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UDI y RN: sin coherencia en política interna Opinión

UDI y RN: sin coherencia en política interna

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Gabriel Olave
Por : Gabriel Olave Investigador Idea País
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Los partidos políticos ―en particular en la derecha―, deben repensarse como proyectos políticos con coherencia interna, diferenciados, y desde allí interactuar con la ciudadanía. El nacimiento de Evópoli pareciera haber aportado a dicho propósito, consolidando un tronco de base liberal que estaba ausente en la derecha de hace algunos años, lo mismo José Antonio Kast y su movimiento Acción Republicana, que irá concentrando poco a poco a quienes se definen como conservadores. No ocurre sin embargo lo mismo con los viejos partidos, como RN o la UDI, donde pareciera importar más “la política por la política”, como diría Chesterton. Nada de esto genera unidad verdadera entre los políticos y seguirá socavando la confianza de los chilenos en el sistema político, y en particular, en los partidos.


Hace algunos días, Cristóbal Urruticoechea, diputado de Renovación Nacional, comentó en una entrevista en La Tercera que algunos militantes de RN estarían de acuerdo con legislar en favor de la eutanasia, el matrimonio igualitario y la adopción homoparental, entre otros temas. De hecho, el propio presidente del partido, Mario Desbordes, valoró la diversidad interna que existe en el partido, destacando que “somos depositarios de corrientes ideológicas distintas: liberales-laicas, liberales-cristianos…conservadores y socialcristianos”. En este marco, no es extraño que haya militantes de Renovación Nacional que apoyen una “agenda liberal”. Al mismo tiempo, Urruticoechea, junto a otros diputados de Renovación Nacional, como Camila Flores y Miguel Mellado, han mostrado su apoyo a José Antonio Kast como candidato presidencial, un político con una clara orientación conservadora en los llamados temas “valóricos”.

¿Cómo pueden convivir en un mismo partido político militantes con tendencias ideológicas tan dispares, como las liberales y las conservadoras? ¿Qué es lo que los une?  Alguno podrá decir que la unidad de Renovación Nacional se configura en torno a sus principios políticos, entre los cuales se destacan “Persona y Derechos Humanos”, “Rol fundamental de la familia” y “Economía social de mercado” (que, dicho sea de paso, son casi idénticos a los de la UDI, puesto que fueron redactados por el propio Jaime Guzmán). Pero, ¿qué rol juegan en el día a día de muchos de sus militantes? ¿cómo se conjuga, por ejemplo, que se afirme que “en Renovación Nacional consideramos que la vida y la dignidad humana merecen pleno respeto, desde la concepción hasta la muerte natural”, con que haya diputados RN que estén de acuerdo con la eutanasia?

En realidad, quizá lo anterior sugiera que, en partidos “diversos” como Renovación Nacional, no importe tanto el hecho de estar “unidos” en base a ideas fundamentales, que todos los militantes respeten luego de firmar su ficha. Lo importante pareciera ser sentirse “parte” de un mismo “sector” político –la centro derecha–, que tiene un enemigo claro –la izquierda–, al cual hay que vencer ―como sea― en las elecciones para seguir gobernando. Se trata, en efecto, de una pura confluencia electoral.

Sin embargo, en el contexto actual, ya no basta con poner todas las fichas en definir un proyecto electoral, un enemigo en común, y un método de batalla. Hay una ciudadanía más empoderada que exige mayor credibilidad y transparencia, por lo que ser coherentes con los principios que expresan una visión específica sobre el hombre y la sociedad, es prioritario para ganarse la confianza de las personas y revalorizar el rol de la política. Baste pensar en los fenómenos políticos que subyacen a los llamados “populismos”: candidatos que se caracterizan por tener principios ―algo toscos, pero principios claros, al fin y al cabo― y que la ciudadanía sigue y pareciera valorar cada día más.

Los partidos políticos ―en particular en la derecha―, deben repensarse como proyectos políticos con coherencia interna, diferenciados, y desde allí interactuar con la ciudadanía. El nacimiento de Evópoli pareciera haber aportado a dicho propósito, consolidando un tronco de base liberal que estaba ausente en la derecha de hace algunos años, lo mismo José Antonio Kast y su movimiento Acción Republicana, que irá concentrando poco a poco a quienes se definen como conservadores. No ocurre sin embargo lo mismo con los viejos partidos, como RN o la UDI, donde pareciera importar más “la política por la política”, como diría Chesterton. Nada de esto genera unidad verdadera entre los políticos y seguirá socavando la confianza de los chilenos en el sistema político, y en particular, en los partidos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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