relevantes de la música contemporánea latinoamericana. La obra propone un estado reflexivo y contemplativo, alejado de las acumulaciones de tensión tradicionales. Rowland indica que mantiene una relación particularmente cercana con esta composición: “Es una pieza que amo profundamente y que tiene un gran significado personal para mí. La he interpretado en numerosas ocasiones y en su estudio he trabajado junto al propio compositor”. El músico destaca además el carácter ecléctico de Golijov, cuya escritura incorpora elementos de distintas tradiciones musicales. “Se inspira particularmente en las Leçons de Ténèbres de Couperin […]. Es una obra profundamente conmovedora, una de las más interpretadas de Osvaldo”, señala.

El cierre del programa estará a cargo de Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi, en la versión recompuesta por el británico Max Richter. La relectura de este último genera una transición entre épocas, ofreciendo no solo una obra renovada, sino también un nuevo sentido para una de las piezas más emblemáticas del repertorio occidental. Rowland, quien ha interpretado esta versión en numerosas ocasiones y lugares del mundo, la define como “un encuentro maravilloso entre la vitalidad, el virtuosismo y la imaginación de la música barroca y el lenguaje musical de nuestra época”.

La obra combina fragmentos de Las cuatro estaciones originales con nuevas ideas rítmicas y armónicas. “Por momentos se acerca a la música minimalista e incluso —como el propio Richter la describe— a elementos del punk rock psicodélico”, explica el violinista. “Hay instantes de gran energía, pero también pasajes sensuales, tiernos y profundamente poéticos”. Más que una transcripción o un arreglo, Rowland la entiende como “una respuesta personal a Vivaldi: una obra en la que la composición original y la nueva interactúan continuamente entre sí”. Y concluye: “La esencia de Vivaldi permanece en su núcleo, pero Richter nos invita a escuchar esta música extraordinariamente familiar como si la descubriéramos de nuevo por primera vez”.

Las entradas para todas las actividades del CEAC se encuentran disponibles a través del sistema Ticketplus (ceacuchile.ticketplus.cl), además de las boleterías de la Gran Sala Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile, con valores desde los $5.000 y descuentos para estudiantes, personas mayores, funcionarios de la Universidad de Chile, socios Coopeuch, Vecino Providencia, Patrimonio Cultural y Mundo ACHS.

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