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Galo Ghigliotto: “La muerte no aparece como algo quieto, sino como una materia que sigue avanzando” CULTURA|OPINIÓN Crédito: cortesía del autor

Galo Ghigliotto: “La muerte no aparece como algo quieto, sino como una materia que sigue avanzando”

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Mariana Hales Beseler
Por : Mariana Hales Beseler Periodista y Licenciada en Comunicación Social. Desde 2003 ha trabajado en distintas editoriales chilenas y extranjeras como encargada de comunicaciones.
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Autor de novelas como Matar al Mandinga y El museo de la bruma, además de una extensa obra en poesía y traducción, el autor construye en este libro un universo en el que lo cotidiano se desliza hacia lo inquietante y donde los espacios, la memoria y los duelos adquieren una presencia casi material.


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La muerte, la memoria y el horror cotidiano atraviesan los ocho relatos de Su cadáver avanza hacia el mar, el nuevo libro de cuentos de Galo Ghigliotto (Valdivia, 1977), escritor, traductor, editor y una de las voces más reconocidas de la narrativa chilena contemporánea.

Publicado por (Puya editora), el nuevo sello de Editorial Cuneta, el volumen marca el regreso del autor al cuento y reúne textos escritos a lo largo de más de una década, donde el humor negro convive con la violencia, el absurdo y la persistencia de los muertos en la vida de quienes siguen adelante. El libro será presentado por Blanca Lewin y Romina Pistolas el jueves 23 de julio a las 18:30 horas, en el Museo Violeta Parra (Av. Vicuña Mackenna 37, Santiago).

Autor de novelas como Matar al Mandinga y El museo de la bruma, además de una extensa obra en poesía y traducción, Ghigliotto construye en este libro un universo en el que lo cotidiano se desliza hacia lo inquietante y donde los espacios, la memoria y los duelos adquieren una presencia casi material.

En esta entrevista, el autor reflexiona sobre el origen de estos relatos, el proceso de edición que dio forma al libro, la presencia constante de la muerte en su escritura, el papel del humor como forma de enfrentar el absurdo, la importancia del territorio en sus historias y el diálogo entre sus oficios de escritor y editor. También aborda las lecturas que han acompañado su trabajo y las influencias literarias que, de manera más o menos visible, recorren estas páginas.

Muchos de tus cuentos parten de situaciones cotidianas que poco a poco se vuelven extrañas o inquietantes. ¿Cómo trabajas ese tránsito entre lo corriente y lo perturbador?

En muchas ocasiones basta con seguir a los personajes. Son ellos los que nos arrastran hacia sus abismos, y como dice la antigua máxima, “el abismo llama al abismo”. A veces tendemos a pensar que fuera de nosotros habitan fuerzas oscuras que influyen en nuestros actos, y aunque no descarto del todo esa posibilidad, tengo la idea de que son los actos humanos los que cargan los ambientes o los espacios. Cuando hablamos de lugares embrujados, casi siempre se debe a que en ese lugar se han cometido actos horribles. Y una narración también es un lugar que puede irse embrujando en la medida en que sus personajes lo provoquen.

Los relatos de este libro fueron escritos en distintas etapas. ¿Cómo fue el proceso de selección y organización de los cuentos para este volumen?

En principio, los relatos de este libro estaban compilados en dos selecciones o libros diferentes, que tenían estilos y enfoques muy distintos, pero no me cerraban del todo. Sentía que había algunos cuentos más fuertes que otros, y tampoco me atrevía mucho a reunirlos.

Eso cambió cuando le mandé esos libros a Katherine Hoch, colega editora, para que me comentara cuál de los dos consideraba que merecía una publicación. Ella propuso hacer una selección de los cuentos de ambos proyectos, porque consideraba que sí se podían unir en una sola publicación. Así fue como hizo la elección de los cuentos que finalmente aparecen en este libro. Su lectura me permitió ver una unidad que yo no estaba viendo, precisamente porque estaba demasiado cerca de los textos.

El título del libro es el título de uno de los cuentos. ¿Cómo surgió Su cadáver avanza hacia el mar y qué relación tiene con el conjunto de relatos?

Su cadáver avanza hacia el mar nace de la conjunción de dos historias. Por una parte, una médium que fue muy conocida en su momento como la psíquica de Chimbarongo, mezclada también con una anécdota que escuché de otra médium y que, la verdad, me dejó muchas preguntas sobre la vida después de la muerte, además de ponerme los pelos de punta.

