Publicidad
¿Qué es el Escudo de las Americas? Opinión Archivo

¿Qué es el Escudo de las Americas?

Publicidad
Gabriel Gaspar
Por : Gabriel Gaspar Cientista político, exembajador de Chile y exsubsecretario de Defensa, FFAA y Guerra.
Ver Más

La doctrina Monroe se reinstala a plenitud. Atrás quedó la coincidencia democrática que emergió a fines del siglo XX, cuando la democratización se instalaba como piso común en todo el continente, ya fuera para poner fin a las guerras centroamericanas o para salir de las dictaduras en Sudamérica.


El Mostrador Fuente Preferida

El 7 de marzo de este año, el presidente Trump recibió en su complejo turístico de Florida a once mandatarios de la región (a los que se sumó el entonces presidente electo chileno). La mayoría correspondía a jefes de Estado de la Cuenca del Caribe, pero no fueron invitados los países de mayor estatura estratégica de la región: Brasil, México y Colombia. Salvo el anfitrión, los asistentes poseían “pocas divisiones”, como dicen que se comentó en la Conferencia de Yalta. Quizás por eso la ceremonia no se efectuó en WDC o en la Casa Blanca y, en cambio, fue en el complejo turístico donde el mandatario estadounidense suele jugar golf.

La reunión dio nacimiento a una alianza cuyo eje fue definida como la necesaria lucha contra el crimen organizado, en especial el narcotráfico, la inmigración ilegal y estuvo precedida por la captura de Nicolás Maduro a inicios de año (el mejor logro militar de la administración Trump), la intercepción y hundimiento de varias lanchas presumiblemente dedicadas al comercio de las drogas.  Sumemos el hecho de que anteriormente la Casa Blanca calificó como “terroristas” a muchas de las bandas criminales que actúan en América Latina (AL) y el Caribe.

¿Es nuevo este Escudo?

El propósito de luchar contra el narcotráfico y la necesaria cooperación entre países que requiere, está presente en numerosos documentos y declaraciones del multilateralismo regional desde hace años.  ¿Por qué la Casa Blanca se embarcó en una iniciativa digamos, a lo menos repetitiva? ¿cambió algo en el panorama delictual y de seguridad ciudadana en general?

La respuesta es no. El delito organizado, la inmigración ilegal, la trata de personas, el narcotráfico y la violencia delictual son desgraciadamente parte de nuestra realidad continental, en algunas regiones más duras que en otras.  Por lo mismo, la existencia de los llamados “carteles” data de las últimas décadas del siglo pasado (recordemos a Pablo Escobar, al cartel de Cali o a los distintos carteles mexicanos entre otros). La inmigración ha sido una constante en nuestra región, e inclusive tuvimos oleadas de inmigrantes europeos y del Oriente Medio, para empezar con ocasión de las dos grandes guerras mundiales. La gran mayoría se trataba de población que se dirigió preferentemente a EEUU, así como a inicios del siglo XX también emigró hacia el Cono Sur.

¿Qué hay de nuevo, entonces?

Lo nuevo es la actual administración estadounidense. Su programa de reindustrializar el país, contener el crecimiento de otras potencias, especialmente China. A ello se agrega la visión del equipo gobernante: EEUU financiaría cuasi en solitario la paz global, terceros países se aprovecharían del libre comercio para copar su mercado interno, no llegarían inmigrantes “deseables” (como sudafricanos blancos), las diversas mafias envenenarían a su población con todo tipo de drogas, etc. Un mix de ultranacionalismo, proteccionismo, junto a un poco disimulado supremacismo.

Frente a ello, el proyecto sería un retorno al unilateralismo, dejar de combatir en guerras lejanas y fallidas, culpar de su fracaso al Partido Demócrata, para fortalecerse y así enfrentar el desafío de China y sus aliados.

¿Y América latina?

Frente a la disputa a su rol hegemónico en varias zonas del planeta, la estrategia buscaría fortalecer la presencia de los EEUU en el continente americano, expulsando a potencias “hostiles”, léase China, Rusia e Irán, en materia económica pero también militar. Lo primero es más difícil, dada la enorme y barata oferta de bienes industrializados asiáticos. Pero lo que más preocuparía sería inversiones en infraestructura y en tecnologías avanzadas, especialmente las de uso dual. Qué decir de inversiones militares.

En este último ámbito las principales exportaciones hacia AL han provenido de Rusia: Cuba, Venezuela en tiempos de Maduro, Nicaragua y en su momento Perú fueron sus principales consumidores. El Perú ha optado por material occidental en sus últimas adquisiciones, Venezuela esta intervenida, Nicaragua tiene material de infantería y un escuadrón de tanques T72. Irán había incursionado en Venezuela, pero eso se acabó. Cuba está en una difícil situación económica, que desde hace tiempo limita adquisiciones militares.  En cambio, la gran mayoría de las FFAA de AL poseen material OTAN o israelí.

Así, la doctrina Monroe se reinstala a plenitud. Atrás quedó la coincidencia democrática que emergió a fines del siglo XX, cuando la democratización se instalaba como piso común en todo el continente, ya fuera para poner fin a las guerras centroamericanas o para salir de las dictaduras en Sudamérica.

La Casa Blanca de entonces ofrecía abrir su mercado y construir uno grande desde Alaska hasta la Patagonia, en la época en que los presidentes (demócratas o republicanos) buscaban una nueva relación de respeto y amistad con el resto del continente.  No usaban sus mensajes para decir que el español “era un idioma feo” ni mandaban a nadie a que les besaran el trasero. Los distintos gobiernos sí combatían al terrorismo que venía desde América latina, como fue el caso del atentado al excanciller Letelier, perpetrado por agentes de la Dina de Pinochet, en colaboración de cubanos de Miami.

Hoy estamos en otra.  Y la nueva política que impulsa la Casa Blanca pasa por construir una alianza que busca derrotar al delito organizado, ahora rotulado como “narcoterrorismo”, junto con explicitar que también se trata de una nueva misión para sus FFAA y espera que los demás países del continente hagan lo mismo. Prueba de ello es la posición que el Pentágono llevó a la reciente conferencia de ministros de Defensa de las Americas, efectuada en el Cuzco en la segunda semana de junio.

Aclaremos, combatir al delito organizado transnacional requiere de cooperación, erradicar los diversos tráficos de ilícitos en especial, así como la trata de personas y el lavado de dinero, entre otros. Pero ¿se trata de misiones para las FFAA? Probablemente, en un grupo de países tenga más resonancia que en otros, pero ello requiere un análisis concreto de situaciones concretas, y no surgir de declaraciones plagadas de lugares comunes.

Mas peligroso aún: la administración estadounidense ha modificado su legislación y ha declarado a algunos carteles de la droga como “organizaciones terroristas”, permitiendo con ello el empleo de las FFAA y sus capacidades en la lucha contra el crimen. Hoy trata, mediante iniciativas como el Escudo de las Américas, o los acuerdos entre ministros de Defensa, que AL y el Caribe asumamos similar conducta, lo que abriría la puerta para una “cooperación militar” de nuevo tipo: combatir la presencia de “potencias extracontinentales” por un lado, y poder incursionar, incluso militarmente, en temas de seguridad interior de los países latinoamericanos.

El corolario sería que nuestras FFAA perderían el monopolio de la fuerza en nuestro territorio y quedaríamos sujeto a planificaciones estratégicas diseñadas por otros.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Inscríbete en el Newsletter +Política de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para informado/a con noticias precisas, seguimiento detallado de políticas públicas y entrevistas con personajes que influyen.

Publicidad