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Curador francés: “Chile impone una cinematografía que rechaza lo fácil” CULTURA Crédito: Cedida

Curador francés: “Chile impone una cinematografía que rechaza lo fácil”

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Tatiana Oliveros
Por : Tatiana Oliveros Artista, colaboradora de El Mostrador Cultura
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El curador de “Tus fantasmas son míos”, que se presenta en el Centro Cultural La Moneda, aborda los cruces entre cine, videoarte e instalación y la construcción de un relato con obras del Sur Global. Destaca la singularidad del cine chileno y su capacidad para unir experimentación formal y política.


El Mostrador Fuente Preferida

¿Cómo llevar el cine a un museo sin convertir la exposición en una sucesión de películas proyectadas? Esa fue una de las preguntas que enfrentó Matthieu Orléan al concebir Tus fantasmas son míos: : cines expandidos, voces amplificadas, muestra presentada originalmente en la 60ª Bienal de Venecia y que, tras pasar por Doha, llegó al Centro Cultural La Moneda.

Invitado por Qatar Museums y el Doha Film Institute, Orléan trabajó con un conjunto de películas y obras de videoarte procedentes principalmente de Medio Oriente, el norte de África y el sudeste asiático. Desde el comienzo descartó separar ambos lenguajes en zonas distintas. La apuesta fue construir una narración común.

“La idea no era, en absoluto, dedicar una parte de la exposición al cine y otra al videoarte. El verdadero reto consistía en crear un recorrido, una narrativa que los pusiera de relieve juntos, en una perspectiva global”, explica. Las diferencias permanecen: mientras las obras de videoarte obedecen a protocolos específicos de exhibición, las películas aparecen mediante fragmentos y adquieren, según Orléan, “cierta libertad fuera de la sala de proyección clásica”.

Still Image from Larissa Sansour’s In the Future They Ate from The Finest Porcelain, 2015. Doha Film Institute Film Library

Una exposición como una película

La selección constituye para Orléan el centro del trabajo curatorial. Cada pieza debe tener fuerza propia y, al mismo tiempo, adquirir sentido en relación con las demás. Esa lógica transforma el espacio expositivo en una estructura narrativa.

“Una exposición es como un cuerpo: es arquitectónica, crea un sentido global y, como curador, hay que pensar en ese significado de conjunto. Sobre todo porque me importaba mucho que Tus fantasmas son míos: : cines expandidos, voces amplificadas tuviera un principio, un desarrollo y un final. Un poco como el guion de una película”.

La museografía refuerza esa continuidad mediante materiales, estructuras geométricas, pantallas y proyecciones que se repiten a lo largo del recorrido. La exposición propone así otra manera de enfrentarse a la imagen en movimiento: el espectador ya no permanece sentado frente a una pantalla única, sino que recorre físicamente un montaje.

Still Image from Morad Mostafa’s I Promise You Paradise, 2023. Doha Film Institute Film Library

Uno de los ejemplos más claros aparece en la sección Fuegos, donde distintas pantallas funcionan como una gran escultura de imágenes en movimiento. Allí conviven trabajos provenientes de Qatar, Indonesia, Lesoto, Senegal, Siria, India, Túnez, Marruecos, Líbano y Sudán.

Orléan establece, sin embargo, una distinción deliberada entre documental y ficción. “No quise mezclar documentales y ficción, ya que me parecía éticamente problemático tener en co-visibilidad escenas que mostraran hechos reales —a veces traumáticos— y escenas que apostaran por la recreación de un mundo imaginario”.

El montaje conduce entonces de un registro al otro y sitúa en el centro Harka, de Lotfy Nathan, ficción inspirada en los acontecimientos que desencadenaron la Primavera Árabe.

Imágenes que cambian de territorio

El traslado de la exposición desde Venecia y Doha hasta Santiago introduce otra dimensión: las mismas imágenes son observadas desde una historia y una cultura diferentes. Para Orléan, ese desplazamiento reactiva el sentido de la muestra.

“Aunque sean extremadamente diferentes, las sociedades tienen, sin embargo, puntos en común históricos y sociales: las cuestiones del exilio, de lo íntimo o de la frontera son universales. Solo que aquí y allá se nutren de otro imaginario. Y es de esa otra mirada de donde surge una percepción inédita de la exposición. Es vertiginoso y fascinante”.

Las obras seleccionadas abordan asuntos como el cambio climático, las migraciones, las secuelas del colonialismo o los conflictos políticos, aunque muchas veces lo hacen desde experiencias íntimas. Orléan destaca It Must Be Heaven, de Elia Suleiman, y In the Future They Ate from the Finest Porcelaine, de Larissa Sansour, como ejemplos de un cine capaz de desplazar las formas convencionales de representar esos conflictos.

“El cine es poderoso cuando es capaz de generar una forma audaz, y de desplazar los prejuicios hacia terrenos menos cómodos, más originales. Para mí era esencial elegir proyectos que sacudieran, capaces de estimular la mirada de los visitantes y de permitir nuevas perspectivas, un nuevo encuadre del mundo y, en particular, del mundo de las imágenes”.

Still Image from Ramata-Toulaye Sy’s Banel & Adama, 2023. Doha Film Institute Film Library

“El cine chileno se ha forjado una identidad singular”

La llegada de Tus fantasmas son míos a Santiago establece también un diálogo con una cinematografía que Orléan observa con especial interés. Para el curador francés, existe una continuidad entre varias generaciones de cineastas chilenos marcada por la experimentación estética y una fuerte dimensión política.

“El cine chileno se ha forjado una identidad singular, impulsada por una exigencia formal y política poco común. Desde Patricio Guzmán, incansable cronista de la memoria y las heridas de la dictadura a través de un documental poético y comprometido, hasta Raúl Ruiz, mente prolífica y experimentador inclasificable de la modernidad cinematográfica, pasando por Alejandro Jodorowsky y su onirismo radical, alucinado y provocador, este cine nunca ha dejado de cuestionar la realidad mediante formas audaces”.

Orléan reconoce esa misma búsqueda en generaciones posteriores y menciona a Sebastián Lelio, Manuela Martelli, Felipe Gálvez y Diego Céspedes. En ellos identifica distintas aproximaciones a la identidad, la memoria histórica y las violencias que atraviesan al país.

“A través de estas voces, Chile impone una cinematografía que rechaza lo fácil, prefiriendo la complejidad de la mirada a la simplicidad de la narrativa”, concluye.

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