Por otro lado, está la anécdota que me contó una vez una amiga sobre un encuentro que tuvo durante unas vacaciones, una situación que en su relato tenía algo inquietante, como si una experiencia en apariencia ligera pudiera torcerse de pronto hacia un lugar oscuro.

Creo que ese título terminó funcionando para todo el libro porque instala una idea de movimiento. La muerte no aparece como algo quieto, cerrado, sino como una materia que sigue avanzando, que se desplaza, que afecta a los vivos.

En estos cuentos los muertos y la muerte están presentes. ¿Qué te interesaba explorar a través de esa persistencia de los muertos y de la memoria?

El tema de la muerte es algo muy recurrente en mi vida. Soy una persona que carga con muchos lutos: un hermano, tres mejores amigos, además de varios lutos de vida, de versiones de mí mismo que han desaparecido para dar paso a otras, y luego a otras, hasta llegar al que soy hoy.

La memoria de los muertos es algo totalmente inevitable, sobre todo cuando se trata de personas que concitaban mucho cariño, mucho amor, y cuya ausencia duele. También frustra por el hecho de ser una historia no concluida y, sobre todo, una compañía con la que ya no se cuenta. Es decir, un relato a medias.

Aunque los relatos abordan temas oscuros, también hay humor negro. ¿Qué lugar ocupa el humor dentro de tu escritura?

Para mí, el humor es una de las formas de soportar el absurdo de la vida. Al mismo tiempo, sirve mucho para mostrar cómo funcionan a veces la hipocresía, la ingenuidad o la estupidez humana.

En estos cuentos he dado voz a personajes que no me representan en absoluto, pero que de una u otra manera, en algún lugar, existen. Siento que esa forma de mirarlos también les otorga cierta ternura, una forma particular de acercarse a ellos.

Y bueno, por supuesto, ese humor negro también tiene que ver con cierta inclinación al “humor de papá”, como me dicen: esa tendencia a hacer bromas o relacionar cosas que podrían ser chistosas en los lugares menos indicados.

Hay referencias muy chilenas en varios cuentos, pero al mismo tiempo los conflictos parecen universales. ¿Qué importancia tiene el territorio y el contexto local en tu escritura?

Siempre veo los lugares como un personaje más en un relato. Influyen en lo que ocurre con los personajes y presentan circunstancias que dan pie a las historias. Los lugares tienen una morfología que también les permite actuar de cierta manera. Un terreno baldío con tendencia a inundarse puede ser inocuo mientras no sea intervenido, pero si se construyen calles o casas encima puede comportarse de un modo muy distinto ante una lluvia. Por otro lado, un lugar también puede conservar ciertos traumas. Es un espacio donde se concentra una población, una idiosincrasia, una historia, pero todo eso queda siempre atravesado por la conducta humana, que varía menos de lo que nos gustaría creer.

Además de escritor, eres editor. ¿Cómo dialogan esos dos oficios cuando trabajas un libro propio? ¿Es más difícil editarte a ti mismo que a otros autores?

Es difícil, sí. Pero a veces uno desarrolla al menos el tino suficiente para saber cuándo un texto es publicable y cuándo no. Durante un tiempo, ser editor me hizo titubear mucho frente a mi propia escritura, sobre todo respecto de la coherencia de una obra. Con los años me he vuelto más flexible y esa rigidez se ha roto: me he animado a publicar en registros distintos, incluso cuando no encajan del todo entre sí.

Lo que sí aporta el oficio editorial es cierta disminución de la ansiedad, porque uno entiende que publicar un libro también es parte de una cadena de trabajo concreta, no solo un acontecimiento excepcional o sagrado.

¿Qué autores o lecturas sientes que acompañan este libro, aunque no aparezcan de manera evidente?

Los libros de Faulkner, siempre Faulkner, más como luz que como influencia directa. Una luz que quizás no alcanza a tocar lo que escribo, pero me abriga. También Musil, por su desapego y por cierto desdén con que trata a sus personajes. Y luego, diría en bloque, la literatura rioplatense, tanto su poesía como su narrativa. Lo que más me gusta de esa tradición es un desparpajo que se expresa de maneras muy diversas: volver flexibles temas que tenderían a ser rígidos, o verter lo grave y lo romántico en un lenguaje administrativo.

 

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