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Memorias, humor y desvergüenza en el último libro de Jaime Huenún CULTURA|OPINIÓN Crédito: Archivo

Memorias, humor y desvergüenza en el último libro de Jaime Huenún

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Magda Sepúlveda Eriz
Por : Magda Sepúlveda Eriz Académica de la UC.
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Este notable y crudo volumen de relatos no describe una comunidad idealizada, sino un colectivo que posee en su memoria las faltas y pasiones de cualquier humanidad.


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El último libro del poeta mapuche Jaime Huenún posee la risa característica del que se mofa cuando la tragedia se le ha repetido ya demasiadas veces. Los dieciséis cuentos de El regreso de Torito Callulaf y otros relatos provincianos (Lom, 2026) transcurren en Osorno, donde los roces entre alemanes y mapuche poseen una extensa trayectoria temporal.

El cuento más temerario se titula “Temófila”, donde Huenún se atreve a darle voz al migrante alemán Juan Keller y se hace cargo de los datos que lo sitúan como un antiguo nazi viviendo en las cercanías de Osorno.

En el relato, Juan Keller es el nombre falso de Martín Bormann, secretario personal de Hitler, quien necesita adoptar a una niña para subsanar la esterilidad de Helga. En palabras de este narrador: “Hay veces en que para mantener la paz es impostergable tomar medidas drásticas, sobre todo cuando se trata de salvaguardar la tranquilidad doméstica”.

Huenún se mete en la cabeza del alemán para mostramos cómo piensa. Así, por esa “paz doméstica”, la abuela mapuche de la niña aparece flotando en el río. El relato exhibe la aparente paradoja de esa mente: matar produce paz. El arte narrativo de Huenún lo constituyen las palabras con que hace hablar a su narrador nazi y la exageración de este y otros rasgos del personaje provocando cierta risa cómplice del lector.

Otro atrevimiento de Huenún es caracterizar la comunidad mapuche como un grupo humano donde hay diversidad de disposiciones éticas y comportamientos morales. En los cuentos hay parricidas, homofóbicos y profanadores de tumbas. Estos personajes concurren o son parte de las historias que se relatan en la cantina Esperanza, el epicentro de estas memorias ficcionadas.

El narrador los conoce porque él atendió de niño y adolescente esa cantina. El cuento “Odiar al campeón” nombra entrelíneas al boxeador chileno Martín Vargas, pero desde sus ancestros mapuche. En el relato se llama Efraín Turra Pailahueque y es odiado por un parroquiano, porque el púgil osornino profanó la tumba de su padre, robándole el reloj y dejando el cadáver cerca del hoyo. Entonces, en el cuento, Huenún exhibe lo “no puro” de la colectividad, esto es, a quienes borran su pertenencia étnica o representan los diverso tipos de disputas entre mapuche.

Este notable y crudo volumen de relatos no describe una comunidad idealizada, sino un colectivo que posee en su memoria las faltas y pasiones de cualquier humanidad.

Esta cantina frecuentada por Segismundo Huaique Muñoz, jardinero; Erasmo Zapata Lespai, mecánico; Benjamín Tripayán Obando, obrero de una fábrica de cecinas; Lorenzo Navarro Nauto, hachador; Alberto Castro Imilmaqui, obrero de la construcción; y una mujer, Chabela Vargas Paichil, vendedora de ropa usada, constituye un espacio de reconocimiento, de aceptación -con y sin conflictos-, a diferencia de un exterior osornino marcado por la discriminación, la asimilación y el exterminio.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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